literatura, Novela fantástica

Las furias de Alera, Jim Butcher

las furias de alera

Jim Butcher es uno de los mejores escritores de fantasía contemporánea urbana que podemos encontrar en las librerías en la actualidad, y lo ha conseguido gracias a la serie protagonizada por el mago Harry Dresden, publicada en nuestro país por La Factoría de Ideas, y que alcanza ya una cifra considerable de entregas.

Pero Butcher también es autor de otra serie, Codex Alera, muy diferente a la anterior y que surgió -si Wikipedia no nos engaña- de un reto que un lector le lanzó al escritor. Hasta el momento se han publicado en nuestro país tres libro de los seis que hay en la actualidad, gracias a la editorial RBA. Lo más destacado de esta serie es que no tienen nada que ver con el mago de Chicago, ni en los personajes, ni la forma en la que se estructura la historia, ni en la manera de contarla, ni tampoco en complejo mundo que crea. Es algo completamente nuevo y por eso es a la vez fascinante y terrorífico. Fascinante, porque nos permite conocer otra faceta de Butcher  como escritor, y terrofífico, porque nos damos cuenta de él nos puede encandilar -aún más, si es posible- con otro tipo de historias. No es un escritor limitado a una sola serie o personaje, sino que posee capacidad para crear historias diferentes de gran calidad.

Las furias de Alera es el primer volumen de la serie de Codex Alera, y nos lleva al mundo de Carna, y en concreto al imperio de Alera que nos recuerda al Imperio romano -uno de los retos de la apuesta-, en momento aparente de esplendor aunque entre sus habitantes se esconde traidores que desean un cambio de gobierno, bien porque se ven impulsados por su propia codicia, o porque son demasiado leales al concepto mismo de Imperio. Una de las regiones de este imperio es la zona de Calderon, un valle limítrofe con las tierras salvajes del norte. Gobernado por un conde, se estructura en pequeñas granjas propiedad de ciudadanos de pleno derecho, llamados estatúder. Allí está la Bernardhold,  gobernada por Bernard, que vive con su hermana Isana, y su sobrino Tavi, un joven de quince años.  La vida en la granja no es fácil, el clima es duro y las ovejas a veces no hacen lo que deberían pero se viven en paz después de que lograran vencer a los Marat, una de las tribus del norte, hace quince años.

Esta aparente paz se rompe cuando la traición llega a estas tierras y amenaza con destruir todo el imperio y el punto central será Calderon y los habitantes salvajes del norte.

El mundo que ha creado Jim Butcher tiene como estructura central el imperio de Alera, gobernado por un emperador ya anciano que no tiene descendencia después de la muerte de su único hijo. Es un lugar poderoso en donde encontramos una estructura jerárquica en la que hay ciudadanos de pleno derecho, hombres libres, esclavos y aquellos que no pertenecen al imperio. Dado su gran tamaño, y a una época expansiva, de dominación, Alera es un gran imperio territorial que se ha ganado a unos cuantos enemigos. En el norte podemos encontrar unas tribus salvajes, que dominan a grandes animales y cuya dieta es más que discutible, al igual que su indumentaria, más bien escasa.

Este mundo no tendría nada de peculiar -sería una adaptación del imperio romano- sino fuera porque las personas poseen habilidades que me permiten controlar ciertos elementos: fuego, agua, metales, madera… Bernard, el tío de Tavi, controla la tierra y por eso puede moldearla, navegar sobre ella como si fuera una ola, y hacer otra serie de trucos gracias a que puede cuenta con una furia, un espíritu de la tierra, que se manifiesta como  un enorme perro de piedra.  Amara por su parte controla una furia del aire. Isana la del agua. Y Tavi, ninguna para su desesperación y vergüenza. Estas furias -otra de las condiciones de la apuesta era hacer algo tipo Pokemon- son poderosas, algunas se pueden ver y otras no. Algunas ayudan a los humanos, y otras los matan.

Así pues ya contamos con dos elementos: uno el propio imperio/reino de Alera que con sus traiciones, las batallas por el poder, la corrupción, la ambición, los grandes ideales proporciona los elementos necesarios para crear una trama llena de giros y de sorpresas. Las furias -tanto las buenas como las malas- nos dan este toque de fantasía que transforma por completo la historia por lo que una simple escena de lucha se convierte en una batalla antológica entre diversos elementos.

El tercer factor, y el más importante, es Jim Butcher.  Quien haya leído algo de él sabe que le gusta hacer sufrir a sus personajes, llevarlos hasta el borde del abismo, estirando su suerte hasta límites insospechados que permiten sacan lo mejor -y lo peor, en ocasiones- de cada uno de ellos. En esta novela lo podemos apreciar en casi todos los personajes, no sólo en los considerados buenos, sino también en los traidores al reino. No hay descanso para ninguno de ellos. Cuando salen de un lío ya están en otro.

codex mapa

Comentar por último que a diferencia de lo que ocurre con Dresden, Las furias de Alera no está contada en primera persona sino en tercera persona, de modo que la historia sigue a diversos personajes que no permanecen estáticos -ni física ni ideológicamente-, consiguiendo que el lector termine teniendo una visión del imperio y de sus conflictos mucho más amplia.

Esto es necesario porque aunque Tavi se nos presenta como protagonista, no llega a ser el personaje que domina todo el argumento pues, sabiamente, Butcher ha dividido la historia en diversas subtramas protagonizadas por dos personajes que no se mantienen fijos, sino que se mezclan entre ellos. Bernard y Tavi. Tavi y Amara. Isana y Odiana. Bernard y Amara…, de este modo no hay un desarrollo argumentativo líneal sino que según avanza la historia los personajes se van uniendo y separando, muchas veces de un modo casual. Al no haber un esquema fijo de parejas se consigue que el conjunto de la novela sea mucho más homogéneo, más unitario ya que todos se enfrentan a un mismo problema: la tración a reino, si bien unos desean evitarla y otros que tenga éxito. Esta forma de contar la historia también tiene otra consecuencia y es que el lector no sabe qué pasará a continuación, porque todo puede cambiar a la vuelta de la página.

Evidentemente no estamos ante un libro de fantasía épica como el que nos puede aportar Aleación de ley de Brandon Sanderson, La senda del dragón de Daniel Abraham o El príncipe del mal de  Mark Lawrence porque la serie Códex Alera tiene un toque más juvenil que puede que decepcione a los más puristas, a aquellos que buscan en este género literario una propuesta mucho más adulta y consistente.

Las furias de Alera es un libro que se puede leer de un tirón. El estilo impecable y la destreza de Butcher para describir a los personajes y para hacerlos sufrir es maravillosa para el lector porque no da pie al aburrimiento. Lo único malo es que te deja con ganas de leer la continuación, aunque la novela cuenta con un final lo suficientemente cerrado para que sea considerada un único tomo.

En fin, sólo puedo decir maravillas de esta novela que ha servido para ratificar, aún más si es posible, que Jim Butcher es un autor al que no se puede perder de vista.

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