Cine, Comedia

La boda de mi mejor amiga

A la hora de plantearse una comedia para mujeres parece que las opciones están limitadas a las manidas comedias románticas protagonizadas por actrices que sobresalen por su belleza y por hacer siempre los mismos papeles, o películas tipo “Sexo en Nueva York” con mujeres no tan espectaculares físicamente pero que presentan a un prototipo de mujer que parece que solo puede existir en la Gran Manzana.

Por eso La boda de mi mejor amiga (ver ficha) es un soplo de aire fresco porque se atreve a romper con mesura de los tópicos de las comedias para mujeres al contarnos una historia que se afianza en los esquemas de la nueva manera de hacer comedia que tanto éxito está teniendo estos últimos años y que tienen en “Resacón en las Vegas” un modelo a imitar.

Todo empieza con Annie (Kirstin Wiig) cuya vida es un asco. Cuando se entera de que su mejor amiga Lillian (Maya Rudolph) va a casarse siente una gran felicidad más cuando se convierte en su primera dama de honor. A pesar de todas sus buenas intenciones todo lo que hace le sale mal, además ahora tiene una rival en la amistad de su mejor amiga, es Helen (Rose Byrne) una que parece ser  perfecta. A pesar de que cree que las cosas no puede ir peor pronto se da cuenta de que se equivoca.

El eje vertebrador de toda la cinta es Annie que lleva todo el peso de la acción y también de las desgracias pues últimamente nada le sale bien. Primero tiene una relación un tanto peculiar con un hombre que solo la quiere para llevarla a la cama; trabaja en una joyería después de que su tienda de dulces fracasara, trabajo que lo le gusta nada; comparte piso con dos hermanos ingleses cada cual más raro; su madre va puntualmente a alcohólicos anónimos a pesar de no probar nunca el alcohol; su coche es un asco y un policía le ha parado por culpa de él. Lo único bueno que tienen Annie es a su amiga Lillian a la que conoce desde que eran niñas, y ahora se ella va a casar Annie será su primera dama de honor.

Partiendo de una protagonista un tanto atípica, una mujer que sobrepasa los treinta, sin un trabajo fascinante, atractiva pero sin pasarse, con un “amante” manipulador… se estructura una comedia que defiende una propuesta que roza lo irreverente en muchas ocasiones pero que provoca carcajadas durante sus dos horas de duración.

 Y lo hace a partir de una historia que tiene dos partes bien claras. La primera es la comedia más pura, en la que los gags no vienen solos sino que se estructuran en escenas completas bien planteadas. Es inolvidable la secuencia de la prueba de vestidos, o lo bien planeada que está la del avión que las lleva a Las Vegas. Tanto la novia como las damas de honor tienen su protagonismo aunque sobresale sin duda Annie y su rival Helen.

La segunda parte es más tranquila, la más sosegada de toda la película y llega cuando la protagonista toca fondo. Ahí no hay concesión a los chistes sino a la reflexión sobre la amistad, la capacidad de superación y el perdón. En esta parte el protagonismo lo tiene todo Annie, desplazando a un lado a las damas de honor de la boda lo que hace que nos olvidemos de Rita (Wendi McLendon-Covery) una mujer casada con hijos mayores que tiene más de un problema con las cortinas y que desea pasarlo bien a toda costa, o de Becca (Ellie Kemper)  una recién casada con un marido muy tímido y muy limpio. Ambas tienen una escena muy interesante en su viaje en avión a Las Vegas que no se aprovecha.  Tampoco se le ha sacado todo el potencial a Megan (Melissa McCarthy), hermana del novio, un verdadero torbellino de actividad que no tiene pelos en la lengua. Las escenas donde aparece son divertidísimas. Quizá está descompensación en el reparto de prioridades se debe a que Kristin Wiig no solo es la actriz principal sino que participa en el guión con Annie Mumolo. Ya se sabe que quien parte y reparte se llega la mejor parte.

Por suerte Wiig es capaz de sostener el peso de la trama desde el comienzo hasta el final y se desenvuelve tan bien en comedia como en drama. Aún así y a pesar de que exista entre las dos partes de la película una buena transición después de tener una hora en la que la sonrisa o la carcajada no se despega de la cara el tono “dramático” que se le impone al final aparece un tanto forzado. Quizá en problema es que la película dura dos horas con un metraje quizá en algunos momentos excesivos que hay que rellenar de alguna manera.

La boda de mi mejor amiga es una comedia algo irreverente que cuenta con un arranque espectacular que se mantiene como mayor o menor soltura a lo largo de todo su duración sin olvidar del todo el espíritu de toda buena comedia: amor, amistad y una bonita boda.

Calificación: 7/10

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4 thoughts on “La boda de mi mejor amiga”

  1. Me ha gustado leer tu crítica porque con el mini trailer que pasan por tv pensé que era otra de estas patochadas que suelen triunfar en verano y no me llamaba, pero por lo que cuentas si creo que podría gustarme.
    Un beso.

  2. La vi hace unas semanas y encontré lo que quería una película sin mucha lógica pero con la que me partí de la risa.
    Cuando me pregunta digo que no tiene ni pies ni cabeza, sus protagonista son de lo más dispares pero tiene unas escenas con las que me bajaron las lágrimas de risa en el cine.
    ¿Qué más se puede pedir? por mi parte nada 🙂
    Un beso

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