Novela histórica, Terror

El diario de Víctor Frankenstein, Peter Ackroyd

Víctor Frankenstein comienza sus experimentos en el terreno de la anatomía en un granero de una aldea apartada, Headington, no lejos de Oxford. El forense de la localidad le surte de los cadáveres que necesita, aunque en muchos casos hayan fallecido de forma violenta y se encuentren incompletos o en estado de descomposición, casi inutilizables. Decide, pues, trasladarse a una tejera abandonada en el barrio londinense de Limehouse. Víctor paga más que cualquier hospital por los cadáveres aún calientes, pero ni así le resulta fácil hacerse con ejemplares en buen estado…, hasta que una madrugada, a orillas del Támesis, mientras aguarda embozado en el embarcadero, oye el chapoteo de unos remos, y en la popa de una barca que se acerca ve el cadáver de un joven apuesto que desliza una mano en el agua…

Peter Ackroyd es uno de los escritores más talentosos del momento. Autor de numerosas novelas y biógrafo reputado con El diario de Víctor Frankenstein  se introduce de lleno en los albores del siglo XIX donde la ciencia, la literatura y los mitos del pasado se entrecruzan en un ovillo a veces imposible de desenredar.

La novela está narrada como si fuera un diario. Es el propio Víctor Frankenstein quien nos cuenta su pasado en Suiza, su tierra natal. Paisaje de montañas y valles profundos.  Asistimos en estos primeros a una inquietud intelectual que le lleva estudiar en Inglaterra. En la universidad de Oxford conoce a Percy Bysshe Shelley un estudiante ateo al que no le importa dar a conocer a quien quiera escuchar sus particulares ideas sobre la religión y la opresión en el mundo. Es un encuentro que le llega a dar un giro a su carrera y a introducirse en el estudio de la chispa que da origen a la vida. De ahí al intentar comprender y controlar ese poder mediante la electricidad solo hay un paso que conduce a una funesta tragedia.

Estas primeras páginas son algo densas pues Víctor nos introduce de lleno en una época en donde la ciencia – con sus peculiares inventos- intenta desentrañar el sentido de la vida. Asistimos a la dificultad de estudiar el cuerpo humano por parte de los médicos que lleva a que se organice un lucrativo negocio con los restos de aquellos incautos que pensaban que después de la muerte podrían descansar en paz en un cementerio. También aparecen referencias al estudio de las lentes, de la electricidad… Sin olvida las indudables referencias literarias que surgen de vez en cuando y que van desde recitar una pequeña poesía hasta asistir a una mala obra teatral. En este sentido es un libro en el que se aprecia el cuidado por los detalles. No tanto en las descripciones de los espacios sino en el ambiente que existía a principios del siglo XIX en Londres. Es una ciudad fría, convulsa, sucia pero llena de hombres que buscan la verdad a través de la ciencia renegando de las explicaciones dadas por la religión o la filosofía.

Víctor Frankenstein se introduce de lleno en este mundo. La muerte de su hermana gemela y luego de su padre en un breve periodo de tiempo le ayudan a reforzar su deseo de entender la vida, de dominarla mediante la electricidad.

En cuanto nuestro peculiar protagonista se pone manos  a la obra la novela gana muchísima ligereza. Aumenta en tenebrismo y se instala en sus páginas un terror que sabes que no va a conducir a nada bueno. Una vez creada su obra comienzan los problemas porque ¿cómo podemos asumir que hemos vuelto de la muerte? ¿cómo entendemos nuestra existencia si nuestro destino es vivir en soledad eterna?  Al pobre Víctor se le viene en mundo encima. No esperaba que su obra tuviera conciencia de si mismo y se ve incapaz de aceptar su papel como “padre” de la criatura.

A medida que discurre la trama la sensación de desasosiego aumenta hasta que retomamos el mismo estilo que al principio de la novela. Nos alejamos del terror y nos adentramos en un relato histórico novelado de personajes que existieron en realidad. Algo comprensible pues Ackroyd es un gran biógrafo, ha escrito sobre Tomás Moro o William Blake. De modo que le es imposible no centrarse en algunos de los personajes más singulares de la literatura del momento: Percy Bysshe Shelley, su mujer Mary Shelley (autora de Frankestein), Lord Byron y  John William Polidori.  Y lo hace desde el punto de vista de Víctor, personaje ficticio que se introduce en la historia y la modifica sin pudor. De modo que si bien Ackroyd asume muchos de los hechos históricos reales otros los modifica adaptándolos a las necesidades de la narración. Al fin y al cabo el protagonista es Víctor Frankenstein y es su historia la que nos importa.

El diario de Víctor Frankenstein es una novela muy peculiar. Si la tuviera que valorar como novela de terror en el sentido puro es posible que no obtuviera buena nota ya que los momentos de miedo o angustia se reflejan en momentos muy puntuales- y es una pena porque cuando aparecen son soberbios- . Tampoco puedo valorarla como novela histórica que relata la relación entre lord Byron y el matrimonio Shelley porque ellos también aparecen en un momento dado. Supongo que lo mejor es quedarse en este punto medio porque así se entenderá la inquietud que produce su lectura. Inquietud por esa criatura salida de una negrura – ¿del cielo o del infierno? -, por su incapacidad para seguir siendo un hombre pero condenado a vivir eternamente, por su negativa a estar solo. Pero también nos sentimos angustiados por Víctor un hombre que se ve superado por sus logros de modo que es incapaz de asumir que él es responsable de lo que sucede a su alrededor. Es una persona de espíritu débil incapaz de luchar una vez que se han visto cumplidos sus sueños.

Por último atención al final. Perfecto para el espíritu del libro y de sus personajes. Como curiosidad durante la lectura de libro he añorado a Igor el fiel y jorobado ayudante del doctor que aparece en “El jovencito Frankenstein” película que os recomiendo porque es muy divertida.

Clasificación: 7/10

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2 thoughts on “El diario de Víctor Frankenstein, Peter Ackroyd”

  1. ¡El jovencito Frankenstein! Me encantaba esta película. Qué de tiempo sin verla! Mira que me he reído con esta peli. Y el libro no lo conocía, pero me lo llevo apuntadito, que me has convencido.
    Besotes!!!

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