literatura

Carta blanca, Jeffery Deaver

Carta blanca

Jeffery Deaver

Editorial: Umbriel

Género: Acción espías

Páginas: 497

ISBN: 978-84-89367-99-9

Precio: 20,00€

James Bond ha sido reclutado por un nuevo servicio de inteligencia. Creado en un mundo que ha conocido los horrores de los ataques terroristas en Nueva York y Londres, este nuevo organismo no depende del MI5, del MI6 ni del Ministerio de Defensa. Es más: las altas esferas niegan su existencia. Su objetivo: proteger el Reino, por todos los medios.

Una llamada de alerta inmediata interrumpe los planes de Bond de una cena romántica con una mujer hermosa. Se ha interceptado un mensaje cifrado electrónico que habla de un ataque que tendrá lugar en unos pocos días: se estiman miles de bajas y un perjuicio considerable para intereses británicos. Las autoridades dan a 007 carta blanca, para hacer todo lo que sea necesario para cumplir su misión. 

Jeffery Davis ha vuelto a revivir al agente más importante del Imperio Británico, a James Bond conocido como el agente 007.

 No soy una gran fan de Bond, con respecto a sus libros no había leído ninguno hasta este momento;  sobre sus películas creo que he visto muy pocas al menos enteras. Mi impresión sobre este personaje es que es un hombre muy inteligente, guapo, amante de los coches rápidos, que se lía con cualquier mujer guapa que se pone en en su camino, y que le gusta un par de bebidas en particular. Y claro está   “Mi nombres es Bond, James Bond! 

Todas estas características las sigue conservando, más o menos, porque  Jeffery Deaver al dar vida a esta nueva visión del personaje lo ha hecho, creo, más humano. No sé si a los puristas les parece bien este cambio, pero a mí como lectora me ha encantado.

Carta  blanca empieza con una descripción de un hombre en voz baja respecto a la cualidades de Bond. Luego de unas hojas de presentación en las que se incluye una dedicatoria a Ian Fleming y una nota del autor, pasamos a una reflexión de Hugh Dalton, ministro de Guerra Económica que describe la creación de una organización “que coordine, inspire, controle y ayude a los ciudadanos de los países oprimido”. Estos nos da pie a comprender la organización para la que trabaja Bond.

La historia que está dividida en seis partes, comenzamos con el “Domingo. El Danubio azul” y terminamos el “Viernes. Rumbo a Gehenna”. Esta estructura hace que la trama se desarrolle según los días que van pasando  de modo que los sucesos que se presentan lo hacen con una sensación imperiosa de que se acaba el tiempo, de que se tiene que actuar con prontitud si se quiere salvar vidas.

Comenzamos del domingo, días antes se había recibido información de un posible atentado que tendrá miles de muertos, por eso Bond está en Servia vigilando a un irlandés que parece estar en el ajo. Y terminamos el viernes, en Ciudad del Cabo, fecha del atentado. En medio unos días locos que llevarán a Bond desde Servia a Londres, para ir luego  a Abu Dhabi (Emiratos Arabes Unidos) y terminar el Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Si la movilidad de Bond es increíble lo es más la trama en la que se ve envuelto.

Su misión parece fácil, seguir a un irlandés que parece estar al servicio de Severan Hydt, director de unas de las empresas de reciclaje más importante el en mundo.  Además de la trama principal hay otra secundaria que afecta a la vida personal de James Bond y que guarda relación con su familia y con andanzas antiguas del KGB.

No es cuestión de ir destripando qué ocurre en esos días porque sería demasiado largo y no es algo que se avenga bien a ser simplificado pero comentar que contamos con un poco de todo, desde los elementos más típicos de las novelas de espías (artilugios especiales de escucha, papeles trucados), pasando por las tramas de intriga bien elaboradas y terminando con reflexiones sobre la organización mundial (hambre, paz, ecología). Le sumamos una manera narrativa muy bien planteada, unos personajes más que solventes  y un giros argumentales que sorprenden. Resultado: un libro muy entretenido desde el principio hasta el final.

La verdad es que la trama, el cómo el autor va enlazando todos los pequeños detalles hasta formar un bloque sin fisuras es una de las grandes virtudes del libro. En anteriores ocasiones he dicho que algunas novelas presentan un mal bastante habitual en estos días que es la incapacidad de sorprender al lector, aquí no se produce. En ningún momento he pensado “ahora a Bond le pasa ésto y ésto”. No. Es una novela que me ha enganchado muchísimo porque no sabía qué ocurrirá con Bond a continuación. Ésto en un libro de acción y aventuras es todo un logro.

Pero no solo sobresale la trama sino también los personajes, desde el principal hasta los secundarios todos muy cuidados en su caracterización.

Con respecto a Bond, se nos presenta como un hombre de unos treinta tantos años, metro ochenta de estatura, setenta  y siete kilos, pelo negro con raya al lado, y algún mechón que le cae sobre un ojo. Tiene una cicatriz de siete centímetros en la mejilla derecha. No se llega a decir que es guapo pero sin duda posee un gran atractivo. Se le dan muy bien los idiomas. Tiene  dos coches, uno herencia de sus padres fallecidos, el otro un hermoso Bentley Continental GT último modelo.  Viste con las mejores ropas y ha inventado una bebida a la que llama “Carta blanca” nombre que guarda relación con el poder que tiene como agente que trabaja fuera de su país. Este es su aspecto exterior pero como hombre presenta sus dudas e inseguridades que al final culminan en una reflexión final muy interesante “viajar deprisa significa viajar siempre solo”. Esto lo hace más humano y lo aleja de la visión que tengo de él como espía inmaculado que no se despeina ni cuando le están disparando.

 Como reflexión final comentar la nota del autor que está en las primeras páginas en donde comenta que si bien este libro es una obra de ficción la mayoría de las organizaciones que aparecen son reales. Contamos con agencias de inteligencia, de espionaje y de contraespionaje que se suelen denominar por acrónimos y abreviaturas, por eso incluye al final un glosario de cuatro páginas  con el nombre de estas “organizaciones” que guardan relación con la novela.

 Por cierto yo también me uno a las peticiones de algunos personajes para conseguir el iPhone de Bond, uno de los súper inventos de Sanu Hirani jefe de la rama Q, es decir, de la sección de investigación que ponen en marcha los artilugios que usan los agentes.  Ese teléfono es una maravilla.

Clasificación: 8,5/10


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3 thoughts on “Carta blanca, Jeffery Deaver”

  1. Lo tengo pendiente en la estantería porque me tocó este verano en un sorteo de Urano, las pelis de Bond me gustan mucho y el libro me daba un poco de miedo que me decepcionase con respecto a las pelis pero por lo que cuentas tiene muy buena pinta, a ver si termino lo que tengo pendiente y me pongo con él
    besos

  2. Tengo sentimientos encontrados con este libro, no se que haré al final. Pero tu reseña como siempre completisima. Con el que si me he atrevido y tengo pendiente de escribir la reseña es con Todo lo que muere de John Connolly, sorry porque no se si le he cambiado el nombre a la novela, para aclararte un poco el primero de la serie Charlie Bird y me gustó tanto que ya me leido tambien el segundo y voy a empezar a dosificarmelos, sobre todo porque tengo miedo de coger un tremendo empacho.

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