literatura, Novela romántica

Una dama nunca miente, Julianna Gray

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Creo que voy a dejar de comprar libros románticos sólo fiándome de la portada porque por lo general un envoltorio bonito no implica que el interior contenga una historia que valga la pena leer.  Una dama nunca miente es mi primera incursión con la autora Julianna Gray, y la última, al menos por un tiempo bastante largo.

Europa, finales del siglo XIX. Tres damas han decidido pasar un año alejadas de las bulliciosas calles de Londres en busca de espiritualidad y de algo de sosiego, aunque la verdad cada una de ellas huye de algo, Lady Alexandra Morley -la jefa del trío- de los acreedores y de las habladurías, su hermana Abigail del aburrimiento, y su prima Lilibeth -que tiene un niño de corta edad- de un marido despiadado. Por desgracia han alquilado una tranquila villa italiana que ya había sido alquilada a su vez a otro grupo de turistas, en concreto al científico Phineas Burke, que está acompañado del duque de Wallingford y por el hermano de éste, lord Roland. La tranquilidad y el resposo que buscan los hombres se verá alterado por un trío de mujeres que cuentan con ideas muy diferentes.

Creo que mi problema con este libro es que no me fijé mucho en su argumento. Y hubiera estado un poco más atenta quizá hubiera visto que cuando juntas a tres solteras -casi todas- y a tres solteros en una casa raro es que no empiecen a surgir coincidencias que le hacen chirríar a uno las neuronas. Personalmente no soy partidaria de las historias donde todo está muy masticado, y en romántica mucho menos y quizá por eso mi valoración negativa, pero en cualquier caso en Una dama nunca miente no necesitas pensar en nada porque lo poco que hay está llevado hasta los últimos elementos de simplifidad. Pero mejor vamos a poner un ejemplo. Comencemos por la pareja protagonista.

Lady Alexandra Morley se casó muy joven con un lord inglés que la mantuvo con un elevado nivel de vida hasta que se murió, aunque la verdad es que ella dejó sus inversiones en manos del sobrino de su esposo y las cosas no han ido muy bien, puesto que la fábrica de automóviles no está dando los resultados esperados. Es una mujer que adora el dinero y que disfruta con el modo de vida que le proporciona, así puede vestir a la última, hacer grandes fiestas y tertulias con personas influyentes. Ser el centro de la sociedad londinense. Cuando toda su superficial existencia se acaba -ya no tiene dinero- la solución que adopta es huir a una lejana villa italiana y esperar a que escampe el temporal. Por suerte se le cruza en su camino el científico Phineas Burke, un pelirrojo de gran altura y mente privilegiada -no se parece para nada a su difunto marido- que además de guapo, se siente atraído por ella nada más verla, si le añadimos que es multimillonario y que su campo de investigación son los vehículos de motor, ya tenemos el círculo cerrado.

Recapacitemos ¿Qué necesitaba nuestra protagonista? Un marido más joven, más guapo y más capaz sexualmente que el que tenía. Phineas es perfecto. Necesita también que tenga dinero. Phineas lo tiene y mucho, y además no le importa que ella se lo gaste, así que mejor imposible. También le vendría bien que sea inteligente con lo que respecta a los vehículos de motor, que es donde tiene invertido el dinero. Casualidades de la vida Phineas es un científico muy listo y está construyendo un coche eléctrico para una carrera. Como dice Goyo Jiménez en uno de sus estupendos monólogos, a las dos coincidencias, deberíamos salir huyendo colina abajo. 

El caso es que el hecho de que esté todo tan bien ajustado hace que la novela pierda frescura, no hay sorpresas, giros inesperados, nada que aporte emoción. Ni siquiera la parte romántica tiene algo que la haga vibrante.

En cuanto a los secundarios, tanto la Abigail como Lilibeth salen en contadas ocasiones -tienen sus propias historias- pero al igual que la trama principal sus vidas parecen estar plagada de coincidencias. Los demás personajes son supérfluos y rayan la caracterización más simplista, como es el caso los criados de la villa italiana, que son una mujer mayor que actúa como madonna que lo sabe todo, y un hombre muy sincero que resulta no ser lo que parece.

Para completar el conjunto le añadimos un toque fantasmagórico que no lleva a ninguna parte. En fin, que podría seguir contando más cosas de esta novela pero no vale la pena. Aún así, he de reconocer que gran parte de la culpa de que no me haya gustado se debe la protagonista que presenta a mis ojos más cualidades negativas que positivas. Solo la recomendaría si desearas leer una novela romántica muy sencilla, sin grandes planteamientos y escrita de modo correcto. Perfectamente olvidable.

Clasificación: 5/10

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2 thoughts on “Una dama nunca miente, Julianna Gray”

  1. Uys pues lo tengo en la estantería esperando. Pero entre que se lo dejé a mi madre y no le gustó mucho y ahora tu opinión… Me parece que se va a quedar más tiempo esperando…
    Besotes!!!

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