literatura, Novela fantástica

Las sucias calles del cielo, Tad Williams

Las sucias calles del cielo

Hace algunos años leí un libro de Tad Williams de corte infantil del que tengo un agradable aunque nebuloso recuerdo, así que la compra de Las sucias calles del cielo no era un tiro a ciegas, sabía que su autor escribía bien y confiaba en que el buen hacer que había presentado anteriormente se mantuviera aquí, aunque la novela fuera evidentemente, dirigida a un público mucho más adulto.

Las sucias calles del cielo nos cuenta la historia de Doloriel, un ángel de la Tercera Casa que se dedica  a la abogacía. ¿Y en qué consiste ser un ángel abogado? Pues consiste en que cuando una persona fallece se produce un juicio en el que un ángel lucha porque vaya al cielo, y un demonio al infierno. Preside el tribunal un ángel del más alto nivel cuya decisión es irrevocable, pero no hay grandes motivos de preocupación siempre y cuando hayas tenido una vida en la que no has cometido ningún pecado grave, así la labor de tu abogado defensor y de tu ángel de la guardia es mucho más fácil, aunque puedes ir al Purgatorio si mereces pasar una pequeña condena antes de ir al Cielo.

En cualquier caso Doloriel, llamado Bobby Dollar, en el mundo humano es un ángel muy peculiar porque anteriormente estuvo entre los servidores del Señor que se dedicaban a la lucha directa con el mal. Ahora viste un traje barato, conduce un coche de época maltratado y tiene una relación amorosa con otro ángel de la que intenta huir todo lo que puede. Su vida era relativamente tranquila hasta que en uno de sus trabajos divinos el alma del fallecido desaparece algo que es imposible. Ahí comienzan los problemas.

Las sucias calles del cielo es una novela bastante peculiar porque es una mezcla extraña –aunque bien llevada- de géneros literarios. Durante su lectura no podía dejar de pensar que si eliminásemos la parte fantástica, todo ese entramado de demonios y ángeles, me estaría enfrentando a una típica novela negra cuyo protagonista es un hombre acabado pero terco como una mula, lo que le lleva a meter las narices donde nadie le llama. He dicho que ambos elementos se llevan bien pero eso no significa que en su conjunto el resultado sea sobresaliente, aunque quizá la mayor parte de las pegas que le pueda poner a la novela venga de concepto que presenta el autor del Cielo y de sus servidores. Pero antes de las quejas, las alabanzas.

No cabe duda de que Tad Williams sabe hacer personajes. Tanto Bobby Dollar como los demás secundarios están muy bien caracterizados, cada uno de ellos presenta características que los hacen diferentes, lo que nos viene muy bien para poder distinguirlos. Aún así el protagonista absoluto es Bobby Dollar puesto que la novela está narrada en primera persona. Nos cuenta sus sentimientos (no profundiza mucho en ellos), su pasado (tampoco profundiza porque su antigua existencia humana le es desconocida y cómo ángel no tiene mucho que contar), y lo que le va pasando durante la investigación. Me ha gustado Dollar, creo que es un ángel que tiene atractivo puesto que se aprecia en él un aire de matón que la va bien su personaje aunque no a lo que representa. Matón y ángel no son palabras que pegan mucho, pero ahí radica la originalidad de la idea.

La historia por su parte consta de varios elementos, aunque el principal es la desaparición del alma de un reciente fallecido. Por desgracia Bobby no consigue centrarse en este dilema y se va en otra dirección distinta, surgiendo otra trama paralela que no sabes muy bien cómo terminará complementándose con la principal. Creo que el autor no ha terminado de cuajar ambas porque las dos tienen entidad suficiente para sostenerse solas pero no compaginan bien cuando están juntas puesto que una tiende a prevalecer sobre la otra, y ahí llega el problema porque es precisamente la trama secundaria la que oscurece, e incluso aparta hacia una esquina, la que sirve de base a toda la historia y que le da un nexo común, o un sentido unitario a la novela. Y es una pena porque bien llevada –no resuelta en el último momento- podría haber dado lugar a un libro aún mejor.

En cuanto al mundo fantástico que nos describe Williams mi primer problema viene con el concepto mismo de ángel porque tanto Dollar como otros ángeles afines parecen tener más defectos –o rompen más pecados capitales- que el resto de los mortales. Puedo entender que una vez que un ángel se mete dentro de un cuerpo humano se sienta impedido a realizar actos que antes no consideraría. Hablamos de comer, fumar, beber, tener sexo… Lo que no me termina de gustar es que esas necesidades se conviertan en vicios –tener sexo con cualquiera, beber hasta caer rendido, comer con gula. Quizá el problema estriba que para mí el concepto de ángel –literario o televisivo- es el de Castiel, personaje de Supernatural, un ser bueno por naturaleza aunque cuestionable en sus motivaciones y en sus acciones. Pero aparte de esto la idea de un juicio, de la lucha contra los demonios, de la presencia de otros personajes fantásticos es muy buena. Realmente buena.

Por último, en cuanto a la manera de escribir del autor, la verdad es que es excelente. Sabe cuándo poner descripciones, cuando hacer hablar a sus personajes y cuándo meter acción. Atrapa desde el primer momento. Lo único criticable es que a veces se hace repetitivo, pero solo cuando habla de la organización del cielo y de cómo los ángeles con cuerpo humano no saben quiénes fueron anteriormente. Creo que con que lo mencione un par de veces basta, no hace falta hacer referencia  a ello con tanta frecuencia, que el lector no es tan despistado.

Como buena primera parte de una trilogía Las sucias calles del cielo nos ha presentado a unos personajes, un problema que deja sin resolver, otro que resuelve, y  por último, un conflicto interno que va más allá de la lucha del bien y del mal. En cualquier caso, y a pesar de todas mis quejar, es una novela que me la he leído casi de un tirón por lo que estoy esperando que se publique la segunda parte este año. Con suerte sabremos qué le pasará a Bobby Dollar y a su innegable talento para meterse en líos.

Muy recomendable para aquellos que buscan una literatura fantástica urbana escrita para el público más adulto que buscan algo diferente.

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3 thoughts on “Las sucias calles del cielo, Tad Williams”

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