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12 años de esclavitud

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Siguiendo lo que comenzamos hace unas semanas, criticar las películas que optan a los Óscar, hoy toca comentar qué nos pareció 12 años de esclavitud. 

En los años previos a la Guerra Civil de Estados Unidos, Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor) un hombre negro libre que vive en Nueva York junto con su mujer e hijos y que se gana la vida tocando el violín, es secuestrado y vendido como esclavo. Solomon se enfrenta ahora a una nueva situación en la que las ganas de libertad se cruzan con el deseo de sobrevivir a toda costa. Deberá enfrentarse a 12 años de esclavitud para volver a ser libre. Esta es su historia cuya adaptación corre a cargo de  John Ridley.

12 años de esclavitud es una película que ha levantado mucha polvareda desde su estreño. Las críticas la colocan como una de las mejores del año, y es casi imposible encontrar una reseña negativa de ella. Razones no le falta para ser alabada pero también debemos considerar sus deficiencias porque como bien sabemos nada es perfecto. 

La historia se basa en la novela que el propio Solomon Northup escribió sobre sus desgraciados años de esclavitud. Después de regresar  a su casa, junto con su familia, se embarcó en la lucha contra la esclavitud con gran afán, salvando a muchas personas de este destino. Pero nada de eso importa porque el director, Steve McQueen, no le importa esta parte de la historia, pues se centra exclusivamente en los años en los que Solomon se convirtió en un esclavo en diversas plantaciones del sur de los Estados Unidos. Esto limita la historia un poco, porque siendo sinceros, no hay una gran trama destrás de la película, aunque puede que no sea necesario porque el propósito de esta puede ser ir más allá de simplemente entretener. Y supongo que ahí radica en gran parte la grandeza de esta película, que con lo más simple -hablamos de personajes y de cómo se desenvuelven y relacionan- consigue crear dos horas en las que te dan para pensar.

El protagonista absoluto es Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor) que de pronto ve como su mundo se derrumba después de ser brutalmente engañado. Es un personaje que no demuestra gran fuerza de carácter, no intenta luchar salvo que se vea obligado a defenserse. Desde el comienzo se da cuenta de que agachar la cabeza puede ser la clave para sobrevivir. Y eso es lo que quiere por encima de todo: vivir para recuperar la libertad perdida y volver con su familia. A lo largo de la película, vemos cono Solomon, va perdiendo poco a poco su identidad, y como la desesperanza es lo único que conserva. El castigo que se ve obligado a realizar sobre una de las esclavas, con la que comparte una buena amistad, es un buen ejemplo de ello. La interpretación del actor es muy buena, no es excesivamente expresivo pero sí lo suficiente para poder sostener un primer plano y mostrar en él la caída en la más absoluta desesperación.

Como esclavistas están el señor Ford (Benedict Cumberbatch) que es su primer amo, un personaje afable, de trato fácil con el que trabará una media amistad pero que no deja de ser un hombre que posee esclavos, aunque se revista con la caridad cristiana en cada una de sus acciones. Más brutal es el personaje de Edwin Epps (Michael Fassbender) que es todo lo que nos imaginamos que es un propietario de una plantación del sur: cruel, despiadado, obsesivo, contradictorio…. La intepretación de Fassabender es estupenda y llega a hacerle sobra a Chiwetel Ejiofor mucho más comedido y apagado, algo lógico si consideramos su personaje.

En cuanto a los personajes femeninos, hay un poco de todo. La esposa del primer dueño de Salomon, es toda un alma cristiana, buena y poco más. La segunda es cambio es toda una arpía, mucho peor que su esposo al que empuja cada vez que puede para que se comporte como un ser despiadado con los esclavos, sobre todo con la amante negra de su marido, a la que odia con locura. Entre las esclavas tenemos a una madre que es separada de sus hijos, y a Patsi (Lupita Nyong’o), una joven hermosa que se convierte en la amante -y también en la obsesión- de su dueño Epps quien no duda en castigarla con brutalidad si es necesario. La interpretación de Nyong´o es otra de las cosas sobresaliente de la película.

En cuanto a la dirección es sobria, con una buena colocación de la cámara que permite que hablen más los gestos sencillos que las grandes secuencias. Hay momento de relajación, de completar cómo pasan las nubes o cómo fruñen el ceño diversos actores. Escenarios sobrios que se unen con pequeños e íntimos detalles. Nada reprochable. La dirección de los actores, excelente.

¿Qué es lo que la falta entonces a la película? Le falta homogeneidad, es decir, presenta irregularidades en su metraje que hace que en ocasiones la cinta sea soberbia y en otras que se deslice por la senda del aburrimiento. Queda claro que el director y el guionistas han decidido mostrar una historia desde un punto de vista muy real, suponemos que en un intento de otorgarle un tono mucho más trágico, pero en cierta medida han fallado porque el pilar sobre el que se sostiene todo es Solomon, quien se limita a sobrevivir lo mejor que puede, agachando la cabeza y intentado no molestar  a sus amos. La labor dramática recae por ello en otros personajes, como son Pastsi -que tiene grandes escenas dramáticas- y curiosamente Epps, que vive atrapado por sus convicciones de que los hombres de color no son seres humanos pero que desea de un modo aterrador a una de sus esclavas. Sentimos un escocoz cuando vemos como Solomon se enfrenta a su esclavitud pero nos aterroriza la desesperación de Pastsi, que ni siquiera tiene en valor de acaber con su propia vida de lo aterrorizada que vive cada momento de su vida. La debilidad del personaje principal termina lastrando en cierta medida la película.

Lo que queda claro es que 12 años de esclavitud no es una película totalmente reinvidicativa contra el tráfico de seres humanos, es menos molesta que la propuesta de Steven Spielberg o que la de otros directores, por lo que quizá su visionado sea más agradable -una palabra que seguramente no es la más idónea- visualmente, ello no impide que tenga un carácter moralizante que es perfectamente asumible por todos.

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2 thoughts on “12 años de esclavitud”

  1. En conjunto me gustó, pero algunas escenas se me hicieron largas y repetitivas, y desde luego no es la mejor película que he visto en el año. En mi opinión, “Gravity” se merecía más el Bafta a mejor película. Un beso

    1. Pilar estoy contigo, es una película que tiende a regodearse en sí misma en demasiadas ocasiones. Gravity es diferentes y sabe explotar mejor la parte dramática de la protagonista. También me gustó más.

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