Ciencia Ficción

El visitante inesperado, John Scalzi

Tras varios años de duro trabajo en el planeta Zarathustra, la suerte de Jack Holloway cambia cuando descubre una veta repleta de un mineral de valor incalculable. Jack consigue asociarse con la empresa ZaraCorp para que ésta se encargue de las labores de extracción a cambio de un porcentaje de los beneficios. Pero todo se complica cuando un ser bípedo y peludo, encantador, confiado y ridículamente mono, se cuela en su cabaña, seguido, poco después, por el resto de su familia.   Poco a poco Jack se va dando cuenta de que los pequeños seres son inteligentes, y que, por tanto, pueden suponer un grave inconveniente para ZaraCorp, que no podría explotar el planeta si se demostrara que lo habitan seres inteligentes. Jack sabe que la corporación no se detendrá ante nada para eliminar a los «peludos» antes de que su existencia pase a ser de conocimiento público, pero ¿será capaz de renunciar a una suculenta comisión por demostrar que los peludos son seres inteligentes y, por tanto, los legítimos amos de su hogar? 

Antes de lanzarnos a la aventura de leer la novela hay una pequeña reflexión del autor indicando que la historia se basa en “Encuentro en Zarathustra” una novela de H. Beam Piper publicada hace más de cincuenta años. En nuestro país la editó Bruguera en el año 1976, y no ha sido reeditado nunca más así que es un libro que solo podemos encontrar en bibliotecas o en la herencia de algún pariente. El hecho de que para casi todos la novela resulte desconocida hace que no tengamos que comparar la historia original con su modernización. Lo que a veces es una gran ventaja.  Aún así es loable la explicación del autor intentado explicar cómo ha revitalizado esta trama no solo dándole su toque personal – siempre muy divertido- sino introduciendo nuevos personajes como Carl, o Isabel Wangai, lo que le aporta una complejidad aún mayor. 

Después de esta pequeña introducción comienza la aventura. Jack Holloway trabaja en Zara XIII – un planeta de tipo III, es decir, sin vida inteligente-  para la corporación Zarahustra “ZaraCorp” quien es la encargada de explotar los recursos mineros del planeta. En concreto le interesa una roca muy peculiar que es el resultado de la fosilización de gigantes medusas que fallecieron hace millones. Son las llamadas piedras solares. Cada pedrusco vale una fortuna porque reaccionan al calor de los cuerpos resplandeciendo de diferentes formas. Nuestro protagonista tiene una pequeña concesión para explorar una parte de planeta. Para su desgracia Jack no es un hombre cualquiera, al fin y al cabo ha enseñado a su perro Carl a detonar explosivos, pese a que lo niega delante de todo el mundo. En una de las voladuras, además de hacer añicos todo un risco – algo que no ha debido suceder pues las leyes medioambientales lo impiden- ha encontrado un verdadero filón de piedras solares que lo convierten de repente en uno de los hombres más ricos del universo. Lo que parecía una desgracia ha sido el mejor golpe de su vida.  Pero cuando regresa a casa descubre que una animal, mezcla de mono y gato – más o menos- ha entrado en sus dominios. Después de darle de comer para que confiara en él, el ser se escapa. Pero ahí no acaba la cosa porque más tarde aparece otra vez con toda su familia.

 El visitante inesperado es una novela un tanto distinta a las que nos tenía acostumbrado John Scalzi, sigue manteniendo el mismo sentido irreverente de humor pero tiene un trasfondo mucho más crítico.

El blanco de las críticas es una organización capaz de hacer cualquier cosa por ganar dinero. Hablamos de la Corporación Zarathustra, que tiene al planeta como recurso minero. Por eso los pocos humanos que la habitan sólo se dedican a labores de investigación de recursos y de explotación. Hay también algunos científicos porque así lo determina la ley, y personal administrativo. Estamos ante una sociedad minera en estado puro que se rige por encontrar y explotar.

Pero  no todo está tan mal, ya que la corporación está sujeta a una serie de medidas medioambientales impuestas por la Autoridad Colonial lo que le impide destrozar el planeta completamente. Cuando haya extraído todo lo que necesitan lo deben dejar “más” o “menos” como estaba. Sólo la presencia de vida inteligente puede impedir su labor. En el universo creado por Scalzi hay tres razas además de los humanos que poseen inteligencia, una es la de los Urai, otra los Negad, y la otra no importa porque fueron exterminados antes de que se declararán que tenían inteligencia, dejando así libre a la corporación para sus labores.  Una masacre reconocida sin culpables visibles.

En caso es que Zara XXIII es un planeta que no tiene vida inteligente, o al menos eso parece. Los animales son un poco raros, están los lagartos que se meten en cualquier sitio. Por eso Jack se compró a Carl, pues el perro los mantiene a raya. Son molestos pero no peligrosos. En cambio hay que tener cuidado con el dinosaurio con cabeza de gato que se come a todo el que se le ponga delante.

