Policíaca, Thriller

El coleccionista, Paul Cleave

Lleva tiempo atesorándolos. Souvenirs de asesinos en serie. Ahora ha logrado el sueño de cualquier coleccionista: la «pieza» definitiva. Empieza el juego. Cooper Riley está encerrado en una celda a oscuras cuando recobra el conocimiento. Al otro lado de la puerta metálica Adrian lo saluda: «Bienvenido, profesor. Bienvenido a mi colección».A Adrian siempre le han fascinado los asesinos en serie. Colecciona todo lo relacionado con ellos: historias, fotos, recuerdos? Y ahora a Cooper, profesor de psicología criminal y asesor de la policía. La «pieza» definitiva. Es experto en su tema preferido. Él podrá enseñarle lo que aún no sabe: cómo matar. Y para eso le tiene una sorpresa preparada. O Cooper espera que la ayuda venga de fuera, o le sigue el juego a Adrian, siempre impredecible, para que le abra la puerta.

El coleccionista de Paul Cleaver es una de las novedades más jugosas de este mes de mayo. Como viene siendo habitual en todas las novelas está abalado por una serie de críticos literarios que hablan maravillas de él. Lo comparan con El dragón rojo y El silencio de los corderos (el primero no lo he leído, el segundo sí, hace años y no guardo ningún recuerdo de él salvo su adaptación cinematográfica) También dice que es digo de ser el sucesor de Jim Thompson ( un autor que me es desconocido pero no por mucho tiempo), lo dice John Connolly uno de mis escritores favoritos así que me fiaré de su palabra.

El caso es que no conozco con detalle las referencias que usan para publicitar la novela, circunstancia que me gusta ya que me limitaré a disfrutar de la novela por sí misma sin compararla con obras anteriores o autores consagrados.

La novela empieza con un prólogo. Asistimos a la desventura de Emma Green, una joven de diecisiete años, universitaria trabaja en una cafetería para pagar sus gastos.  Al salir de su turno tiene un desagradable incidente que se quedaría en una mera anécdota sino fuera porque alguien la secuestra.

Lo siguiente es asistir a la salida de la cárcel de Theodore Tate, un ex policía que ha pasado cuatro meses entre rejas después de provocar un accidente de coche estando borracho. Chocó contra el coche de la joven Emma Green. A la salida le espera uno de sus amigos que aún sigue en el cuerpo de policía, Carl Shroder, quien lo lleva a su casa con la intención de pedirle un favor para atrapar a una asesina en serie. Su sorpresa será mayor cuando una vez instalado aparece en su casa su antiguo abogado, Donovan Green,  con el que no tiene una buena relación ya que el letrado intentó pegarle un tiro en el bosque por haber casi matado a su hija  Emma.

Añadimos a la ecuación que un profesor universitario especialista en asesinos en serie ha sido secuestrado en el porche de su casa por un hombre joven. Cuando despierta descubre que está en una pequeña habitación de la que no puede salir. Su secuestrador es Adrian, un  joven con problemas mentales que lo ha secuestrado para completar su colección de asesinos en serie.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es la cantidad de asesinos en serie que andan por Christchurch (Nueva Zelanda). Siempre he pensado que las antípodas eran un lugar relativamente tranquilo, pero Paul Cleave ha demostrado que la violencia, el impulso asesino está presente de manera muy clara en este pequeño país el hemisferio sur.

 Más allá de esta anécdota la historia transcurre durante una terrible ola de calor que se transmite a la trama y a la manera de contarla. Ese calor pegajoso, agobiante, que te hace languidecer como una plante sedienta de agua también saca a relucir el impulso asesino que parece que está contenido en nuestro interior y que se mantiene a buen recaudo mientras el cuerpo se encuentre a una temperatura adecuada. Con el calor te pones nervioso, no aceptas escusas, te irritas, te pica el cuerpo y  conduces de modo agresivo. Así que no es un buen momento para perseguir asesinos y ni ya que estamos ser secuestrado por uno  con tendencia a que le pique el cuerpo.

Contamos con dos líneas argumentativas. La primera viene de Adrian y de Cooper Riley, el secuestrador y el secuestrado. Adrian es un joven que no lo ha tenido fácil en la vida. Maltratado en la escuela sufrió una gravísima agresión que le dejó secuelas psíquicas importantes. Siendo un adolescente fue ingresado en una institución mental y allí permaneció durante décadas hasta que el gobierno decidió recortar fondos y mandar los pacientes a la calle. Una mala idea porque Adrian ha conseguido dar sentido a su vida, darle valor a través de las narraciones que los asesinos en serie le contaban en el hospital. Por eso es importante tener una colección porque quiere ser igual que ellos, y que Cooper Riley sea un experto en el tema puede hacer que su colección sea completa. En esta parte la trama gira en torno a este juego entre secuestrador -algo lerdo pero no idiota- y secuestrador -que presume de ser muy listo-  y  va más allá del papel de verdugo y víctima que cada uno representa.

