Ciencia ficción, Serie, Televisión

Torchwood, una segunda oportunidad

Torchwood  (ver ficha) nace como serie al abrigo de Doctor Who contando como principal protagonista a Jack Harkness ( John Barrowman) un “ser” que no puede morir.

Quien conozca ambas series sabrá que Torchowood (anagrama de Doctor Who) es una organización creada por la reina Victoria a finales del siglo XIX cuando tuvo un pequeño encontronazo con el Doctor Who. Para proteger al pueblo británico de cualquier problema de carácter paranormal se creó un equipo que tiene su sede en Cardiff (Reino Unido) ciudad costera que esconde una barrera dimensional que sin control puede provocar el fin del mundo.

Es una serie que nace con el mismo espíritu que su predecesora pero limitado un marco geográfico concreto: Cardiff. También es una serie más adulta, más mordaz con el desarrollo de unos personajes que muestran sus debilidades  mientras intentan salvar al mundo.

Actualmente Torchwood cuenta con cuatro temporadas. Las tres primeras  a cargo de la BBC y la última por una cadena de pago estadounidense que la ha dado un aire nuevo, con no mucha fortuna la verdad.

Pero hagamos un poco de memoria.

La primera temporada suponía la presentación de los personajes, del grupo que formaba el equipo, integrado por el capitán Jack Harkness,  por la policía Gwen Cooper (Eve Myles), el doctor Owen Harper (Burn Gorman), la especialista en ordenadores Toshiko Sato (Naoko Mori) y el encargado de que todo funcione bien, Ianto Jones (Gareth David- Lloyd)

Un equipo bastante dispar con problemas personajes que muchas veces interferían con su peligroso trabajo.  Cada uno de los trece episodios contaba una historia diferente aunque hubiera un nexo común entre ellas, un argumento que unía toda la temporada.

La siguiente temporada fue de trece episodios otra vez, y mantenía en espíritu de la anterior.

La tercera titulada Children of Earth (2009) solo fueron cinco episodios y podríamos considerarla  como una mini-serie, una despedida, pues cerraba una serie de ciencia ficción que no logró un gran apoyo del público. Quizá el problema radicaba en la propia naturaleza de la serie, mucho más adulta que su predecesora lo que hizo que a los seguidores el doctor no terminaran de gustarle ese noto más lúgubre.  En cinco episodios se desarrolla una trama que no otorga pausa y que termina con de un modo espectacular.

Esto fue en el 2009, en concreto en abril. Han pasado dos años y la cadena norteamericana Starz Originals con colaboración de la BBC  decide rescatarla con dos de sus protagonistas, el capitán Jack Harkness y Gwen Cooper y meterlos de lleno en una cuarta temporada de diez episodios que lleva por título Miracle Day.

Todo comienza cuando unos agentes de la CIA están investigando Torchwood, son el agente de campo Rex Matheson (Mekhi Phifer) y Esther Drumond( Alexa Havins) una agente de oficina encargada de buscar información en la red. Mientras están hablando por teléfono Rex sufre un terrible accidente y una barra de hierro le atraviesa el pecho. Debería estar muerto pero ha tenido suerte, la muerte ha dejado de existir. A partir de ese día nadie ha muerto, ni siquiera el asesino de niñas Oswald Danes quien “sobrevivió” a la inyección letal gracias a este giro del destino. Como contrapartida el capitán Jack se ha vuelto mortal.

A partir de entonces Rex y Esther buscan saber la verdad igual que Jack, quienes terminan arrastrando a Gwen en la investigación pese a que ella deseaba vivir tranquila con su marido y su hija pequeña.

Poco a poco y aunando esfuerzos consiguen descubrir que una importante empresa farmacéutica está detrás del milagro pero ¿por qué? ¿cómo lo hizo? A lo largo de diez episodios los protagonistas deberán descubrir qué hay detrás de la trama.

Parece un argumento interesante, y lo es, pero comparado con las primeras temporadas deja un tanto que desear.

Estaba claro que la renovación de la serie a través de un canal estadounidense le iba a dar un toque muy propio que no solo estaría marcado por el desarrollo de los guiones sino también por el presupuesto que tendría la serie.

Con respecto a la ambientación no negamos que se ha mejorado mucho, en contraste como las anteriores temporadas es claro. Pasamos del triste clima inglés al soleado de California. El caso es que este cambio de ambiente no parece que haya favorecido mucho a la serie, porque ha perdido ese aire “cutre” campestre que le otorgaba la BBC, que cubrían con imaginación lo que no se podía conseguir por el ajustado presupuesto.

