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Reseña “El guardián de almas”, Bruce Boston

El guardián de almas, Bruce Boston

En este futuro tecnológico totalitario, la adecuación de los sujetos a la sociedad se mide con la ayuda de un ciberescáner capaz de trazar los detalles de una vida en forma de matriz holográfica. Cada vida se materializa como un entramado de líneas de colores que adopta la forma de una flor… pero la matriz de Richard Thorne tiene un aspecto más parecido a una maraña de malas hierbas.
Esta es su historia, contada a modo de informe por el guardián de almas Sol Thacher, uno de los responsables de encontrar y reeducar a los sujetos anómalos de esta sociedad a caballo entre Un mundo feliz y Desafío total, en un relato que capta las miserias y la increíble capacidad creativa del ser humano.

El un futuro la sociedad tiende hacia la perfección absoluta, se busca la felicidad de los cuidadanos en general aunque implique que éstos pierdan sus personalidad. El orden, el control lo domina todo, desde la vida familiar hasta la profesional. Después de una terrible guerra con consecuencias trágicas, donde la humanidad ha quedado relegada a grandes ciudades aisladas en medio de una gran extensión de tierra muerta por la radiación.

La sociedad se estructura en rangos, y la ambición de todo ciudadano es llegar lo más alto posible. Pero también hay gente conforme con su vida simplista y sin ambición. Richard Thorne, es un ejemplo, hombre gris, opaco, con una compañera plagada de ambición, pasa su triste vida de un lugar a otro, entrado en los barrios bajos llenos de ciudadanos que no están aún “catalogados” y que escapan del control del gobierno.  En ellos encuentra el consuelo que busca.

Lo que parecía una gris vida con un pequeño secreto, se tranforma en algo más profundo cuando un amigo de su trabajo le presenta a su hermana. Josie es una mujer que se gana la vida vendido su cuerpo, no pertenece al grupo de ciudadanos, vive en un piso antiguo dentro del viejo barrio. Ella posee el espíritu rebelde del su padre, propulsor de una revolución fallida hace tiempo. Tiene libros, y un terminal de ordenador, algo prohibido.

Cuando Richard conoce a Josie se encuentra con que las dudas que poblaban su cabeza, y que permanecían escondidas bajo la capa que le obligaba a llevar su vida de ciudadano comienzan perseguirlo. El amor de Josie y su propia conciencia de lo que es lo impulsarán a cometer acciones que pondrán en su vida en peligro.

El guardián de almas ha recibido el Premio Bram Stoker en 2007, y ha sido finalista del Premio Prometheus en el 2008. Es sin duda un buen libro que tiene unas bases muy sólidas. Lo podemos comparar con otras grandes historias como “Un mundo feliz” pero sería un error, pues Bruce London ha recreado una historia futurista marcada sin duda como en el caso anterior por la existencia de una sociedad que se cree perfecta y que lucha con denuedo contra todo indicio de rebeldía, sin considerar que el ser humano no puede ser encarcelado en un sistema ideal, pues es imperfecto.

El mundo que crea London es todavía muy comprensible para nosotros, pero está matizado con algunos elementos que son verdaderas críticas veladas a una sociedad que no es capaz de reconocerse a si misma. La sociedad perfecta se basa en “lavados” de cerebro de la gente, o lo que los Guardianes de almas llaman Recondicionamiento mediante un poderos escáner. Éste poderos aparato permite una representación holográfica de la mente de un individuo, la perfección está en una flor con un tallo bien definido y una corola perfecta.  No debe haber líneas que se desvíen pues indican imperfecciones que deben corregirse.

Richard Thorne no tiene ningún tallo, no tiene corola, todo él es un entramado de líneas que ondulan se cruzan y se descruzan sin control.  Su imagen es todo un desafío para Sol Thatcher, el guardián encargado en investigar las actividades ilícitas de Thorne y de sus amigos. De él viene la parte más interesante de la novela.  El libro es el informe que él redacta una vez acabada la historia, así que desde el comienzo descubrimos lo que ha sucedido según la visión de un representante durante más de treinta años de esta sociedad, además de ser un miembro importante de ella. No puede, por ello,  más que mostrar su disconformidad con la actitud de Thorne, tanto que no sabemos al principio si es el héroe o un gran villano.  Quizá la elección de este método narrativo despegue al lector de los personajes principales, los aleje de sentimentalismos y le dé a la novela un toque frío, y desapasionado. Pero sinceramente hacerlo desde la visión de Richard hubiera sido un error dentro de la conceptualización de la sociedad creada por London. Su mundo es frío, las parejas son elegidas, no interviene el amor, y cuando éste comienza a fallar siempre nos queda hacer un “lavado” para proporcionar un amor ficticio, que no puede esconder que cada martes cada uno salga para mantener relaciones sexuales con desconocidos.

Ésta peculiar visión hace que la el posible triángulo amoroso de Richard – Josie – Diana (su pareja escogida) no resulte revelante, no puede hacer celos cuando no hay amor verdadero, cuando se mantienen relaciones con otras personas por necesidades, bien de dinero caso de Josie, bien por un ascenso personal, caso de Diana.

El guardián de almas es al fin y al cabo una profunda reflexión, intenta que el lector piense en donde están los límites de la sociedad perfecta, en qué estaremos dispuestos a sacrificar para conseguirlo, ¿vale todo por lograrlo? ¿el beneficio de todos, aunque sea falso es más importante que la libertad personal?

Un libro muy recomendable.

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