Acción, Ciencia ficción, Cine

Crítica “X-Men: Días del futuro pasado”

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Los X-Men son un tipo especial de héroes que se diferencian muy bien de otros personajes como Superman, Spiderman, El Capitán América, Ironman… porque solo funcionan en su conjunto, es decir, no actúan de modo independiente, sino que su razón de ser sólo se entiende cuando están todos juntos luchando unos con otros. Eso no quiere decir que sus películas tengan que ser necesariamente más buenas, como pensásemos que a más héroes más calidad, lo que ocurre es que la diversidad de personajes proporciona historias diferentes y quizá -sólo quizá- un tanto más complejas por la cantidad de sub tramas con las que nos podemos encontrar, recordar que algunos X-Men tienen relación con Los Cuatro Fantásticos, con Los Vengadores

Qué X-Men funcionan muy bien en conjunto lo demuestra el éxito de la primera entrega, X-Men  Primera Generación y la de su continuación, X-Men: Días del futuro pasado

La historia comienza con el final de la última entrega de Lobezno -muestra palpable de que por muy bueno que sea un personaje de los X-Men en solitario no tiene tanta gracia- en la que se podía ver una escena final, que sinceramente no tiene nada que ver con lo que hemos visto en X-Men: Días del futuro pasado, así que o bien los guionistas nos han engañado o bien ese momento tiene que ver con otra historia. ¿Si no tiene supuesta mente nada que ver por qué digo comienza? Porque en esa escena hay tres personajes principales que no se están tirando los trastos a la cabeza: profesor Xavier, Lobezno y Magneto. Que estén juntos y revueltos sin que luchen entre si es todo un avance que alcanza su cuota máxima cuando los dos amigos, Xavier y Eric, se unen para enfrentarse a un enemigo común que ha llevado a la humanidad a esclavitud: los centinelas, robots con cualidades sorprendentes, han conseguido casi destruir a la raza humana, y que ni siquiera los mutantes han conseguido derrotar. Por eso los últimos supervivientes de los X-Men se lanzan a una carrera desesperada para cambiar el presente en el que viven. Conocen que los hechos que llevaron a la existencia de los centinelas y luego a su domino del mundo tiene su origen en los años setenta, cuando  Mística después de asesinar a un científico es encarcelada para descubrir los secretos de sus poderes. Como conseguir que la mente de uno viaje en el tiempo no es fácil, solo se puede hacer retrocediendo unos días sin que sea peligroso y por ello el único que puede parar a Mistica será Lobezno, porque su capacidad de regeneración lo hace único para realizar esta misión.

Esta película, basada en un cómic escrito en 1981 por  John Byrne Chris Claremont,resulta de lo más interesante porque sirve para limar todas aquellas asperezas que existían entre la primera trilogía de los X-Men y las recientes adaptaciones. Con el viaje en el tiempo se cambia el pasado con lo cual se abren nuevas posibilidades narrativas que no tienen nada que ver con lo marcado por las anteriores películas. Los malos pueden no ser tan malos. Y los buenos no tan buenos.

En cuanto a la película en sí, como tenemos un viaje en el tiempo existen dos escenarios distintos. El presente está definido por la oscuridad, y por la lucha desesperada por sobrevivir. El pasado es más brillante, reluciente al estilo años setenta, en el que hay una parte de drama (la renuncia de Xavier a sus poderes y su sentimiento de traición; el sentido de justicia de Mística) y de humor (Quicksilve, Lobezno) que combina muy bien. Le debemos añadir las escenas de lucha corales en el presente, y más individuales en el pasado.

X-Men: Días del futuro pasado es una película muy interesante en todos los sentidos a pesar de que en ocasiones tienes la sensación de que te estás perdiendo algo importante, puesto que cuando sale un personaje con poderes no puedes dejar de preguntarte si tendrá alguna importancia en las siguiente entregas. Hemos dicho que esta franquicia se distinguía de las de otros héroes por la cantidad de seres con poderes que existen, esa peculiaridad lo hace todo más interesante pero también lo complica porque si no eres un fan acérrimo -o no tienes a Seldom como compañero de piso- es difícil saber quién es quién, y qué hace cada uno, te da la sensación de que te estás perdiendo un montón de guiños.

En cualquier caso la historia está bien narrada, y pese a la simplicidad de su desarrollo -pasar a Mística- cuenta con elementos muy interesantes que le aporta calidad al conjunto, aunque el que brilla por encima de todo es la relación entre Xavier (James McAvoy) y Erik (Michael Fassbender) que no se puede definir como enemigos porque existe entre ellos un lazo de amistad que no se puede romper ni siquiera cuando están en bandos diferentes.

Los actores están todos muy bien. James McAvoy y Michael Fassbender dan profundidad a sus personajes. Hugh Jackman borda a Lobezno. Jennifer Lawrence y el resto del elenco cumple más que bien.

Sinceramente es una película que deberías ver si te gusta este tipo de cine. Las más de dos horas se te pasan volando. Más que recomendable.

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