Comedia

Plan en Las Vegas

plan vegas

Me pregunto por qué cuando un estadounidense decide hacer una locura termina viajando a Las Vegas, como si la ciudad fuera la puerta de entrada para un mundo lleno de mujeres voluptuosas de escasa vestimenta, de ganancias millonarias en los casinos y de fiestas inagotable cuya banda sonora está llena de ritmos pegadizos.

La realidad no es así pero al cine aún no ha caído en la cuenta -salvo excepciones- que la ciudad de Las Vegas es algo más que un puñado de luces encendidas. Quizá por eso Plan en las Vegas no pasa de ser la clásica comedia en la que unos sujetos se van a la ciudad para pasar un fin de semana loco. Siendo sincera la única razón por la que llegamos  a ver esta película está en sus actores, todos grandes estrellas -y con razón- de cine.

La historia empieza con cuatro amigos cuando aún son unos niños. Billy (Michael Douglas), Paddy (Robert De Niro), Archie (Morgan Freeman) y Sam (Kevin Kline) son amigos desde la infancia y a pesar de los años se han mantenido en contacto sin que la distancia o las circunstancias de la vida los haga separado. Cuando Billy propone a su novia -unos treinta años más joven que él- matrimonio durante un funeral no se le ocurre otra que celebrar la despedida de soltero en Las Vegas.

Ya nos podemos imaginar qué vendrá a continuación: fiesta y unos señores de más de sesenta años adaptándose a los nuevos tiempos.

El problema con este tipo de películas, más allá de la edad de sus protagonistas, es que todas caen en los mismos tópicos. Nos podemos remontar a Rescacón en las Vegas para ver alguno de ellos. Pero no todo es negativo en la cinta, la verdad es que cuenta con una primera parte muy interesante, y divertida que va desde el intento de huida de Archie, a la libertad que le otorga a Sam su mujer y que él se lo toma muy bien; o la brusquedad con la que Paddy se enfrenta a su vecina, una joven preocupada por él desde la muerte de su mujer. Estos primeros momento son estupendos y divertidos, tiene un toque original muy agradable que desaparece cuando aterrizan en la ciudad de las miles de luces. Sinceramente creo que la película hubiera sido mucho mejor si tuviera otro escenario porque Las Vegas, como ya he comentado, no cuenta con la grandeza suficiente para ser original.

Por eso cuando Archie se pone a jugar ya sabes de antemano si ganará o perderá; cuando los chicos se encuentran con una cantante de jazz madura – la siempre genial Mary Steenburgen – ya conoces con quién se quedará; ya intuyes si Sam se rendirá al pecado o no, e incluso vislumbras que la relación de Billy y Paddy tiene un trasfondo que se remonta en el tiempo. Sinceramente no hay nada que te sorprenda, salvo que sea tan excesivamente previsible.

Y pese a todo ello vale la pena verla porque lo que la salva no es el guión tan flojo sino los actores que la interpretan, porque no hablamos de unos cualquiera sino de grandes actores. Debo destacar a Kevin Kline porque es un genio en este tipo de comedias, de él y de Morgan Freeman -su huida es genial- salen los momentos más graciosos. Robert De Niro está estupendo y le pega muy bien la imagen de viejo gruñón con un blando corazón. Michael Douglass también hace un gran papel, aunque no llega a sobresalir mucho porque la vena dramática, o seria, del guión no está nada desarrollada, así que no se puede hacer gran cosa.

Plan en Las Vegas es una película de las que no marcan época pero tiene momentos divertidos, así que vale la pena verla, siempre y cuando no te esperes gran cosa.

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