Nuestro escenario es un mundo aparentemente sin vida inteligente, un protagonista que de pronto se ha convertido en multimillonario y una corporación con mucho poder e influencia que trabaja en infinidad de mundos y que cuenta con Wheaton Aubrey como próximo presidente siguiendo la saga familiar comenzada por uno de sus antepasados, corporación que ve en el descubrimiento de Jack los beneficios de las próximas décadas. Todo parece perfecto hasta la llegada de los invitados de Jack, que el bautiza según sus impresiones. Uno es “Papá” porque parece el padre, otro es “Mamá”, porque parece la madre, está el “Abuelo”, y los niños “Pinto” el mayor y “Bebé” el pequeño. ¿Pero qué pasaría si estos seres fueran inteligentes? Si así fuera la Corporación tendría que dejarles a ellos el planeta y perder millones de millones de créditos (moneda oficial)

Este es el argumento sobre el que girará la historia en la posible inteligencia de esos seres peludos. En este punto el lector no las tiene todas consigo. Intuye o más bien sabe que los Peludos tiene que ser listo pero se comportan de una manera que hace que te entren dudas. Además está Jack que intenta por todos los medios afirmar que carecen de mente consciente y desarrollada porque supondría perder todos lo créditos que ha ganado.

 Jack es un personaje singular sobre el que descansa todo el peso de la novela. El resto de personajes giran alrededor de sus artimañas. No es un hombre fácil de catalogar. Puedes pensar que es un desquiciado, con un negro sentido del humor e incapaz de sentir respeto por la autoridad. El hecho de que enseñara a su perro a detonar los explosivos aunque sepa que está prohibido nos indica que hace lo que le da la gana. Su verborrea es impresionante, reducto de su pasado como abogado, profesión que tuvo que dejar, aunque como recalca más de una vez no por desconocimiento de la ley. La verdad es que no sabes por donde va a ir porque lo ves desde el principio como un héroe demasiado egoísta y centrado en si mismo. Una prueba reciente es su ruptura con Isabel Wangai, una bióloga con la que salía hasta que la llamó mentirosa durante una investigación interna que intenta resolver si Carl detonaba explosivos o no. Así que su papel como defensor de los Peludos da un poco de miedo porque por una parte está su deseo de ingresar en su cuenta miles de millones de créditos y por otra su conciencia que le dice lo que está y lo que está mal.  A pesar de que parezca un mal persona es imposible que no te guste, tiene ese aire de canalla, de héroe que no desea serlo que te impide odiarlo. Además es muy divertido, no duda en ningún momento en mostrar el poco respeto que le tiene a la gente y a lo que le rodea, incluido él mismo.

Como aclaración, pese a que está ambientado en un mundo lejano, no cuenta con grandes dosis de ciencia ficción, salvo en lo referente a los medios de comunicación y alguna cosa más. Tampoco tiene grandes dosis de aventuras,  sí hay algún que otro momento de peligro como cuando Jack termina casi como merienda de dos hambrientos animales, pero no es lo más destacado. Lo importante es todo el proceso judicial que va a determinar si los peludos son seres inteligentes o no, que se une a otro proceso penal que dará más de una sorpresa.

 A pesar de ello la novela no aburre, sino que te permite reflexionar un poco ¿Es necesario que un planeta tenga vida inteligente para dejarlo en paz? ¿los seres humanos por ser inteligente tienes el  derecho de explotar todo lo que se le presente por delante por el simple afán a llenar aún más los bolsillos de los más ricos? Estas preguntas las podemos reducir a una escala menor y dejarla en el ámbito terrestre. ¿Todo vale si se hace dinero con él?  Supongo que viendo la que nos está cayendo la respuesta es clara. O tal vez no.

El visitante inesperado es una obra muy sencilla, se lee con verdadero placer, es divertida y si uno mira más allá de la aparente simplicidad de sus contenidos comprende que planea reflexiones muy interesantes.  Lo único reprochable es su brevedad, sus doscientas ochenta y ocho páginas me han sabido a poco.

Clasificación: 7,75/10


 Quizá te interese
El redentor
La sonrisa de las mujeres
El mapa del cielo
Promesas que cautivan

Anuncios

4 comentarios en “El visitante inesperado, John Scalzi”

  1. La de libros que descubro en tu espacio. Éste es otro que no conocía y al final has conseguido despertar mi curiosidad. Así que otro para la lista.
    Besotes!!!

  2. Gracias por recomendar este libro.
    Lo acabo de leer, me ha resultado divertido y me gusta la reflexión si se lleva al ámbito terrestre, como bien dices: ¿Tenemos derecho a disponer de los recursos de un territorio sólo porque en él habiten sociedades poco desarrolladas? (por ejemplo, las tribus del Amazonas).
    Hay una frase del libro que viene a decir: Si hace 500.000 años una civilización alienígena hubiera decidido que los humanos no eran lo bastante inteligentes para aprovechar sus recursos, y hubiera extraído todo el petróleo, el carbón el cobre y el hierro del planeta, … ¿hasta dónde se habrían podido desarrollar nuestras sociedades?
    Da qué pensar.

    1. Es verdad ¿qué hubiera sido de nosotros seres inteligentes nos hubieran visto cuando éramos como Lucy, unos simples “nomos” con potencial? Al final la novela habla de que hay que respetar toda la vida, porque en ella siempre hay algo maravilloso. Por eso es un libro muy recomendado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s