Ciencia Ficción, Cine

Crítica “Interstellar”

interstellar

Interstellar es una película de grandes dimensiones -que me lo digan a mí que la vi en formado IMAX- que abre la puerta otra vez al género de ciencia ficción más puro, con viajes espaciales, planetas lejanos…con un resultado un tanto desigual.

La película comienza en una época futura muy semejante a la nuestra pero que está sufriendo desde hace años grandes problemas ambientales que están ocasionando que las cosechas mundiales sean cada vez más escasas. El planeta se está muriendo poco a poco y nada se puede hacer para remediarlo. En este punto de partida nos encontramos con Cooper (Matthew McConaughey, El lobo de Wall Street), un antiguo piloto de la NASA que ahora se dedica a cultivar maíz en una pequeña granja con sus dos hijos, Murph ( Mackenzi Foy/ Jessica Chastain) y con Donald, el abuelo.  Una serie de extrañas circunstancias llevan a Cooper y a Murph hasta el profesor Brand (Michael Caine) que en secreto ha estado ideando un plan para salvar a la humanidad junto con su hija, también científica (Anne Hathaway). Ambos quieren enviar una nave tripulada con cuatro miembros para que comprueben cuáles de los planetas que han estado investigando es el mejor para la humanidad. Pero hay un plan B.

La verdad es que no voy a empezar a ensalzar las semejanzas y diferencias de esta película con el clásico de Stanley Kubrick o con la reciente Gravityporque para ello hay un montón de críticas que ya lo hacen. Así que voy a evitar cualquier referencia cinematográfica y a expresar mi simple opinión como espectadora que ha estado casi tres horas mirando una pantalla muy, muy grande.

Interestellar tiene tres partes bien definidas, estando la primera y la tercera muy relacionadas. Con respecto a esta primera es la presentación de problema que afecta a la humanidad -la naturaleza se muerte por el cambio en los patrones del clima- y que pese a la alta tecnología que parece poseer es incapaz de encontrar una solución porque el conocimiento que necesita para ello está lejos de su alcance. Así que para la mayoría solo queda intentar sobrevivir lo mejor que pueden sin pensar mucho en el mañana. En este plan está Cooper un antiguo piloto de naves espaciales ·”hecho en NASA” que después de un desastroso accidente optó por cambiar de vida. Ahora es granjero. Y no haya dejado en ningún momento su pasión por volar o por el espacio exterior. La relación que tiene con sus hijos es muy buena, especialmente con su hija pequeña, que lo adora con locura. Cuando se plantea la posibilidad de que Cooper se convierta en el piloto de la nave que puede traer la salvación al mundo comienza un conflicto emocional muy fuerte porque dado el comportamiento del tiempo, lo que para él serán unos años para su hija serán décadas.

Esta parte en un planeta Tierra que se muere -vemos grandes tormentas de arena, obviaremos a qué película nos recuerda- está muy bien planteada a nivel técnico aunque el drama familiar -la escena de la despedida- es un tanto melodramática.

Damos un salto y ya estamos en la nave. Aquí la segunda parte, y la más larga. Es el viaje a los distintos planetas, como se pueden recorrer grandes distancias, los agujeros negros, las reglas de la física y de cualquier cosa más. Cuatro actores que soportan el peso de una trama con muy poca enjundia emocional aunque dotada de grandes datos científicos que para muchos no significan mucho. Puede que Christopher Nolan (El hombre de acero, El caballero oscuro, la leyenda renace)  junto con su hermano, Jonathan, autores del guión hayan seguido las recomendaciones de grandes mentes de la astrofísica pero eso no quiere decir que ese saber sea emocionante. Es verdad que hay algunos momentos de tensión -el mundo acuático, el mundo de hielo con la incorporación de un nuevo personaje- pero esto no impide que esta trama se sienta como eterna. Las horas no se convierten en años pero los segundos si lo hacen en minutos. Se añade a un toque de amor perdido, la hija del profesor Brand suelta un par de lágrimas –Anne Hathaway en Los Miserables-, hay más explicaciones científicas, el robot que cuenta alguna cosa graciosa, Cooper se amarga por la pérdida de su familia, a otro le pasan los años de golpe… Y mientras tanto en la Tierra todo va empeorando.

Y llegamos a la tercera parte que es la que conjuga la primera -el drama familiar de una familia separada y el rencor de una hija que se siente abandonada- con la segunda -naves espaciales, planetas, más cosas científicas-, y lo hace a través de las dimensiones.  Nunca mejor dicho. Este es el momento crítico donde una se queda con cara de lela “Ehhhhh, y esto a qué viene. Me he metido en un capítulo del Doctor Who y no me he enterado. A lo mejor es un adelanto del especial de Navidad

Ya más serios. Es cierto que Interstellar no es la propuesta más animada de este año -o de los últimos años, ni tiene tanta emoción con otras películas de este género- pero aún así la historia se desarrollaba con mucha pulcritud, sin recurrir a trucos baratos, ni a giros arriesgados que entorpecerían una trama simple en su planteamiento pero complicada en su explicación. ¿Y por qué ese final? ¿El motivo es que Matthew McConaughey cobra mucho y no se le puede dar una muerte digna? ¿por qué recurrir a una solución que parece más bien de Steven Moffat en uno de los episodios de Doctor Who?

Interstellar es una película que tengo que definir como muy larga. Quizá en exceso y eso hace que la parte dramática sea demasiado dramática porque hay que equilibrar de algún modo todo el entramado científico y frío que aporta explorar el espacio exterior. Puede que aquí se esconda la razón de que el volumen de la banda sonora esté tan alto, o es eso o es para despertar a los pobres que se han quedado dormidos.

En cualquier caso la película tiene una elevada puntuación aunque no llega al sobresaliente, por un final atropellado, mal planteado y exclusivamente destinado a arrancar lágrimas y a dejar a todos los espectadores contentos. Como última anotación, no hubiera estado de más que la historia fuera más compleja, que hubiera más conflictos interpersonales, más dilemas morales, algo más que mascar que grandes imágenes generadas por ordenador, lecciones de física o el primer plano de su protagonista.

En fin esta es mi opinión, como veis no he podido evitar hacer alguna que otra alusión cinematográfica pero ha sido imposible.

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