Limpieza tecnológica
Esta semana he estado revisando cosas que tenía desde hace años, y en medio de todo había bastantes cd-rom llenos de información . El círculo plateado del disco solo estaba roto por mi letra indicando lo que había en cada uno. Cada uno de ellos estaba o bien en una caja de plástico grande (tipo dvd de una película) o bien una caja pequeña (tipo música), hasta pasando por los que están en una funda de plástico que vendían en tiendas de todo a Cien (pesetas se entiende) y que 1 euro conseguías cincuenta fundas. Se nota aquí la degradación de mi economía además de mis ánimos (una cosa nueva siempre la empezamos con ganas)

Lo más curioso es que mucho de lo que ahí había guardado no lo había escuchado o visto nunca lo que me llevó a pensar en las cosas tan absurdas que llegamos a hacer, simplemente acumulamos de objetos que consideramos en un momento dado imprescindible y que al final no se usan.
Una vez recogido todos y seleccionado aquellos que me puedan interesar veo que nada se salva, y que todo es digno de tirarse. Aquí me asaltan las dudas ¿pero si dentro de unos días se me da por ver tal cosa o por escuchar tal cantante? , pero si después de muchos años no lo he hecho dudo mucho que lo vaya a hacer ahora. Así que todos para una bolsa. Dentro de unos días lo llevaré a un punto verde y allí harán con ellos lo que sea para salvar el planeta de mi acumulación sin sentido.
Gran parte de la culpa de mi actitud sin duda la tiene las memorias de almacenaje de datos que podemos encontrar a un buen precio. Hablo de los discos duros. Los tienes de 120 Gb, de 500 gb y hasta de 1 Tb. Todo un mundo de posibilidades.
Desde que mi ordenador tuvo un repentino desvanecimiento informático siempre guardo todo lo que considero necesario en un disco duro: documentos, una ingente cantidad de fotos, programas de todo tipo… allí están en un lugar seguro y ocupa muy poco espacio.

Si miramos a nuestro alrededor de qué me podría yo desprender sin que mi corazón se rompiera. Es difícil, lo que me rodea, en cierto modo me identifica y me separar de una masa sin nombre. ¿Puedo prescindir de los libros? No, por encima de mi cadáver. ¿De los muñecos que llevan conmigo desde que tengo memoria? No. ¿De las fotos que muestran cómo fui hace tiempo? tampoco, es bueno recordar el pasado. ¿De qué me puedo desprender? si me pongo a pensar de nada. No sé si eso me hace una consumidora más o una sentimental.











La verdad es que la mayoría tenemos la costumbre de guardar muchas más cosas de las que necesitamos realmente. Acumulamos sin parar haciendo caso omiso a lo que cuentan los expertos en Feng Shui.
Yo creo que además de los libros, las fotos y la música debería desprenderme de todo. A veces se me ocurre hacer limpieza y empiezo a deshacerme de un montón de cosas que no he utilizado en un montón de tiempo y, cuando me entra esa fiebre siempre me paso, porque yo también soy acumuladora o demasiado sentimental pero, creo que hay que hacerlo de vez en cuando..
un abrazo