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La tabla esmeralda, Carla Montero

tablaesmeralda

A petición de su novio, Konrad, un riquísimo y poderosísimo empresario alemán, Ana va tras la pista de El Astrólogo, un cuadro de Giorgione del s. XV. En su investigación descubre el pasado del París ocupado por los nazis y la saga familiar de los Bauer, encargados de velar el secreto que oculta esa obra a lo largo de los siglos.  Dos historias de amor separadas en el tiempo pero unidas por el misterio de un cuadro desaparecido. Un peligroso juego de amenazas e intereses ocultos que cambiará la vida de los protagonistas para siempre.

La tabla esmeralda es una de las apuestas de estos últimos meses y llena de la mano de una autora con una corta carrera literaria, al menos por el momento.

 La historia transcurre en dos frentes aunque al principio nos tenemos que remontar hasta la Florencia 1492 en donde un joven pintor se ve envuelto en una trama que se ha desarrollado a lo largo de muchos siglos. Es una breve introducción que solo sirve para darle pátina de importancia al cuadro que después va a dar más de un quebradero de cabeza.

Las historias principales se desarrollan en París, durante la ocupación nazi, y durante la época actual.

París, 1942. Una joven judía, Sarah Bauer se esconde con su familia en la capital francesa después de huir de los nazis después de que se llevaran a su padre. Allí intenta pasar desapercibida trabajando en una librería y saliendo de vez en cuando con Jacob, un joven judío que trabajaba en las caballerizas de su familia y que la ha protegido desde el primer momento.  Su vida no es fácil, los alemanes están por todas partes y cuando se se llevan a la única familia que aún le quedaba su terror aumenta más.  Sobre todo cuando descubre que la están buscando por culpa de un cuadro que es propiedad de su familia desde hace años y que su padre le mandó guardar antes de que se lo llevaran. 

París, actualidad. Ana Garcia una historiadora del arte que trabaja en el Museo del Prado y experta en Giorgione, recibe la petición de su novio alemán, Konrad de investigar una carta escrita durante la Segunda Guerra mundial en la que se menciona un cuadro “El astrólogo” de Giorgione y que los nazis buscaban con ahínco. Para comenzar su trabajo se traslada a Paris y allí traba amistad con Alain Arnoux un investigador de la Universidad de la Sorbona.

La verdad es que La tabla esmeralda de Carla Montero (El invierno en tu rostro) no se diferencia mucho de estas historias que han llegado a ser tan cotidianas  en nuestras librerías. Un objeto del pasado que guarda un gran poder perseguido por una asociación de maleantes internacionales que tiene como fin conquistar el mundo. Por esta parte ninguna novedad. Tampoco lo es que se juegue con cuadros como medio de esconder un mensaje o que se usen sin pudor grandes personajes históricos (Alejandro Magno, Lorenzo Medicis, ect) para moldearlos a una trama que evidentemente se aleja enormemente de cualquier rigor histórico.  Es lo normal de este tipo de género que yo denomino “aventuras con objetos superpoderosos”. Si le añado un toque de renacimiento y unos nazis malvados ya tengo la receta lista.

Pero más allá del género al que pertenece esta novela, que puede ser gustar más o menos al lector, la Tabla esmeralda es un libro interesante pero que me ha dejado algo fría. Nos explicamos un poco.

Como ya hemos comentado la novela se divide en dos partes, la que se centra en la ocupación alemana y la que se desarrolla en la actualidad.

La primera tiene como protagonista a Sarah Bauer, una joven judía a la que le toca madurar muy rápido. Es la única que ha sobrevivido de su familia, guarda un importante secreto y vive en una ciudad donde ser judío puede ser su sentencia de muerte. Es una joven muy frágil al comienzo pero que va ganando con el tiempo confianza lo que le permite entrar en la resistencia francesa y actuar en alguna que otra operación.  Sus únicos apoyos son Jacob, un joven que conoce desde niña y que la ha protegido desde que comenzó la guerra. A pesar de lo bien que se porta con ella no puede traspasar el límite de la amistad, y nunca lo ha mirado con amor. Está Marion una joven francesa muy suelta que también ayuda a la resistencia de un modo particular. No podemos olvidarnos de la abuela de la joven, todo un personaje acartonado y caduco pero con el poder de hacer mucho daño.

