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Crítica “El corredor del laberinto”

corredor

Con un poco de retraso hoy os hablamos de “El corredor del laberinto” una de las últimas adaptaciones cinematográficas de un éxito de la literatura juvenil, que vuelve a llevarnos a un mundo irreal en donde unos adolescentes deben luchar por su vida, a la vez que se liberan de la opresión de los adultos que han llevado a la Tierra a la destrucción. Otro argumento similar a lo que podemos ver en Los juegos del hambre, Divergente…. Son tan parecidas todas ellas -más allá de su escaso valor literario que se refleja en una simplicidad casi grotesca en su estilo narrativo- que se necesita muy poco para que una se diferencie de la otra. Solo necesitamos un pequeño detalle sobre el que pivote toda la historia y que camufla de alguna manera no solo la gran similitud entre ellas sino lo absurdo de la historia para que tenga cierta originalidad. Aquí es el laberinto.

Quizá el problema con este tipo de película es que si ya has entrado en la década de los veinte, comienzas a ver los fallos del argumento -que en este caso son enormes- y dejas de disfrutar un poco de lo que estás viendo. ¿Qué nos encontramos en El corredor del laberinto? Pues unos jóvenes -todos varones al estilo El señor de las moscas-  que deben sobrevivir por su cuenta en una pequeña zona que está limitada por sus cuatro costados por muros -Primera cuestión ¿cómo de grande es esa zona boscosa? porque en ciertas escenas da la impresión de que es enorme, pero vista desde arriba, no tanto-.Cada mes aparece un nuevo joven que se incorpora a la tribu y lo hace sin ningún recuerdo. No sabe ni su nombre. Para poder salir de esta prisión boscosa y averiguar la verdad de su cautiverio deben cruzar un laberinto enorme custionado por unas arañas mitad máquinas mitad seres vivos. Como hacerlo es tan peligroso solo unos pocos se atreven, son los corredores, es decir, los más rápidos son capaces de cruzan las puertas hacia el laberinto para intentar aprender de memoria todos los caminos posible -¿por qué hace eso si las paredes se mueven de un lado al otro y los caminos no son constantes?-. Con la llegada de un nuevo miembro, un joven que de pronto recuerda que se llama Thomas, el tranquilo mundo de los adolescentes se tambalea porque él cuestionará todas las reglas.

La película comienza con buen pie. Durante media hora -más o menos- se nos ponen las bases en las que se basa este mundo, presentándolo desde el punto de vista de los jóvenes encerrados, quien realmente saben muy poco. De este modo conocemos a Thomas que con sus espíritu inquieto y curioso pregunta cómo funciona todo pero también porque no se intenta hacer algo diferente. Por otro lado también conocemos a todos los demás personajes, que entran dentro de los más tópicos, no falta el abusón que mantiene su poder con su físico y el de sus compinches; el jefe comprensivo que desea siempre el bien de todos; el chico bueno y amable que se convierte en confidente del protagonista, el atlético guapetón, y el gordito amable con buen corazón. Durante esta primera hora no pasan grandes cosas, aunque hay algún que otro momento de tensión. Es la llegada de la chica la que pone todo patas arriba, o más bien la que acelera un proceso de rebeldía que se inició con Thomas.

No cabe duda que El corredor del laberinto  se puede considerar un batiburrillo de muchas historias, solo hay que desgranar un poco sus partes para ver a qué corresponde cada una. Por suerte, éstas están lo suficientemente bien ensambladas para que el conjunto presente una forma homogénea que no chirría mucho. Quizá el problema con esta cinta -al menos desde mi punto de vista- es que la historia no tiene sentido si nos ponemos a analizarla seriamente. Las explicaciones que están detrás de los actos de los adultos que han encerrado a los jóvenes en ese lugar no tiene ni pies ni cabeza. Y así con alguna cuestión más. Pero supongo que eso es lo de menos, lo importante a la hora de ver esta cinta es poder disfrutar de los retos que el protagonista y sus amigos deben enfrentarse para buscar la libertad, aunque sea despreciando todas consecuencias que se derivan de ello. Si la consideramos de este modo, la cinta funciona muy bien, hay aventuras -no tantas como podía pensarse al principio porque hay muchos tiempos muertos -, algún que otro toque de terror, de humor, de sentimentalismo. Se esbozan algunas respuestas a los grandes dilemas de la humanidad (libertad, seguridad, autoritarismo, democracia…) pero todo desde un punto de vista muy superficial, pues no estamos ante la representación visual de un sesudo ensayo ético de la sociedad moderna, porque por mucho que se puedan empeñar algunos seguidores acérrimos de la historia porque aquí todo lo importante, o todo lo que podría ser importante está tratado muy superficialmente en favor de elementos más estéticos. 

En cuanto a los actores, no podemos ponerles ninguna pega. Dylan O´Brien (ya no es un adolescente sino que tiene 23 años) cumple muy bien, al igual que Will Poulter, un actor que se maneja muy bien en comedia – Somos los Miller– como en drama. La que no me ha terminado de gustar es Kaya Scodelario -copia descarada de la protagonista de Crepúsculo- cuyo papel no puede ser más insustancial, si desapareciera o fuera sustituida por un personaje masculino la historia no variaría mucho. Por suerte se ha obviado la trama amorosa. Por el momento porque hay dos entregas más.

¿Qué saco de claro de El corredor del laberinto? Que es una película juvenil destinada a un público juvenil que parece exigir un tipo de cine que no suponga un uso excesivo de neuronas. Pero aún así es una propuesta que por su descarada simplicidad y por su buen hacer logra entretiene incluso a aquellos que han superado la barrera de los veinte años. Además presenta cierta originalidad que la separa de películas del mismo estilo.

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4 thoughts on “Crítica “El corredor del laberinto””

  1. Ha sido leer lo del estilo de “El señor de las moscas” y ya casi me da un jamacuco, ese libro me dejó traumatizada cuando me obligaron a leerlo en clase. Yo creo que todavía tengo pesadillas con él. 😉
    Feliz día.

  2. Aproveché la última Fiesta del Cine para ver esta película, a pesar de no haber leído el libro. Ahora quiero leer la novela para saber si algo falló en la película, porque no salí convencido de la sala. Tenía la sensación de que se perdían detalles por el camino, y claro, no conseguía encontrarle un sentido. Es cierto que sólo es el comienzo de la trilogía, pero creo que debería contar con una base más sólida y menos incongruencias. ¡Un saludo!

    1. Jesús tienes razón algo tiene esta película que no termina de convencer y eso que los críticos la ponen por las nubes. Que la historia sea una trilogía, considerando que la trama ya está bien cerrada, me parece un indicio del tipo de novela -puede que oportunista en cuanto a venta millonarias – de las que huyo no con pasos cortos sino a todo correr.

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