Pero el mayor problema es su guión. Torchwood era una serie muy al estilo Doctor Who, algo evidente si tenemos en cuenta que la una nace de la otra. Esto implica algo que ya hemos mencionado.  En las anteriores temporadas habían un arco argumental que abarcaba todos los episodios, le daba coherencia al conjunto de la serie pero no impedía que en cada capítulo más o menos se desarrollase una trama que se abría y se cerraba en cincuenta minutos.  Podías contar con extraterrestres, fuerzas extrañas, seres increíbles… que daban mucha vida a la serie, te mantenía el vilo.

Pero en la cuarta temporada solo hay un único argumento, la  ausencia de la muerte, no hay elementos secundarios que dinamicen el capítulo cuando éste decae un poco. Tenemos en cada episodio momentos de emoción pero hay otros mucho más lentos, ambos unidos hacen que el capítulo en sí no sobresalga, más si tenemos en cuenta que no se explota al máximo ese incapacidad de morir. ¿En vez de ver como los personajes andan por la pantalla sin hacer nada o podríamos jugar con esta nueva capacidad del ser humano?

El problema de esos momentos tranquilos no sería muy grave si la trama principal fuera buena pero la da sensación de que está alargada al máximo. Es como un chicle muy usado al que se intenta estirar lo máximo posible para hacer un globo, sin darse cuenta de que carece ya de flexibilidad para hacerlo. El resultado: el globo le explota en la cara. Aquí no hemos llegado hasta este punto pero después de cinco episodios, de ver media temporada, o mucho n las cosas o el resultado será decepcionante tirando a muy decepcionante.

Pero vamos a desgranar un poco más los motivos de tal afirmación. Hace algún tiempo, en una serie de televisión The Killing  aseguraba que era una propuesta televisiva que tenía todos los ingredientes para que le gustase al público estadounidense, a saber: algo de sexo, muertes, políticos, poder… elementos que han metido en Torchwood sin considerar realmente lo que significa Torchwood.

Sexo: jugamos con la sexualidad de los protagonistas, en este caso de Jack y su gusto por los hombres, y el juego sexual de Rex y la doctora Vera Juárez ( Arlene Tur). Ambas parejas darán alguna que otra escena subida de tono que será lo más interesante de todo el episodio.

Muertes: o más bien la falta de ella lo que otorga una gran impunidad a los delincuentes pues no se les puede acusar de asesinato si la víctima no se puede morir por muy machacada que tenga la cabeza.  Aquí entra Oswald Danes ( Bill Pullman) un asesino confeso de una niña de doce años que ahora está en libertad porque su condena a muerte ha sido efectuada. Mala suerte si él no fue al infierno. Esa libertad de hacer lo que uno quiera (como machacar al vecino) no se ve reflejada, la vida continúa con cierta normalidad. ¿Qué harías tú si supieras que no puedes morir? ¿qué harías si esta inmortalidad tuviera sus limitaciones?

Políticos: género que le gusta mucho al público americano, con grandes discursos y demás. Papel que corresponde otra vez a Oswald Danes, que se ha convertido de asesino a gran figura política. Se juega también con la manipulación de la prensa y los resortes de poder dela mano de Jilly Kitzinger ( Lauren Ambrose), mujer manipuladora donde las haya.

Poder: de la mano de la gran compañía farmacéutica que parece estar detrás de todo. Es el poder de decidir quién muere o no. Quién tendrá una pinza blanca, una azul o una roja.

Sobre estas bases se hace una historia para diez episodios que un buen guionista británico hubiera liquidado en dos como máximo aprovechando cada resquicio y lo haría usando mucha imaginación y con una gran prudencia, además de meter giros argumentales que descolocarían obligándote a estar atento a la  pequeña pantalla por temor a perderse algo importante.

Pero no estamos ante un buen guionista británico así que estiramos hasta límites insospechados un argumento que parece que no da para mucho. Sensación que se agudiza cuando después de cada episodios comprobamos que sabemos muy poco de lo que está pasando. Seguimos tan a oscuras como al principio porque mucho de lo que se descubre no se aprovecha en absoluto (caso del ordenador que he robado).

La verdad es que después del segundo episodio  me acordé de Flashforward una serie que agonizaba con cada capítulo porque esta  va por el mismo camino.

Quedan cinco episodios antes de dar por concluida la temporada. Cruzaremos los dedos para que no sea uno de los fiascos del año.

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2 comentarios en “Torchwood, una segunda oportunidad”

  1. Discrepo bastante de la opinión del artículo, ya que a mí me está gustando mucho y, al revés de lo que pasaba en Flash Forward o ahora en Falling Skies, veo un desarrollo y evolución de los personajes y las situaciones, con bastante suspense. Y T. Davies me parece un gran guionista.

    1. Russel T. Davies es un gran guionista pero en el caso de Torchwood no me está convenciendo esta última temporada, aunque espero que mejore en los siguientes capítulos. Prefiero los guiones que hizo para el Doctor Who, o incluso para “Las aventuras de Sarah Jane”.

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