Cine, Drama

Criadas y señoras

Criadas y señoras (ver ficha) o “The help” si hablamos de su título original es una de las últimas apuestas de llevar a la gran pantalla una novela de éxito.

La joven Skeeter (Emma Stone de “Rumores y mentiras” o “Derecho a roce”) es una joven recién licenciada e periodismo desea trabajar para una revista importante de Nueva York pero su editora Elaine Stein (Mary Steenburgen) le dice que le falta experiencia. Skeeter incansable y decidida a no buscar marido pese a la insistencia de su madre enferma Charlotte Phelan (Allison Janney) decide contar las experiencias de las criadas de color. Para ello acude junto Aibleen Clark (Viola Davis de “Come reza ama” o “Noche y día”) una mujer que ha trabajado desde niña para los blanco, sirviéndoles y cuidando de sus hijos y que ahora trabaja para una joven madre que solo “abraza a su hija una vez al día”. Pero también le ayudará Minny Jackson (Octavia Spencer) otra criada negra de armas tomar que ha perdido su último trabajo en la casa de Hilly Holbrook (Bryce Dallas Howard “Más allá de la vida”) por no usar el cuarto de baño correcto. Ahora trabaja para Celia Foote (Jessica Chastain “El árbol de la vida”, “ La deuda”) una joven muy dulce que quiere ser aceptada por la elitista clase blanca de la localidad.

Es un difícil coger un libro, un súper ventas y llevarlo a la pantalla grande sin que la historia pierda su encanto. La mayoría de la adaptaciones cinematográficas suelen quedarse en un amargo recuerdo de algo que no debió nunca llevarse a cabo. Pero en ocasiones, la regla no escrita de que hay historias que es mejor dejarlas en papel, se rompe como en este caso, pero para ello la historia debe tener un gran sentido cinematográfico, un guionista (Timothy Burgard) que entienda el trasfondo que hay detrás de la narrativa y que la respete y por último unos grandes actores.

Criadas y señoras reúne las tres condiciones. La novela de Kathryn Stockett editada por Maeva tiene en sus cuatrocientas ochentas páginas una historia muy bien entrelazada, una historia de mujeres que intentar sobrevivir a una sociedad demasiado estricta con diferentes deseos y temores. Unas para seguir conservando todo su poder social, otras quieren ser reconocidas, otras buscan un cambio y otras simplemente sobrevivir. Es una historia que emociona a la vez que nos enseña una parte de la historia más oscura y vergonzante de los Estados Unidos y lo hace sin caer en acusaciones simplistas, excesivamente melodramáticas o noñas, ni se salvaguarda detrás de un fiero trasfondo de denuncia social. Lo que esta cinta hace es mostrarnos cómo era la vida en la América profunda de los sesenta desde el punto de vista de uno de los grupos más desfavorecidos en cualquier injusticia social: las mujeres. En este caso son las criadas negras las que trabajaban para los blancos las que nos muestra cómo era su vida cotidiana, cuáles eran sus problemas diarios, a lo que se tenían que enfrentar cada día.

Para Skeeter la mayor dificultad de la vida es no poder irse a Nueva York y convertirse en una gran escritora. Está atrapada el pueblo, en la casa familiar, con su madre enferma que desea más que nada que encuentre un buen partido y se case. Ella representa la lucha de una joven capaz y con estudios de construir una vida más allá de su labor como “mujer de” que se supone que es el máximo a lo que deben aspirar todas las damas de buena crianza del sur.

Para Aibileen su mayor preocupación es saber que algún día la niña que está criando se separará de ella del mismo modo como hicieron los anteriores dieciséis niños blancos, dolor que se hace más profundo porque es consciente de que la madre de la pequeña no se preocupa de la niña nunca. Es un personaje decidido aunque a veces parece derrotado por lo que hay a su alrededor y sobre todo incapaz de entender la muerte tan injusta de su único hijo. Es un personaje que me ha gustado mucho porque la conocemos sumisa ante su señora que decide con total impunidad quién tiene que hablar como si ella no tuviera ninguna capacidad de decisión. Pero esa sumisión solo es un reflejo del tremendo cansancio emocional que lleva encima, un hastío que explotará cuando decide hablar de su vida como criada.

Minny es un torbellino, de ella provienen las escenas más divertidas de la cinta. Es una mujer fuerte y decidida que sabe cuál es su papel como criada pero aún así es incapaz de morderse la lengua en determinadas ocasiones. Pese a todo ello esa fortaleza, ese carácter no se ve en su hogar pues vive supeditada a un hombre que le hace daño. El que la despidieran de la casa de Hilly Hoolbrook y tuviera que ir a trabajar para Celia Foote supone para ella lo mejor que la pudo pasar. Atención al consejo de la sartén.

Además de estas tres mujeres contamos con elementos que complementan mejor cómo era la década de los sesenta en la que la segregación racial se imponía sobre el cariño y el amor de las personas. Destacar la historia de Constantine, la criada negra que crió a Skeeter, reflejo perfecto de este momento.

Sin duda es una película que ha sabido manejar muy bien la historia de esta desigualdad pero lo hace de tal manera que no resulta cruda o descarnada. El lenguaje narrativo para expresar lo incorrecto de todo aquello se refleja en escenas emotivas, tristes y desgarradoras en algunas ocasiones pero en las que se aprecia una esperanza de cambio.

Con respecto a la dirección es simplemente solvente, no hay grandes “aspavientos” creativos lo cual favorece a la historia que nos quiere contar pero impide que la cinta tenga algo de originalidad creativa, es decir, no tiene elementos que nos hagan pensar que Tate Taylor es un gran director. Simplemente hace su trabajo y nada más. Quizá esta restricción a su labor se deba a que es amigo íntimo personal de la escritora lo que le ha impulsado a no ser “creativo” en la dirección. Que tenga poca experiencia como director puede ser otra causa.

La ambientación muy buena y al igual que a banda sonora. De todas maneras lo mejor las actrices femeninas (lo siento pero los actores tienen un papel muy reducido). Ya se habla de algunos nombres para las nominaciones de los Óscar.

Por último me quedo con dos momentos, el primero es cuando Abileen cuenta lo que supone criar con todo su amor a niños blancos que una vez crecidos serán como sus padres; el segundo la escena donde la anciana Constantine mira una puerta con diferentes marcas.

Criadas y señoras es una gran película que nos ofrece la historia de unas mujeres que un día quisieron cambiar la injusticia que las rodeada a través de la literatura. Una cinta que merece la pena ver.

Clasificación: 8/10

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5 comentarios en “Criadas y señoras”

  1. Yo tengo en lista de futuribles (enoooorme) el libro, no quisiera ver la película antes de leerlo, pero me alegro de que sea buena, que no siempre puede decirse.
    ¡Buen día!

  2. Sigo sin descubrir ni la película ni la novela. La primera esperará hasta que tenga la segunda. Una amiga ya me ha dicho que me va a regalar el libro, así que “Criadas y señoras” será una de mis primeras lecturas de 2012.

    ¡Saludos!

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