literatura, Novela histórica, Policíaca

Las raíces del mal, Roberto Costantini

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En la primavera del 2012 tuve la oportunidad de leer Tú eres el mal la primera novela de una trilogía escrita por Roberto Costantini, un ingeniero italiano alcanzó un gran éxito en su país. Esta primera novela destacaba por su protagonista, el comisario Michele Balistreri,  tan atípico si lo comparamos  a otros detectives; por estar ambientada en una Roma no tan brillante y por demostrar que se puede escribir muy buena novela policial en países que no se rigen por las nieves invernales.

En la segunda entrega, editada este mes de enero por Grijalbo, no sabía muy bien a qué me enfrentaría. El pensamiento más lógico sería seguir el clásico guión cronológico y avanzar en el tiempo, hacia un nuevo caso, y hacia nuevos personajes. Pero Costantini no ha seguido lo clásico porque Las raíces del mal (ver ficha) nos lleva a los años sesenta, a la niñez de Ballistreri en Libia, cuando los italianos aún tenían poder en estas tierras africanas.

El libro, por ello, está dividido en dos partes. La primera es el pasado. La segunda el presente. El pasado nos lleva a la la infancia de Ballistreri que conocemos siendo un niño, él mismo nos presenta a  su familia: su abuelo Guiseppe Bruseghin, un ingeniero italiano que decidió hacer fortuna en Libia con un huerto de olivos; su madre Italia, una mujer de personalidad triste; su padre Salvatore Balistreri, un hombre nacido en la pobreza pero que desea sobre todo poder y dinero, y a su hermano mayor, Michelino.  Además están sus vecinos, los Hunt, que son una familia de estadounidenses, formada por el padre, William que trabaja para el gobierno de los Estados Unidos, la esposa Marlene una hermosa y tentadora mujer, y su hija Laura, unos años menor que Michele. Y también están los al-Bakri, una familia musulmana, cuyo cabeza de familia es Mohammed, casado con dos mujeres, y padre de cinco hijos, siendo el menor la única mujer.

Todos estos personajes se entremezclan con la historia política, económica y social de Libia. Michele Ballistreri nos cuenta cómo su familia ha alcanzado la posición que ostenta en el país, pero también nos narra cómo todo va cambiando cuando los resortes de poder caen en manos de personas diferentes, que muchas veces alcanzan dicho poder gracias a oscuros poderes económicos que se asientan más allá de sus fronteras. Este es el marco general en el que se mueve el joven Michele, que junto a Nico -un joven de origen italiano- y Ahmed, Karim -dos hijos de Mohammed- forman un grupo de amigos que se han jurado lealtad con sangre. Los cuatro van madurando y trazando su propio camino en el mundo, buscando el interés de los cuatro por encima de los personales, lo que es lleva a meterse en más de un lío, del que suelen salir con las manos manchadas de sangre o con mucho dinero. No son héróes sino más bien los villanos del momento.

La segunda parte de la novela, que sería el presente del comisario y que arranca prácticamente en la mitad del libro, volvemos a retomar al Ballistreri que conocimos en la anterior novela. Puede que incluso sea más descuidado por sus labores y más hedonista porque lo único que le importa es estar con mujeres -si puede ser una cada día, no importa la nacionalidad o el estado civil-, y trabajar muy poco. Cuando alguien le pide cierta actitud de responsabilidad su respuesta es intentar eludirla, no importa que sea el deseo de un amigo que le ha sacado de un apuro, o la investigación de un asesinato.

Por esta dualidad no podemos considerar Las raíces del mal como una novela puramente policial porque no es así. Toda la primera parte se encuadra en una novela histórica -nos cuenta unos hechos históricos desde el punto de vista de un personaje que no solo es testigo sino que también en protagonista de los mismos- en la que si bien hay un par de asesinatos, estos solo son una parte del decorado más que el elemento central. En la trama contemporánea dado la personalidad de Ballistreri no entramos en detalles hasta después de leer algunas de sus hazañas -como vago redomado o como amante sin tiempo de decanso- pero a partir de ahí va cogiendo el ritmo hasta alcanzar un punto de ebullición que termina en un final muy bien planteado.

La historia en su conjunto funciona más que correctamente, y eso que está prácticamente divida en las dos partes que hemos mencionado antes, pero Costantini consigue que ambas tengan sentido, tanto separadas como unidas. No hay una ruptura entre ambas, no existe la sensación de entrar en otra novela, en otro escenario cuando volvemos a encontrarnos con el comisario Michele, y ello se debe a un estilo narrativo preciso en detalles -algunas veces es un poco denso- y muy bien escrito que le da coherencia al conjunto más allá de tener unos personajes comunes. Es este punto no se le puede negar la maestría de Costantino para narrar porque lo hace muy bien, consigue introducirte no solo en las diversas personalidades de los personajes sino también en el escenario en que se mueven, algo que no logran todos los escritores pues muchos tienden a simplificar la realidad cuando ésta es siempre compleja.

Hay muy pocas criticables en esta novela, sobre todo en su primera parte, aunque no tanto en la segunda, no porque no sea buena sino porque la debilidad estriba en el propio protagonista cuya personalidad tan peculiar ahoga todo lo que hay a su alrededor. En ocasiones es un tanto decepcionante ver cómo reacciona Michele ante las investigaciones, como lectores ajenos a su devenir personal nos damos cuenta de que es un trabajo que le ha conseguido su hermano, pero dado lo que sufrió en su pasado por la muerte ciertas personas que apreciaba mucho, era esperar -y de desear- que su actitud no fuera tan cínica. Ese indolencia está muy bien pero puede llegar a resultar cansina cuando se abusa de él. Ballistreri  necesita un gran tirón de orejas de vez en cuando.

Las raíces del mal es un muy buen libro. No es el típico libro policial, va un poco más allá de esta categoría y quizá por eso tiene mucho más valor que otras propuesta que se basan en los clásicos moldes narrativos que encontramos en novelas de este género. Está muy bien escrito y además nos proporciona una gran lección de historia. Imprescindible si te gustan las buenas novelas.

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3 thoughts on “Las raíces del mal, Roberto Costantini”

    1. Me gustó más la primera entrega porque tiene más parte policial. En esta entrega hay una parte importante que narra la vida del comisario en Argelia, que nos sirve para entender cómo es ahora, y aunque es un elemento muy destacadao creo que en ocasiones peca de demasiado larga y le resta protagonismo a actual vida de Michele. Queda por ver cómo en autor concluye esta trilogía.
      Yo la recomiendo siempre que esperes algo diferente a la clásica novela policial, ni poco que ver con la primera entrega.

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