Detective privado, literatura, Novela estadounidense, Policíaca

Reseña “Claire DeWitt y la ciudad de los muertos”, de Sara Gran

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Si hay portadas que llevan a engaños también hay títulos que hacen pensar al lector en una historia diferente. Un caso podría ser Claire DeWitt y la ciudad de los muertos de la autora Sara Gran, porque si pensamos en el posible significado de dicho título lo que nos viene a la memoria es que estamos ante una historia paranormal como La restauradora  de Amanda Stevens. Pero nada más lejos de la realidad.

Claire DeWitt y la ciudad de los muertos nos cuenta la historia de Claire DeWitt una mujer de treinta y cinco años -aunque dice que sobrepasa los cuarenta a sus clientes- investigadora profesional en California, que es contratada para descubrir que se esconde tras la desaparición de Vic Willing, un abogado de Nueva Orleans.

La historia podría coger diferentes caminos, ir hacia lo romántico, hacia la novela negra tradicional, adquirir un toque paranormal, o hacer una mezcla ecléctica de muchos estilos en un intento de aportar originalidad. Al final lo que me he encontrado es una historia en la que predomina la filosofía de clase Z, mucha palabrería y poco contenido. Para explicar por qué digo esto vamos por partes.

Personajes. La protagonista principal es Claire DeWitt, una joven nacida en Nueva York, cuyos padres pertenecían a familias ricas pero que vivían pobremente por los caros gustos de sus progenitores. Era una pobre niña rica que se crió en un gran mansión y que ser rebela ante sus padres. En su juventud tuvo dos grandes amigas, con las que lo compartía todo, incluso las enseñanzas de un viejo detective francés, Jacques Silette, que dejó sus métodos en un libro,  Détection, que muy poca gente lee. Todo se fue al traste cuando una de sus amigas desapareció sin dejar rastro. Más tarde Claire encuentra trabajo con Constance Darling, una antigua amante de Silette, que muere trágicamente en Nueva Orleans.  En la actualidad Claire es una mujer que se droga -durante casi todo el libro está fumando sustancias ilegales, algunas veces con menores de edad, o borracha perdida- , con muy mal carácter -es la típica chula de barrio, cuyo único camino válido es el que ella marca porque los demás son unos imbéciles-, y además de grosera. Su capacidad para la investigación se reduce a que se considera la mejor detective del mundo, y a repetir constantemente lo que aparece en Détection, y lo que le dijo su mentora.

Los demás personajes son el sobrino del fallecido, algunos jóvenes de la ciudad que pertenecen a bandas, antiguos colaboradores de Constance, bastantes borrachos y vagabundos. No podemos olvidarnos de la ciudad de Nueva Orleans, que aquí es retratada como una ciudad totalmente muerta y destruida (los hechos ocurren un año después del desastre del Katrina), habitada por gente pobre -principalmente gente negra-, en la cual los adolescentes o jóvenes son todos unos delincuentes o pertenecen a bandas. Lo tiroteos es lo normal de la calle. Las favelas de Río de Janeiro al lado de lo que pasa en esta ciudad, no son nada. Sinceramente, flaco favor le hace este libro a la ciudad, porque no dice nada bueno de ella, y cuando lo hace siempre hay un pero.

La trama. Lo que Claire intenta buscar es un hombre que desapareció hace un año durante el huracán. La primera pregunta es por qué la autora eligió un año después de la tragedia. No lo sé, pero no tiene mucho sentido que haya retrasado la trama porque al descubrir la verdad te das cuenta de que el factor tiempo, ese año perdido, no influye para nada en la historia, ni en su resolución. Otro problema es que Claire para descubrir la verdad se pasea por la ciudad, se fuma porros -le permite alcanzar tal estado de iluminación que es capaz de leer la mente de las moscas- y se emborracha, pero poco más. Pregunta algo de vez en cuando pero poco se esfuerza por indagar, por husmear. Y por último el relleno. En esta novela hay mucho relleno. Está en del camión blanco que ella ve de vez en cuando, están sus recuerdos de infancia que solo sirven para intentar congraciarnos con la protagonista y que entendamos su comportamiento actual -es un intento fallido-, está que cada dos por tres aparecen párrafos del libro de Silette, que parecen más bien un libro de auto ayuda para detectives escrito por un gurú que se ha fumado la hierba de su jardín. No debemos olvidar de que también hay recuerdos de la vida de Claire con su antigua y fallecida jefa. Teniendo en cuenta todo esto, no es de extrañar que llegando cerca del final Claire tenga una inspiración divina y descubra toda la verdad en un párrafo, como en los mejores episodios de Colombo.

Sinceramente me esperaba más de este libro, pero ni me gustó la manera de escribir de la autora, ni cómo ha planteado la historia porque no ha sabido jugar con todo el potencial de cada uno de ellos. No ha sabido darle un toque oscuro a la protagonista -se ha excedido con Claire de manera que es difícil que nos agrade-, y ni tampoco aportar realismo a sus descripciones -se ha excedido con las desgracias de la ciudad y de su gente, sin aportar un toque de humanidad al conjunto, porque la sensación que te deja la lectura es que allí nadie merece ser salvado-, ni jugar adecuadamente con el toque paranormal.

Claire DeWitt y la ciudad de los muertos es la primera entrega de la serie sobre Claire DeWitt, cuyo segundo libro es Claire DeWitt and the Bohemian Highway, novela que he descartado completamente después de leer la primera. 

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