Ciencia Ficción

El mundo de cristal, J. G. Ballard

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El mundo de cristal de J. G. Ballard, escrito en 1966 y recientemente reeditada en nuestro país, forma parte de una serie de cuatro libros que narran las distintas formas en las que el mundo es destruido.  El mundo sumergido (1962), El viento de ninguna parte (1962), La sequía (1965) y por último, El mundo de cristal (1966) quizá la más peculiar de todas pues la destrucción procede de la cristalización del mundo que nos rodea.

No conocía a este autor más que por la adaptación cinematográfica de su vida que relata en El imperio del sol, así que no tenía ninguna referencia de él,  pero parecía una buena oportunidad para acercarme a la manera en la que los autores del los años sesenta –años tan turbulentos- se enfrentaban  a la ciencia ficción .Decir que el libro no está mal pero tampoco es de esas novelas que te marcarán. Entre las cosas buenas que tiene está la historia en sí, ese proceso de cristalización que poco a poco se va comiendo la selva con unas consecuencias muy peculiares. Aunque Ballard llega a explicar la causa de este fenómeno, una causa astronómica irreal a la luz de los avances científicos -no importa mucho este hecho pues estamos ante una novela de la ciencia ficción- no llega a utilizar el potencial que el bosque petrificado le aporta porque la historia se desvía de un modo peligroso hacia una lucha sin cuartel entre dos personajes por una mujer. Mientras tanto el protagonista, el doctor Sanders, un médico que trabaja como subdirector en un hospital de leprosos, y que va hacia la zona cristalizada en busca de una antigua amante, va de un lado para otro intentando que no le peguen un tiro y sin saber muy bien por dónde ir.

Creo que en este punto es dónde se pierde un poco la trama, en el sentido de que el autor no llega a ir explotar la ciencia ficción de la historia en el sentido de que si bien es muy importante la cristalización del mundo -la historia no tendría sentido sin ella- deja este aspecto un poco de lado describiendo brevemente sus consecuencias para centrarse de una manera casi compulsiva en la vendetta personal entre dos personajes secundarios. Pese a ello no podemos negar que hay buenas escenas de ficción, como las que relatan como los árboles y los cocodrilos se convierten en joyas brillantes.

Es una pena que el autor no decidiera destacar otras posibles subtramas, como la que le puede aportar dar poder al ejército o a algún científico medio loco para que haga algo descabellado. Sí, el ejército está presente pero es un elemento secundario, los científicos solo se los menciona y poco más. Pero debemos recordar que esta novela destaca por su brevedad, así que en cierto sentido es normal que la trama principal sea la única.

Lo que no puedo reprocharle es la caracterización de los personajes que están llevados hasta los extremos de modo que la sorpresa está siempre a la vuelta de la  esquina. El doctor Sanders es un hombre peculiar, quizá aburrido de su propia existencia y con el recuerdo constante de una amante que lo dejó por otro hombre pues él no podría ofrecerle lo que ella quería. Un hombre que no sabes muy bien qué quiere, o cuáles son sus objetivos más profundos y quizá por eso su personaje es tan interesante. Su amiga periodista quiere encontrar a unos de los suyos y tener una gran historia.  Los dos hombres que luchan entre sí quieren matarse mutuamente. Su ex amante quiere perderse en el bosque, y su marido quiere recuperar la normalidad, pero ¿Sanders? Con él no lo tengo tan claro. Su inconstancia lo lleva a pasear por el bosque, a ser compañero de uno de los contrincantes y luego de otro, a mirar a su alrededor y a no ver nada. Sería interesante ver si Sanders representa el aburrimiento y la indiferencia de toda la humanidad que asiste sin hacer nada a su propia destrucción acogiéndola con una resignada y autocomplacida calma.

Comentar por último que no es un gran libro en el sentido de tener muchas páginas así que si te engancha lo puedes terminar con rapidez. Confesar que a mí me llevó más de lo esperado pero es que estoy en una época de tranquilidad lectora.

¿Recomendaría el libro? Sí, pero añadiendo una nota: No es una novela fácil porque no te lo da todo masticado. No cuenta con grandes momentos de acción, o con una manera narrativa fluida –en ocasiones llega a ser muy repetitivo- pero la historia tiene luces y sombras, zonas blancas y zonas negras que inducen a la reflexión.  Ahora tú decides si lo quieres leer o no.

Clasificación: 7/10

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