literatura, Novela romántica

El príncipe cuervo, Elizabeth Hoyt

El príncipe cuervo

Elizabeth  Hoyt

Editorial: Titania

Género: Romance Histórico

ISBN: 978-84-96711-39-6

Fecha publicación: Junio 2008

La viuda Anna Wren tiene un día espantoso. Después de que casi la aplasta un arrogante hombre a caballo, llega a casa y descubre que se encuentra en una situación económica muy apurada. ¿Qué puede hacer una dama de buena cuna en esa situación?

El conde de Swartingham tiene un dilema. Habiendo espantado a dos secretarios, Edward de Raaf necesita a alguien que pueda sobrellevar su mal carácter y su falta de modales. ¡Maldita sea! ¿Acaso es tan difícil encontrar un secretario decente?

Cuando Anna entra  al servicio del conde en calidad de secretaria, los problemas de ambos parecen haberse solucionado. Es entonces cuando ella descubre que el conde tiene intención de visitar el burdel de más renombre de Londres para atender sus necesidades «masculinas». ¡Vaya! Anna se pone echa una furia… y decide apaciguar sus necesidades «femeninas»… con el conde como su desconocido amante.

El príncipe cuervo es la primera entrega de la trilogía de las princesas. En reseñas anteriores os mostré que Elizabeth Hoyt había sido una autora que se había posicionado como una de mis favoritas como escritora romántica.  Os hablé de uno de sus últimos libros Tentación irresistible, e incluso reseñé el último de la serie, El príncipe serpiente. Ahora toca hablar de los primeros para completar la trilogía.

Pero antes que tengo que decir que sigo sin entender muy bien porque la editorial Titania se empeña en destrozarnos la intriga de la novela. Desde hace un tiempo me vengo fijando que la presentación del argumento de la novela es excesivo hasta tal punto que incluso en ocasiones nos cuentan elementos que quitan de un plumazo toda la emoción a la novela.  El príncipe cuervo no es una excepción. Un día tendré que preguntarle a los de Titania qué ocurre con el que hace estos “resúmenes”  si es que es demasiado puntilloso con su labor o es un destroza intrigas sin escrúpulos.

La historia de El príncipe cuervo arranca de un encuentro entre dos personas en un camino. Nuestro protagonistas cabalga con prisas por un camino embarrado y se cruza de repente con una mujer, lo que le obliga a frenar la montura con tan mala suerte de que cae de bruces en el barro. Sin más se levanta, se sube al caballo y de malas maneras se larga. Él es  Edward de Raaf, conde de Swartingham, y ella  Anna una joven viuda del pueblo que vive con su suegra. El encuentro no puede ser más desastroso.

En principio no deberían volver a encontrarse pero Anna descubre que el conde necesita un secretario pues el último ha huido sin mirar atrás. Como ella se encuentra en una situación económica desesperada solicita el puesto. Al fin y al cabo solo tiene que leer la desastrosa letra del conde y pasar todas sus notas a buena letra para el libro que quiere publicar. Es un trabajo sencillo, y bien pagado. Además no será para siempre, solo hasta que las cosas mejoren un poco.

Cuando se vuelven a ver otra vez cada uno tiene sus propios pensamientos, se acuerdan de su anterior encuentro pero lo intenta olvidar. Mientras Anna tenga una buena letra y no moleste no le importa que trabaje como su secretaria. Mientras el conde no sea un grosero trabajará para él.

Una de las cuestiones que más me ha llamado la atención es que ambos protagonistas son feos. Es más Edward cuando ve por primera vez bien a Anna, considera que es una mujer fea pero que posee unos labios muy seductores. Por su parte él tampoco es un galán pues por culpa de la viruela tiene marcas en todo su rostro que lo afean bastante. Puede parecer una tontería pero el hecho de que ambos no sean “guapos” como la mayoría de los protagonistas románticos le da un toque distintivo y original muy especial a la novela. Sin olvidar que otorga un toque más real a la historia, pues no solo los guapos pueden tener una hermosa historia de amor.

Esta característica definitoria de ambos se remarca al comienzo, se reconocen físicamente pero nada más, cuando la relación entre ambos se va volviendo más profunda ésto va desapareciendo y se observan con los ojos del corazón mucho más incontrolable. Dicen que la belleza está en los ojos de quien mira. Pues cuando Edward mira a Anna ve a la joven con los labios más hermosos del mundo,  ve al amor de su vida. Y Anna cuando lo mira a él, ve fuerza, orgullo, confianza y amor.

Edward es un personaje al que podemos clasificar de rico aristócrata con mal humor, pero nos quedaríamos en la superficie. Puede gritar, golpear, ser maleducado, arisco, obtuso… y alguna que otra cosa más, pero también es tierno cualidad que esconde muy bien, está solo desde la muerte de su familia, en cierto modo lamenta el pasado y en lo que se ha convertido, pero también se siente orgulloso de sus logros. Su reacción con Anna es significativa, ya he dicho que cuando la ve la primera vez bien la considera fea pero aún así lo atrae de un modo que no quiere analizar.

Anna es una joven viuda. Se casó por amor con un joven abogado pero su sueño de formar una familia se rompió cuando descubre que su marido la engañaba con otra. Y para colmo no hay hijos en su matrimonio que le aporten algo de amor. Es una mujer fuerte, decidida pero sin pasarse, tranquila, responsable, seria… pero soñadora. Su vida no ha sido un camino de rosas y parece que su futuro será igual de gris pero no puede evitar soñar. De ella me ha gustado cómo reacciona ante Edward, pues no ve sus cicatrices sino que lo ve a él y se enamora casi al momento.

Pero no todo es tan fácil. La relación entre Edward y Anna está marcada por la separación entre señor y empleada. Ambos comienzan a sentir algo especial y muy fuerte por el otro pero no desean cruzar la línea.  Hasta que Edward no puede seguir soportando la pasión que le despierta su secretaria y decide ir a Londres a liberarla, y Anna decide seguirlo.

A partir de ese momento todo, puede que él no sepa quien estuvo entre sus brazos pero ella si, ¿podrá resistirse a no tocarlo? ¿a no besarlo con pasión?

Gran acierto son pues los personajes, que están arropados por unos secundarios interesantes y que van desde la suegra de Anna, pasado por las hermanas prostitutas o por el administrador del conde muy aficionado a los chalecos llamativos.

El príncipe cuervo es un libro que le lee con placer, es tierno, sexual, ágil cuando lo tiene que ser y relajado cuando es preciso.

Calificación: 7,75/10

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