Cine, Comedia, Drama

El lobo de Wall Street

lobo

Hay muy pocos directores que consigan dar carácter a sus trabajos pero son todavía más escasos aquellos que logran que sus películas sean grandiosas y sobresalgan de la mediocridad. Solo unos cuantos llegan a alcanzar un puesto en la historia del cine. Martin Scorsese es uno de ellos. Puede no gustarte su estilo -siempre marcado por unos límites muy difusos pero a la vez certeros-  pero sus películas no te dejarán indiferente. Aunque eso no significa que te guste el resultado.

La última película de Scorsese -el año 2014 se presenta cargado de proyectos – es El lobo de Wall Street que nos narra la historia de Jordan Belford (Leonardo DiCaprio) basada en su autobiografía, traducida a guión cinematográfico por Terrence Winter que vuelve a retomar la idea del sueño americano plagado de buenos momentos, de algún que otro tropiezo, de una caída y de un auge. 

Jordan Belford nos cuenta su historia que comienza cuando es un joven de veinticuatro años que entra a trabajar en una empresa bursátil con Mark Hanna (Matthew McConaughey) que además de enseñarle los trucos del oficio le introduce en todos los vicios (drogas, alcohol, prostitutas…) Cuando se produce el llamado viernes negro Belford se queda sin trabajo y empieza a buscar alternativas apoyado por su mujer. Consigue un nuevo empleo en una modesta empresa que vende acciones a un dólar y a partir de ahí, con sus pocos escrúpulos, y con la ayuda de sus amigos, tan depravados como él, comienza una escalada social que le lleva a ser millonario, a consumir drogas sin parar y a disfrutar de orgías constantes.

Desde el principio sabemos que Belford no es una buena persona, porque con sus mentiras -no le hace falta usar pistola u otro tipo de arma- y su capacidad como embaucador se aprovecha de la debilidad y de los sueños de los demás para acumular riqueza. Él representa el prototipo que podemos llegar a tener de un corredor de bolsa, un sujeto cuyo dueño solo es el dinero y que está dispuesto a hacerse rico -o más bien millonario- pase lo que pase, aprovechándose de los resquicios y debilidades de un capitalismo cada vez más imparable.

Y para contarnos esta historia está en propio Belford que se convierte en narrador de sus propias peripecias, sin que se aprecie remordimientos por todo lo que ha hecho lo que le da un punto inquietante a toda la historia que viene marcada por el dinero, las drogas y el sexo. Más allá de estos tres conceptos no encontramos nada, lo que implica que se deja de lado cuestiones más profundas como pueden llegar a ser las relaciones personales o  las familiares.

El caso es que durante las tres horas de la película te ves envuelto en una vorágine de escenas que parecen haber perdido el control en algún momento y todo por el afán desmedido del director por contarnos como sexo, drogas y dinero forman un trío inseparable. Es cierto que la cinta tiene una calidad inmejorable. La historia, y el guión, está muy desarrollado, y es muy bueno, tanto que permite que estemos casi ciento ochenta minutos pendientes de las aventuras de Belford. Ya dirección es irreprochable, combinando momentos más animados con otros más lentos. Las interpretaciones muy buenas. Leonardo DiCaprio y Jonah Hill tienen grandes interpretaciones así que no nos extraña que ambos hayan conseguido una nominación al los Óscar. Los secundarios están perfectos aunque el papel de las mujeres está limitado a ser o una prostituta o a una esposa florero.

El mayor pero viene de que si deseamos contar que Belford y sus amigos contrataban prostitutas con muchísima frecuencia -en la oficina , de viaje…- con que lo apreciemos en un par de escenas ya es suficiente. Lo mismo ocurre con la drogas, un elemento constante durante todo la película. ¿Hay necesidad de hablar de la afición de Jordan a unas pastillas de efectos interesantes pero que ya no se fabrican? ¿necesitas mostrar como consumen cocaína con tanta frecuencia para decir que eran consumidores? ¿Hay necesidad de hacer un desfile continuo de prostitutas desnudas para indicar que las contrataban con asiduidad? Personalmente creo que la respuesta a estas tres preguntas es no. No había necesidad de desmandarse en tantos vicios y mucho menos cuando tienes una película de tres horas muy buena pero que podía ser mucho mejor si durase media hora menos. En ocasiones la contención en lo mejor.

En cualquier caso El lobo de Wall Street es una película muy buena que merece a pena verla aunque solo sea para ver el gran trabajo de interpretación y dirección que hay detrás. Como último consejo, llevaros algo de comer al cine que las tres horas se pueden hacer largas.

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3 thoughts on “El lobo de Wall Street”

  1. Me da que la peli es buena pero cada vez que veo el mini trailer en tv me da tanta rabia pensar en el personaje real y en las personas que son como él, me asquea tanto, que creo que no sería capaz de disfrutar de la película, creo que me pillaría un rebote viéndola de mucho cuidado (ya me pillo rebote con el anuncio, no te digo más…).
    Feliz día.

  2. Fuí a verla el sábado pasado y opino como tú, es una buena película, con buenas interpretaciones, pero es tan desmedida que llega a agobiar un poco tal despliegue de drogas y escenas sexuales de todo tipo. De todos modos, no se me hizo demasiado larga, aunque no le daría el oscar, me gustó muchísimo más Gravity. Un beso

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