Por otro lado está la trama que tiene como protagonista a Tate y que se diferencia fundamentalmente en que está narrada en primera persona por el propio ex policía. Gracias a él sabemos algo de su pasado – la trágica historia de su familia con el desgraciado destino de su mujer e hija, la ironía de convertirse en lo que más llegó a odiar, su relación con los asesinatos en serie- y asistimos a los pasos que va dando para intentar averiguar donde está Emma. La verdad es que es descorazonador ver que en principio está buscando a la joven como si fuera ya una víctima mortal, no con la esperanza de encontrarla viva.

 Ambas líneas se van desarrollando hasta llegar a un punto – sobre la mitad más o menos de la novela-  donde llegan a converger. Desde ese momento la historia se unifica y da un giro tremendo que no te esperas y que te hace replantearte algunas cosas que has leído.  Comienza una carrera contra el tiempo en la que los únicos obstáculos son los muertos que se van desenterrando cada dos por tres.

La verdad es que El coleccionista me ha mantenido el vilo gran parte de la lectura.  No sólo debo destacar la trama ( si a veces es un poco precipitada) sino también la complejidad de los personajes que hace que en muchas ocasiones te plantees donde está la línea entre el bien y el mal y quién está dispuesto a cruzarla. En el caso de Adrian pese a haber quemado a su “segunda” madre y de ser responsable de algunas cuantas cosas más es un personaje tierno, que me lleva a preguntarme qué hubiera sido de él si su infancia no hubiera estado marcada por la violencia y el desprecio. Con respecto a Tate, prototipo del buen policía, qué hubiera sido de él si su familia no hubiera sufrido el accidente, ¿estaría igual de dispuesto a jugar con la violencia como lo hace ahora o sería más escrupuloso con sus ideales? En un momento dado la vida nos golpea sin previo aviso, luego tenemos que recomponernos como mejor podamos.

Con respecto a la manera narrativa sigue el estilo que yo llamo “telegráfico”. Frases relativamente cortas. Descripciones justas.  Uso de los tiempos verbales que indican el presente. Gusto por profundizar en las mente de los personajes pero sin excederse. Debo reconocer que al principio me llamó la atención esta forma de narrar, más cruda cuando el narrador es Tate, pero me llevó un par de hojas cogerle el gusto. Además es un estilo que le va muy bien a la historia y al ese marco climatológico en que se desarrolla: seco, arisco, punzante pero muy efectivo.

Como elementos negativos. El primero es que El coleccionista no es el primero de una serie. En los libros anteriores asistimos a la lucha de Tate con un par de asesinos en serie y también a la historia de Edward Hunter que tiene una pequeña aparición en esta novela. Esto no tendría mucha importancia si fuera novelas totalmente independientes pero existe una relación muy fuerte entre todas: Melisa X.  El caso es que como libro único resulta sorprendente – por no decir exagerado-  la cantidad de asesinos en serie que andan sueltos por la ciudad y que aparecen con mayor o menor protagonismo en la novela. Si empezamos a contarlos nos haría falta las dos manos. No puedes girar la esquina de una calle cualquiera sin encontrarse de bruces con un hombre dispuesto a cortarte en trocitos. Quizá si hubiésemos leídos las novelas anteriores hubiéramos puesto a cada personaje en su lugar y no sería todo tan “apabullante”.  Pero si dejamos ésto a un lado y que a veces hay cierta precipitación en los acontecimientos es una novela más que recomendable.  Espero que Grijalbo se anime a publicar las entregas anteriores.

En fin El coleccionista me ha gustado mucho y ha conseguido algo que muy poco logran: sorprendente dando un giro inesperado en el momento oportuno. Cierto que tiene una trama que se puede desviar en algún que otro punto pero siempre vuelve al redil marcado por el autor.  Además me he quedado con Tate, personaje que puede darnos más de una alegría.

Clasificación:8/10 

  

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3 thoughts on “El coleccionista, Paul Cleave”

  1. No sabía que estaba dentro de una serie, me molesta muchísimo que no empiezen por el primer título, siempre te quedas a medias en algo. También me ha sorprendido que se ambiente en Nueva Zelanda, parece que está de moda ultimamente. Por lo demás, lo tengo esperando en la estantería, creo que me gustará
    besos

  2. Lo tenía preparado para leerlo, pero me pasa como a Tatty, me molesta mucho que no sea el primero de la serie. Aún así lo leeré porque creo que me gustará. Muy buena reseña. Un beso

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