Novela romántica

Siete días de locura, Tessa Dare

sietedias

Tessa Dare es una autora romántica que sabe manejarse muy bien dentro del género histórico de regencia. Tan bien se maneja que su destreza para contar historias le ha llevado a ser finalista de los premios Rita en alguna que otra ocasión, por eso que el sello Manderley haya apostado por ella es un motivo de celebración.

Su última novela publicada es Siete días de locura, que tiene relación con Una noche nada más, publicada unos meses antes en que ambas pertenecen a una serie que se centra en las jóvenes damas de un rincón apartado de la costa inglesa.

La historia de Siete días de locura empieza cuando la inteligente Minerva Highwood acude en plena noche al lugar donde el mujeriego Colin Sandhurst, lord Payne, está residiendo. Allí le propone un alocado plan: fugarse a Edimburgo para que ella pueda participar en un simposio científico,  a cambio él recibirá el premio que ella está segura de poder ganar. Al principio lord Payne intenta disuadirla pero Minerva no es de las que se dejan vencer, y está dispuesta a todo con tal de cumplir sus sueños, aunque para ello tenga que ir sola.

A pesar de que es la segunda entrega de una serie no hay ningún problema en leer esta novela de forma independiente pues aunque se mencionen en diversas ocasiones a los protagonistas de la primera entrega, éstos están muy alejados de la historia que aquí se narra, al igual que los sucesos que marcaron su romance. La relación que existe es que Lord Payne es pariente del conde de Rycliff, y Minerva, amiga de Susana Finch.

La historia comienza con Minerva acudiendo a la casa donde vive nuestro joven protagonista. Allí le hace una proposición que él evidentemente rechaza. Nuestra joven protagonistas es una muchacha –después se descubre que es excesivamente joven- que siempre ha estado interesada en los libros, sobre todo desde que descubrió que con gafas era capaz de ver las letras. Su afán por el conocimiento la han distanciado de su madre, que la considera una causa perdida, pero tiene la ventaja de que de este modo ella goza de cierta libertad para hacer lo que quiere, que en este caso es recorrer la costa para encontrar restos de seres de hace miles de años. Estamos sin duda ante la clásica marisabidilla, esa flor inglesa que se esconde tras unas gafas, una actitud intelectual algo pedante y un vestuario desastroso.

Por su parte Colin Sandhurste es el clásico mujeriego, un juerguista y un jugador. Una mujer no debería de fiarse de él, y mucho menos cuando descubre que es incapaz de mantener su cama libre de presencia femenina. Evidentemente este tipo de personaje no es el que podemos considerar héroe romántico así que Tessa Dare justifica su comportamiento en un terrible hecho del pasado que le impide conciliar el sueño si no es abrazado a alguna persona. Lo cual lo lleva a ser un mujeriego que no le presta mucha atención a los sentimientos de las féminas porque lo único que busca en el consuelo que su cuerpo le da y que le permite dormir.

La relación entre Minerva y Colin no es buena porque meses atrás ambos tuvieron un enfrentamiento porque ella quería saber las intenciones que tenía con su joven hermana. Se podía decir que no se llevan bien pero sería un error porque a veces las personas se comportan de un modo muy grosero con las personas que más nos gustan, sobre todo si nuestras esperanzas de tener algo con ellas son nulas. Pues este sería al caso. A Minerva, él le hace cierto tilín, y a Colin ella le hace también cierto tilín.

Con estas premisas la historia arranca con fuerza pero con una premisa que personalmente me parece apresurada. Ya lo he comentado en otras ocasiones, pero parece que el género romántico ha puesto como primer punto de referencia la relación sexual y luego el amor, y su desarrollo. Y con esto me refiero a que Colín pone como condición que ella duerma en su cama, algo que ella –que supuestamente lo odia, sin que nos olvidemos que es una dama virginal y todo lo demás- acepta encantada de la vida. Y ale, a quitarnos la ropa. Me hubiera gustado que ella enredase de alguna manera la trama para evitar este hecho porque así daría lugar a un juego de poder muy interesante, pero en cambio tenemos un viaje que solo acumula desastre tras desastre.

Es evidente que en este caso lo importante es el viaje que ambos realizan juntos, un viaje del todo accidentado porque Colín se niega a montarse en un carruaje, porque él termina siendo un mentiroso patológico, porque se quedan sin dinero, porque ella termina siendo su hermana, su amante, y algún que otro papel más. Podemos decir muchas cosas de esta novela, sobre la calidad de sus personajes y su trama, pero no nos podemos quejar de aburrirnos porque siempre pasa algo, no es una historia estática sino que se mueve y avanza a medida que ambos protagonistas van alcanzados su destino. Ello les permitirá conocerse un poco más y que la atracción física que sentían al principio se convierta en amor.

Pero además de las peripecias de estos dos también asistimos al encontronazo entre otros dos personajes, una joven que enseña piano y un antiguo soldado, que con sus opiniones encontradas sobre las motivaciones de la pareja que se ha fugado, se esconde cierto tilín –sí, vuelve a parecer el tilín- nos da pie a pensar que muy pronto pueden ser protagonistas de su propia historia. Al igual que las hermosas hermanas de Minerva, una de las cuales tiene su propia historia aunque sea muy corta.

Antes de acabar la reseña comentar un par de cosas. Como punto negativo, sigo sin entender por qué las autoras románticas terminan siempre creado el mismo personaje cuando hablamos de las marisabidillas, porque todas están cortadas casi con el mismo patrón. Además, para rizar el rizo, las muchachas pese su joven edad –poco más que adolescentes- son capaces de albergar tal sabiduría en su materia que dejan a los expertos, con décadas de estudio, asombrados, y eso que son autodidactas y que solo saben lo que han aprendido en los libros y poco más. Entiendo que las autoras quieran hacer que su personaje femenino brille por sus conocimientos pero en ocasiones se exceden. En este caso Minerva aparece casi como la descubridora de la paleontología. No puedo dejar esta reseña sin comentar que esta joven se parece muchísimo a un personaje de Amanda Quick, que también tenía afición por los animales incrustados en rocas.

Pese a todos los peros Siete días de locura me ha gustado, es un libro muy bien escrito, con personajes que si bien no son muy originales –en romántica ninguno lo es- tiene cierto toque que los hace especiales que te impulsa a conocer su romance. Además la historia está llena de aventuras y salpicada cada cierto tiempo con un poco de amor y con otras cosas más picantes. Resumiendo, una novela estupenda, mucho mejor que algunas que encontramos en las estanterías de las librerías en la actualidad. Yo sin duda espero a que Manderley publique la siguiente entrega, para ver si colocamos a Tessa Dare como una de estas autoras que no podemos perder de vista.

Clasificación: 7,75/10

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2 thoughts on “Siete días de locura, Tessa Dare”

  1. Pero el primero de la serie se titulaba “Una noche nada más”, no sé si has traducido directamente o en algún otro país se tituló como “una noche de entrega”.
    Tengo muchas ganas de leer este porque el primero me gustó mucho. Ya aparecen estos protagonistas y tienen muchos tiras y aflojas, quizá por ello ya pasen pronto a otra línea (o no, quizá si sea apresurado a su pesar, no puedo opinar porque todavía no lo he leído).
    En cuanto lo lea, te cuento.
    ¡Saludos!

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