Como “enemigo”está el comandante Geor von Bergheim, conoció a la familia Bauer antes de que todo se fuera a garete y es el encargado de encontrar el cuadro perdido que se supone que pertenecía a la familia de Sarah. Dado que todos han muerto para lograr cumplir su misión deberá buscar la joven. Algo que no es tan fácil.  Georg con sus dudas y con su angustioso conflicto moral nos proporciona la visión de un hombre más complejo de lo que parece.

Esta parte historia está muy bien planteada. Tiene un gran ritmo narrativo y las dosis justas de acción, emoción y de pasiones encontradas. Además de un peculiar trío amoroso. No es una historia lineal en el sentido de que la leemos desde el principio hasta el final sin pausas  sino que la autora ha optado por ir salteando partes históricas y partes actuales.

Con respecto a la parte actual está narrada en primera persona siendo su voz Ana García. De ella decir que es una joven sin mucho talento (o eso ha demostrado en más de setecientas páginas) que tuvo la suerte de nacer en una  familia con buenas relaciones lo que propició que conociera a su actual novio, Konrad, un multimillonario alemán algunas décadas más viejo que ella y que la trata como una mujer “pulsera” sin que ella se queje.  En este punto no puedo más que parar la reseña y ser absolutamente subjetiva. No me ha gustado este personaje, tiene la personalidad de una horchata, se viste, se maquilla y hace lo que hace porque así lo quiere su novio, que por encima la ha enchufado en el Museo del Prado nada más y nada menos.  La única rebeldía que tiene es que se mantiene en su apartamento de siempre y más que nada porque sus vecinos son una pareja de homosexuales que le dan coba y que cocinan para ella gratis.

El caso es que Ana pese a que no quiere dejar su trabajo en Madrid ni tiene interés en verse envuelta en la investigación de un cuadro que posiblemente no exista se larga a Paris porque así lo quiere su novio y sus opiniones no cuentan. En este punto aparece Alain Arnoux.

Más allá de que me guste o no la protagonista  lo que nos vamos a encontrar no es una fresca y ágil narración llena de recovecos y calles sin salida. Lo que tenemos al comienzo  es toda una serie de siglas, instituciones, fundaciones y más siglas que solo nos indican que los documentos de la II Guerra Mundial está repartido por media Europa. Sinceramente no aportan gran cosa, solo muestran que la autora ha trabajado con la documentación. Sí, el expolio nazi de las obras de arte fue un verdadero crimen no solo contra las familias que se vieron sin sus colecciones sino también contra la humanidad entera porque nos arrebataron la posibilidad de poder disfrutar de pinturas, cerámica, o libros o demás objetos ya que al no servir a sus principios ideológicos fueron destruidos. Es un tema muy interesante pero si quisiera conocerlo buscaría un buen ensayo que lo tratara en profundidad. Lo que no desearía es que me soltasen todo el rollo en una novela que se supone que es de aventuras e intrigas.

Es una trama que avanza muy lentamente, tanto que a veces ni avanza y lo que te encuentras es con las “dudas existenciales” de la protagonista – que si Konrad para acá que si Alain no es sincero, paseo por Paris-. Y cuando llegamos a algo importante lo desperdicia totalmente. Me da la sensación de que la autora no ha sabido manejar la trama de acción en la parte actual, no le da este toque angustioso necesario para que te quedes pegado a las páginas. Lo de PosenGeist surge en un momento y luego nada. Lo de los mensajes solo sirve para que la protagonista se ponga en plan histérico llorón. El caso es que no hay grandes giros que te hagan saltar de angustia y te hagan preguntarte ” y ahora qué pasará”. Además hay cierta previsibilidad en su desarrollo lo que aleja en factor sorpresa.

El caso es que con esta novela he terminado dividida. Me ha gustado toda la historia ambientada en el París ocupado, me ha parecido una trama preciosa que me ha mantenido el vilo mientras ha durado. Pero no me  ha gustado nada de nada la actual, es la más floja, cojea a la hora de entrelazar todas las piezas para que cobre sentido. Al final termina usando las soluciones más obvias y eso le resta carácter al conjunto final.

