Ciencia Ficción, literatura, Premios Hugo

Redshirts, John Scalzi

scalzi

Me gusta la ciencia ficción así que siempre estoy dispuesta a leer una novela o a ver alguna película o serie de televisión que pertenezca a este género pese a que no todo lo que ofrece sea bueno. Podemos recordar las películas de los años cincuenta o sesenta que entraban en la categoría de “muy malas”, aunque algunas se han convertido en pequeñas obras maestras sin quererlo con el paso de las décadas. En literatura también encontramos ese tipo de obras  que son difíciles de clasificar por lo manido de sus contenidos.

Scalzi con su siembre sagacidad para encontrar temas que den más de sí atreve a burlarse en Redshirth de las series de televisión de ciencia ficción -hablamos de Star Trek- donde siempre se daba el mismo guión capítulo tras capítulo, es decir, los protagonistas -intocables pase lo que pase, que por eso son estrellas y se les paga muy bien- deben enfrentarse a aventuras increíbles, aunque a costa de algunos de sus compañeros -replazables semanalmente- fallecían a su alrededor forma más cruel e imaginativa.

Aunque es una fórmula que se aprecia también en la televisión actual sea el género que sea -policías, zombis…-  y es siempre el mismo esquema, los protagonista principales sobreviven y los secundarios no, se da con muchísima frencuencia cuando hablamos de series de ciencia ficción más puras-aunque ahora mismo este tipo de televisión está en horas bajas-, lo que significa que si eres un extra de cualquiera de ellas, si eres un camisa roja,  lo más probable es que te maten para darle más tensión al episodio. No sería un problema sino fuera porque en la vida real el personaje que interpretas, que es real, se muere de verdad. Aquí no hay segundas oportunidades de repetir de la escena.

Redshirts nos habla de estos camisas rojas con el sentido el humor tan propio de Scalzi.

El alférez Andrew Dahl, después de pasar un tiempo estudiando una peculiar religión, se ha incorporado a la tripulación del Intrepid la nave insignia de la Unión Universal. Es un destino muy deseado aunque pronto descubre que los tripulantes se comportan de modo extraño ante la presencia de algunos oficiales. Cuando le aconsejan no acercarse a ellos, empieza a darse cuenta de que en las misiones de desembarco en planetas desconocidos siempre terminan con la muerte de un miembro de la tripulación, un camisa roja, y con teniente Kerensky gravemente herido, pero que consigue recuperarse con gran rapidez de sus heridas.  Andrew junto con sus amigos, indagarán en qué está pasando en el Intrepid porque ellos tienen todas las papeletas para ser los siguientes camisas rojas.

La historia arranca muy lenta, un principio que te deja un tanto descolocado, y que no te permite sabe a qué clase de novela te enfrentas. Por suerte pronto sale la genialidad de Scalzi y la trama empieza a tomar cuerpo creando una historia más cohesionada tanto en los sucesos que nos cuenta como con los personajes que pululan de un lado al otro. Aquí nos encontramos con cajas extrañas, tripulantes sagaces que saben que es mejor no ir a  una misión de desembarco, un científico que parece un yeti, un grupo de amigos cada cual más dispar, y un protagonista, Andrew Dalh que no está dispuesto a morir para darle más intensidad a una serie de televisión de tercera emitida por televisión hace cientos de años.

Me ha gustado mucho el desarrollo del argumento, hay mucha emoción, tensión, giros inquietantes y alteraciones importantes de las leyes físicas -estos malditos guionistas que no saben nada de ciencia- pero por desgracia todo concluye con demasiada prontitud. Todo va muy rápido, lo cual está muy bien porque no hay momento por aburrirse, pero implica que no se profundiza en nada. Los personajes están bien caracterizados pero no se apartan del guión que les ha marcado el escritor-guionista de la serie por lo que no sorprenden, le ocurre lo mismo a la trama que pese a tener un giro interesante en más de una ocasión tiene una resolución demasiado sencilla para resultar del todo satisfactorio.

Por otra parte las tramas secundarias no evolucionan dentro de la trama principal, sino que una vez que concluye ésta se añade a modo de apéndices.Personalmente esta división tan peculiar me produjo la sensación de que Scalzi se quedó corto de páginas en la historia principal, y en vez de ampliarla o intentar en su trama esas historias secundarias, las colocó al final y listo.

Redshirts es una más que agradable novela de ciencia ficción que como curiosidad ganó el Locus 2013 a la mejor novela de ciencia ficción lo cual no deja de ser sorprendente porque si bien vale la pena leerla, porque es muy divertida, también peca de poco profunda en más de una ocasión.

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1 thought on “Redshirts, John Scalzi”

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