literatura, Policíaca

Grito en el hielo, Camilla Ceder

Grito en el hielo

Camilla Ceder

Género: Novela policíaca

Páginas: 528

ISBN: 9788420405780

Precio: 19,50 €

Una fría mañana de diciembre, el pequeño pueblo de Björsared, en la costa oeste de Suecia, se convierte en escenario de un crimen. En la explanada de su taller de mecánica, Lars Waltz yace asesinado con signos de haber sido atropellado brutalmente. Para Seja Lundberg, testigo ocasional, periodista en ciernes y aspirante a escritora, hay algo que no encaja. Algo que la obligará a zambullirse en su propio pasado en busca de las claves necesarias para resolver un enigma que la va absorbiendo poco a poco

A Grito en el hielo le sobran páginas. Quizá no es una de las mejores frases para comentar a reseñar un libro pero es la verdad. Le sobran bastantes páginas. El libro en concreto tiene 517 y yo le quitaría así haciendo cálculos unas cien porque no aportan nada a la historia y entorpecen la trama. Pero antes de criticar lo malo hablaremos de lo bueno que tiene.

Al igual que en otros autores nórdicos la autora ha establecido una narración a dos voces con tiempos distintos. La primera sucede en la Navidad del 2006 cuando se descubre el cuerpo tiroteado y atropellado de Lars Waltz, un hombre que regentaba un taller mecánico y que era fotógrafo profesional. El encargado de la investigación será el comisario Christian Tell, un hombre de unos cuarenta años, soltero y perfeccionista con su trabajo. Se acompañaba de varios ayudantes cada cual más dispar, tenemos un viejo policía al que no le gustan del todo las modernas técnicas de investigación y que se preocupa de hacer el mínimo esfuerzo posible; está un joven emprendedor; una  mujer policía con dos niñas pequeñas a la que le gusta la psicología, otro joven al que le ha dejado la novia… hay un poco de todo.

Por otra banda está la segunda voz que nos hace retroceder en el tiempo y nos lleva a 1993, al lugar donde una joven My comienza a rehacer su vida.

El lector sabe que entre la muerte de Lars y My debe de haber alguna relación pero el presente con la investigación de Tell y el pasado con My, no se entrecruzan hasta bien avanzada la novela. Lo cual es un acierto porque te deja intrigada buena parte del libro.

Los personajes de la novela son varios. Tenemos por una parte al comisario Christian Tell un policía de los pies a la cabeza, soltero vive en un pequeño apartamento en el centro. Su vida transcurre entre la relativa placidez de soltería y el estrés de su trabajo.  Es un buen jefe que intenta contentar a todos, algo que a veces es imposible. Me ha gustado el retrato que hace la autora de él, con sus debilidades, dudas, y temores. A diferencia de otros autores, Camilla Ceder no ha creado un policía con un pasado trágico, o con problemas graves de conducta bien por ser rebelde o por darle mucho al alcohol o a los puños. Es un comisario bastante normal. Y creo que ahí está su gran ventaja.

Contamos con Seja Lundberg, una joven de treinta años que vive en una cabaña con muy pocas comodidades. Desde que le dejó su novio, que prefería la ciudad, solo cuenta por compañía a un gato y un caballo. Está feliz con su actual vida aunque hecha de menos el amor. No posee un trabajo fijo, pues está terminando la carrera de periodismo y lo que gana es con pequeños artículos que consigue vender de vez en cuando. Es un personaje que se nos perfilaba como interesante pero que se va desinflando a medida que pasan las páginas. Su labor en la investigación es a veces muy secundario y otras fundamental. Quizá lo único relevante de ella es que inicia una relación amorosa con el comisario Tell. Relación con altibajos y que está marcada desde el principio con un componente sexual. Es un personaje al que no se le ha extraído todo su potencial.

La trama de investigación policial es muy interesante pues nos permite ir descubriendo poco a poco los entresijos de cómo funciona una comisaría de policía. Vemos que el muchas ocasiones los investigadores muchas veces pasan el día pegados al teléfono, o visitando posibles testigos, o esperando a que científica les diga algo.  Además cuando se descubre la relación con otro asesinato que tiene los mismos rasgos que el de Lars, la novela adquiere un ritmo más intrigante que se va agudizando a medida que van descubriendo qué es lo que se oculta detrás de las muertes y provoca un sentimiento de premura en la que domina la sensación de que si no se dan prisa habrá otro asesinato.

Tenemos entonces una trama de investigación muy solvente, con los suficientes giros para atrapar al lector. Además contamos con un protagonista, el comisario Tell que agrada desde el principio.   Ahora viene la parte negativa: es excesiva. Quizá por ser la primera novela de la autora se le deba perdonar pero es indiscutible que en la lucha por el control la historia ha conseguido ganar a la escritora. Es decir, un escritor a la hora de plantear una novela debe saber manejar correctamente todos los recursos y elementos a su disposición, debe controlarlos, sujetarlos para que no se desboquen. En definitiva debe ser el escritor quien dirija la novela por unos cauces determinados. Si un escritor no controla pueden pasar diversas cosas, algunas son resultados espectaculares y que dan auténtico placer leer, en otras ocasiones es se produce una increíble sucesión de párrafos que no aportan nada y que aburren al lector. Y aquí ha pasado esto mismo. En las primeras páginas nos encontramos con un relato muy detallado del policía Andreas Karlberg y sus problemas de conducta que le han llevado a separarse de su novia. El problema es que lo que nos cuenta no sirve para nada porque Andreas es un secundario que aparece en contadas ocasiones. ¿Para qué me cuenta los problemas de este señor? Lo mismo sucede con los personajes principales, ¿era necesario escribir casi tres páginas sobre la conducta casi compulsiva del padre de Tell con respecto al orden? Pues no.

La autora parece obsesionada en contarnos todo de todos.  No importa que sea un personaje principal, un secundario o el vecino que la policía va a interrogar para ver si vio algo.  Esta característica se agudiza cuando habla de My. Vale es un personaje importante ¿pero porque contarnos todo? Como veis remarco “todo” porque es “todo”.

Como digo yo le quitaría unas cien páginas, sin ellas sería una historia mucho más dinámica, más viva y más atractiva para el lector.

Pese a todos sus defectos es una más que correcta novela policial.

Camilla Ceder además de escribir Grito en el hielo ya tiene en su haber otra novela “Babylon”. Espero que se publique pronto en España porque pese a todos sus pequeños fallos ha sido una lectura agradable.

Calificación: 6/10

 

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1 thought on “Grito en el hielo, Camilla Ceder”

  1. Se están poniendo muy de moda los autores nórdicos… Tengo 3 libros de nórdicos esperándome para ser leídos. Y la verdad es que me gusta la forma que tienen de escribir… 🙂
    Besotes!

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