literatura, Novela romántica

Lothaire, Kresley Cole

lothaire

Lothaire es un personaje singular, de esos que se introducen en la historia de un modo secundario y que poco a poco va adquiriendo protagonismo, de tal modo que su sola presencia revoluciona una escena. Estos personajes que campan de libro en libro por sus anchas tienen el peligro de ser tan especiales que llegado el momento de contar su propia historia de amor, se desinflan un poco. Sucede en las mejores series.

Pero antes de saber cómo se enamorará este vampiros malicioso, retrocedemos en el tiempo, unos mil años, para poder entender el odio que consume al enemigo de lo antiguo. Conocemos a su madre, perteneciente a una antigua y misteriosa raza vampira, que le inspira a la hora de alcanzar sus objetivos. Su terrible muerte, presenciada por un Lothaire muy joven lo marcó para siempre, de manera que en los siguiente siglos, algunos de los cuales los pasó enterrado en vida, su deseo es vengarse. 

Es curioso como estos personajes  -más allá de la autora o de la serie- están todos marcados por un terrible pasado marcado por el abandono de un ser amado a causa de un asesinato y unos años de dolorosa tortura. Amor y dolor se entremezcla para crear una personalidad fría, despótica y cruel que en el fondo aún siente el dolor de la pérdida. Para Lothaire esa persona fue su madre y su objetivo es convertirse en el rey de la Horda, o al menos de dos clanes vampiros, el de su padre y el de su madre. A falta de un objetivo contamos con dos.

Pero a veces las cosas no salen como deberían pues su compañera eterna parece ser una Saroya, la Segadora de Almas, que habita en el cuerpo de una joven humana llamada Elizabeth. Cuando Saroya controla el cuerpo de la mujer, es una despiadada asesina a la que le gusta bañarse en sangre, pero Elizabeth, que es una sencilla muy de montaña (en otras palabras un tanto burda pero buena), le horroriza lo que hacen con su cuerpo por lo que pretende acabar con todo. La solución es quitarse la vida. Pero Lothaire no se lo permite.

En esta novela contamos con varias cosas interesante. Por un lado está toda la trama que implica conquistar el poder y por otra está la historia de amor. Si hablamos  de la primera la cosa no da para mucho, pero es algo que ya hemos visto en las anteriores novelas de la autora. Todo el mundo paranormal es simplemente un escenario donde se entrecruzan los personajes, es el fondo fantástico que sirve para dar emoción y aventura, pero no es el pilar sobre el que pivota toda la novela. Esto quiere decir, que las intrigas, los planes y todo lo que Lothaire puede hacer para conseguir su objetivo está en un segundo plano, solo se utiliza para dar entrada a nuevos personajes, tales como la Dorada o cierto rey vampiro. No hubiera estado de más otorgarle a la novela un toque más negro y oscuro, con una trama que no fuera tan simplista, no solo en su estructura sino en las formas que adopta.

En cuanto a la parte amorosa, hay un triángulo extraño. Lothaire, Saroya y Elizabeth. Para nuestro rubiales protagonista su compañera es Saroya pues su “sanguinación” empezó cuando vio el cuerpo de Elizabeth poseído por esa diosa. Como había ido visitando a la joven humana y nunca había pasado nada, concluyó que ella era su compañera y como debe defender a su amada, su propósito arrebatar el alma de Elizabeth de su cuerpo para que solo Saroya habite en él. Es un planteamiento con mucho juego pero que se pierde un poco porque la mala del trío, Saroya, solo aparece en contadas ocasiones lo que evita ese juego de engaño y mentiras, y limita mucho la posibilidad de jugar con la duda y con los celos. Aún así la relación entre nuestros protagonistas es la típica de esta serie, dos personajes que se quedan solos, que poco a poco se van conociendo y que tienen que luchar contra la pasión que sienten por el otro.

Me ha gustado Lothaire, pero mentiría si no dijera que en cierta manera me ha decepcionado un poco. Después de leer las anteriores novelas me lo había imaginado con un ser frío, calculador,   despótico, sanguinario y con un retorcido sentido del humor. El Lothaire de esta novela es todo esto pero a la vez no lo es. Hay cierta blandura en su comportamiento que me desconcierta impidiendo que se convierta en uno de mis preferidos de la saga. Creo que es un personaje que se desinfla un poco a media que nos vamos introduciendo en la novela. La forma en la que acaba separándose de su compañera es un buen ejemplo.

En cuanto a Elizabeth, hay algo que chirría en ella. Es un chirrido suave pero contante y por eso molesto. No llega a ser una mala protagonista pero su forma de actuar no se adecua a la de una persona que le quieren quitar el alma. Me hubiera gustado que fuera un tanto maliciosa y no tan chica buena de pueblo que se sacrifica por todos.

No puedo olvidar a los secundarios, destacando a Nix. Esta mujer es todo un misterio aunque ahora conocemos un poco más de ella. Me gusta mucho este personaje y no dejo de preguntarme quién será el hombre que la conquiste.

Lothaire es el libro duodécimo de la serie Los Inmortales de la Oscuridad. No llega al nivel de algunos de los anteriores libros pero sigue siendo una buena opción, casi imprescindible para quienes siguen la serie. La siguiente novela será de hombres lobos, los MacRieve.

Clasificación:7/10

Otros libros de esta serie
Ansia de pasión

Anhelos en la oscuridad

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