  Clasificación: 6/10

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14 thoughts on “La tabla esmeralda, Carla Montero”

  1. Lo tengo esperando en mi estantería, me llamó la atención desde que leí su sinopsis y aunque hay partes que no te han gustado mucho, creo que también voy a disfrutar más con la parte histórica
    besos

  2. Pues tu opinión algo negativa coincide con otras que he leído en Internet. Y me parece curioso lo que dices porque ahora estoy leyendo “La pintora de estrellas”, que se ha publicado en Amazon y trata unos temas parecidos, el maltrato en el presente y el robo de arte en el París ocupado por los nazis en el pasado. Por lo que cuentas, parece tener mucho en común con la que reseñas, aunque “La pintora de estrellas” no tiene tantas aventuras ni tanta documentación.
    Gracias por poner las reseñas de las noveles que lees, te ayuda a elegir los libros.

      1. He leído la tabla y no puedo estar más de acuerdo contigo, sobre todo en lo que dices del personaje de la actualidad. Como mujer, ese personaje me hiere la sensibilidad. PEro una novela puede incluir personajes totalmente inverosímiles y ser un éxito, esta quizás lo sea. Seguiré tu blog, me gusta tu opinión.

  3. Acabo de terminar de leer La Tabla Esmeralda. Sinceramente tengo que decir que estoy pensando seriamente en volverlo a empezar, así, sin más, pasar de la última página otra vez a la primera, porque tiene tantos matices que estoy segura de que al leerlo por segunda vez le sacaré más el jugo.
    Respecto a la protagonista de la época actual, es verdad que al principio es algo parecido a una “mujer jarrón”, con poca capacidad de decisión, pero bastante más real por eso que la mayoría de las protagonistas de otros libros. Igual que Georg (creo que yo también me he enamorado de él) nos demuestra a medida que avanza el libro su complejidad, Ana también va dándose cuenta muy poco a poco de su condición de persona manipulada y utilizada.
    Aunque le doy más nota a la historia del París nazi que a la actual, la protagonista me parece una persona cualquiera de las que te puedes cruzar cualquier día por la calle, y eso me gusta.
    Lo recomiendo al 100%.

    1. Isa me alegra que te haya gustado. No puedo coincidir contigo en que Ana, la protagonista actual, es más real que la que pueda aparecer en otras novelas. Creo que es una personaje desaprovechado lo que fastidia un poco la lectura de la novela.

  4. lo acabé ayer..y estoy contigo en q se le podia sacar mas juego al personaje de Ana….me ha parecido de “poca” relevancia….pero aún asi lo recomiedo porq la historia de Sara y Georg….da mucho de si…

  5. Primero, me presento: María José Amor, profesora de Biología Celular, fac, Biología Universidad de Barcelona.
    Aparte del curri, académico, mi curri personal es que tengo 2 hijos, y justamente el mayor es un año más “pequño” que tú, o sea que, como poordría ser tu mami te apeo el tratamiento.

    Me ha ENCANTADO “La Tabla Esmeralda”. Es de esos libros que no se pueden dejar y, por decirlo así, te los comes.
    Pero….he visto un pequeño gazapillo: Cuano Sarah es ingresada en un hospital, se supone, bajo supervisión alemana, y Geog pregunta por ellla, se comenta que está ya siendo tratada con antibióticoS, o sea, en plural.
    Primero, entonces el único antibiótico comercializado era la penicilina….que, por ser de origen ingles, con producción inglesa-alemana, que, además se producía, en poca cantidad debido a la guerra, dudo que pudiese llegar alegremente a
    manos alemanas.
    No sé si te suena una película precisamente rodada en la postguerra y que,por supuesto vi muy a posteriori, cuyo argumento es elc “estrperlo” de la penicilona en Alemania, cunado ya estaba en manos de los aliados,
    Distinto fue ya a partir de finales de los 40, principios de los 50, que empezaron a producirse antibióticos a chorro….y lo peor del caso, es que prácticamente no se investiga sobre ellos, poor no ser rentables:prácticamente, sonlos mismo, con pequeñas variaciones….El dinero es el dinera,hasta en la salud.

    Por lo demás, sólo te diré que en cuanto pueda busco otro de tud libros.

    Un abrazo

    María José

    1. María José gracias por la aclaración.Hace tiempo vi un documenta sobre la II Guerra Mundial y hablaba en un momento dado de ella y de su papel en la contienda.
      A la hora de escribir un libro histórico siempre hay que tener cuidado porque cosas que nos son cotidianas el otros épocas no muy lejanas ni existía.

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