Aventuras, Ciencia ficción, Cine

Elysium

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Es difícil encontrar una buena película de ciencia ficción en la gran pantalla desde hace bastantes años.  Es cierto que cada poco tiempo se presenta una propuesta interesante pero que no llega a satisfacer completamente mis gustos personales porque siempre la historia termina pecando de algún mal intrínseco a su propia condición. Elysium no escapa a esta idea sino que es más bien el buen reflejo de ella.

El director Neill Blomkamp (Distrit 9) nos traslada al 2154, un tiempo no muy distinto al nuestro pero a la vez distante. En estos momento se han creados dos clases de personas. Unas son las que malviven en la Tierra con recursos limitados y sobre población. La otra es la clase alta, los ricos que han trasladado sus lujosas mansiones a una estación espacial en la que pueden adquirir todos los caprichos que desean.

Max (Matt Damon, Contagio), criado en un orfanato, antiguo ladrón de coches, trabaja en una fábrica de construcción de robots policías. Su vida es tranquila aunque carece de sueños. Por desgracia sufre un terrible accidente laboral, su cuerpo ha sido sometido a una terrible radiación por lo que le quedan unos días de día. Desesperado por salvarse sabe que el único modo de vivir es si a Elysium pues allí tiene la tecnología necesaria para curar cualquier mal. El problema es que ese lugar está prohibido para los que habitan en la Tierra; la secretaria del gobierno Rhodes (Jodie Foster) no duda en ordenar la destrucción de todos aquellos indocumentados que se atrevan a pisar la estación espacial.

Este argumento es muy bueno. Tenemos dos puntos contrapuestos: Max como el simple humano que se enfrenta a su reto más difícil: sobrevivir; y la secretaría de gobierno Rhodes que con sus ansias de poder y su comportamiento despiadado y frío hará cualquier cosa porque el estilo de vida de los privilegiados no se vea interrumpido en ningún momento. Ambos representan también dos mundos diferentes. Para Max su vida cotidiana es una pequeña casa muy modesta en un barrio muy pobre –semejante a un barrio de cualquier zona desfavorecida en la actualidad- con gente que malvive lo mejor que puede, pero que se ayudan cada vez que tienen ocasión. Es un lugar sucio, pegajoso con el sudor de las personas y el polvo de los caminos no asfaltados, y con casas se que amontonan unas contra las otras. Estas personas son mayoritariamente hispanos, no te encuentras con gente blanca pobre –salvo Max que debió de salir por generación espontánea- y solo aparece un personaje con piel oscura en una corta escena. No sé si es porque los hispanos eran baratos como extras o es una crítica poco sagaz de que la emigración de los más pobres –de la frontera de México para abajo- no es buena porque solo trae pobreza, barrios parecidos a los de las chabolas de Río de Janeiro, y un montón de gandules que solo se dedican a robar y a saturar los hospitales públicos.

 Elysium es limpieza, blancura, grandes ventanales sin mácula de suciedad. Jardines por doquier y piscinas en cada residencia. Allí viven personas que visten trajes de marca, niños que disfrutan de magdalenas cubiertas de crema y mujeres de figura perfecta envueltas en perfume que hablan francés, que es lo más elegante del mundo.  Ante semejante estilo de vida es normal que los pobres que viven en la Tierra deseen arriesgarse para entrar en ella, aunque sea al estilo de los espaldas mojadas, con a veces, no demasiada fortuna.

Es evidente que Neill Blomkamp explota con estas dos visiones dos conceptos diferentes que van más allá de la dicotomía tradicional y simplista de gente rica – gente pobre. Hay una soterrada crítica a  la sobreexplotación de los recursos y a la destrucción del medio ambiente, a la alineación del ser humano cuando le quitan todos los sueños. El problema es que a la hora de desarrollar estos temas la cinta se queda a medio camino porque está tan centrada en un aspecto –que podemos llamar “la cuestión médica” –que no deja que lo que lo rodea adquiera su propia presencia, de tal manera que solo contamos con  hay una línea argumental única y constante que lastra  calidad final de la película.

Quizá este problema no sería importancia si no fuera porque hay ciertos elementos que lo hacen más grave ya que muestran por una parte la genialidad que esconde la idea sobre la que pivota la historia, y por otra, que no se pueden dejar a un guionista suelto y menos si es un director con ciertas ideas. Con respecto a la primera todo tiene que ver con Kruger (Sharlto Copley, “El equipo A”, “District 9”)  un personaje desquiciante que adquiere un desagradable protagonismo cuando no es más que un sádico asesino. La segunda porque en cierto momento –volvemos a la cuestión médica­– la cinta se convierte en una fantasía más milagrosa que visitar el santuario de Lourdes pues te puedes curar de todo –inclusive de la muerte – con tal de ponerte en una camilla y que te pase un escáner durante unos segundos, el mismo tiempo que tarda la cajera de un supermercado en pasarte por caja las galletas que te acabas de comprar. Se complica más la cosa cuando no sólo tienes al personaje principal en busca de la cura sino que también hay otro secundario que la desea para su hija. Cuando tienes a un director que a su vez en el guionista y creador de la historia, él se lo guisa y él se lo come, no admitiendo las críticas constructivas. Es una pena que nadie le dijera a Neill Blomkamp que dejara los milagros para otro tipo de cine porque al final ¿qué pasa con las desigualdades sociales más profundas? ¿Qué pasa con las cuestiones morales o éticas que supone permitir dos modos de vida tan diferentes? ¿Dónde se han ido los gobiernos? ¿Por qué en el 2154 se usan coches como los nuestros? ¿Por qué las televisiones siguen siendo de plasma?

Elysium pese a todo lo que podemos decir de ella ha terminado siendo una correcta película de ciencia ficción. Durante las casi dos horas que dura no te aburre nada porque es muy entretenida, no piensas qué larga se me está haciendo gracias a la labor de los actores. Matt Damon está perfecto en su papel, Jodie Foster igual –es un placer volver a verla en el cine-, Diego Luna cumple muy bien, al igual que el resto del reparto.

En fin, que a la salida del cine tuve la impresión de que podía haber sido una gran película. Sentimiento que también tuve con el anterior trabajo de este director, Distrit 9, otra idea estupenda que se fastidiaba en la última media hora. Espero que esto no sea una pauta para sus próximas películas porque sería una auténtica pena.

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3 thoughts on “Elysium”

  1. Esperemos que el director aprenda en las próximas ocasionas a rematar bien las películas. Porque es verdad que District 9 cae mucho al final. Y ésta parece que le pasa lo mismo. Pero la veré seguro, sobre todo por volver a ver a Jodie Foster, que siempre es un gustazo verla actuar.
    Besotes!!!

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