Cine, Drama

Crítica “La teoría del todo”

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Los  Óscar del 2015 van a estar marcados por las biografías cinematográficas, que parece ser están dando muy buen resultado por la unión de realidad histórica, afán de superación y sentimentalismo comedido.

Una de las últimas películas que se inscriben en esta corriente es La teoría del todo que se basa en la novela Viajando al infinito: Mi vida con Stephen que Jane Hawking escribió sobre sus años como esposa del destacado científico Stephen Hawking y la que que James Marsh, da vida.

La relación entre Jane (Felicity Jones)  y Stephen ( Eddie Redmayne, Los Miserables, Los pilares de la Tierra) comienza a principios de los sesenta, él era un brillante estudiante universitario que destacaba ya en su campo de estudio, y ella una joven que deseaba estudiar literatura e idiomas, en concreto el español. Se conocieron en una fiesta antes de que él comenzara a sentir los primeros síntomas graves de que algo no funcionaba muy bien en su cuerpo. La primera parte de la película nos cuenta esta historia de amor, dos jóvenes con carreras muy diferentes (el ciencias puras ella de letras) que presentan creencias diversas de la fe, el mundo y el universo pero que encuentran un punto en común en un amor que no entiende de ideologías. Es una parte muy vital, en el que Hawking se lo muestra activo -aunque nunca atlético, pues no es ese tipo de persona- con sus amigos y conocidos. Cuando descubre la verdad de su enfermedad -le dan unos dos años de vida cuando se la diagnóstican por primera vez- su reacción es evitar a Jane. Pero ella tiene otra idea, y no le importa cuidar de él los años que le quedan. Presumiblemente pocos. 

Quizá ahí está una de las trampas de la vida porque Stephen Hawking sobrevivió a ese terrible diagnóstico, gozando en la actualidad de una mente aún muy despierta aunque su cuerpo ya tiene los síntomas de ser una persona de avanzada edad. No es lo mismo hacer una promesa sabiendo que el amor de la vida le quedan unos mese de vida que saber que te tocará cuidar de él durante los siguiente treinta o cuarenta años. No cuando la sociedad en la que vives -y el marido- impone que seas tú la cuidadora todas las horas. Hay que añadir unos cuantos hijos, deseos frustados de terminar la carrera y un amor que si bien no desaparece va menguando poco a poco ante la brillante aura Stephen que poco a poco va alcanzando un gran prestigio en el mundo académico. Todo esto nos lo cuenta en la segunda parte -la más larga de la película- en la que la que dominan los tonos cromáticos apagados y grises. Muy diferentes a la vitalidad que se presentaba en la primera parte.

Es la historia de Jane -que para eso escribió el libro- y por eso es su punto de vista el que domina la segunda parte de la película. Por eso si bien hay referencias a los logros de su marido en el campo científico, éstos se tratan de una manera muy superficial, más que nada para que el pùblico pueda entender la importancia de Hawking dentro de la historia de la ciencia. Lo interesanta es observar cómo la relación en el matrimonio va cambiando con el paso del tiempo. Cómo Jane va perdiendo sus sueños a medida que sus marido va perdiendo el control de su cuerpo.

Felicidad o infelicidad conyugal queda claro que estamos ante las memorias de una mujer que después de estar casada durante muchos años con Stephen Hawking renunciando a sus sueños, es dejada de lado por una animada enfermera pero no se aprecia enfando, o ira en la historia. No hay agravio en la manera en que se separan -o puede que si, pero aquí no se refleja- porque cada uno, Stephen por un lado y Jane por el otro consiguen rehacer su vida, ella con un amor de hace muchos años que se le cruzó en el camino cuando estaba aún casada con el que tuvo sus más y sus menos. Él con una nueva esposa y algún que otro cotilleo de periódico. Así que si esperamos ver la historia de una mujer enfadada con su ex, esta no es la película que tenemos que elegir porque aquí es todo muy correcto, excesivamente correcto. Quizá ese gusto por no molestar a nadie lleve a que no se dibujen las zonas oscura de una relación matrimonial que sin duda estaría plagada de problemas. ¿Resultaría la misma película si los protagonistas no fueran el matrimonio Hawking? ¿podría otra esposa enfrettarse con la entereza a la degraciación física de su marido con total resignación y estoicismo como parece lo hace Jane? ¿podría a su vez el marido no maldecir su suerte¿ ¿no odiar a ese Dios en el que cree? ¿podrían los hijos asumir tan naturalemente la condición de su padre? La película no indaga en nada de esto. Desde el principio hasta el fin, a lo largo de la narración visual se opta por una historía cómoda, sin grandes sobresaltos o desvíos dramáticos. Todo es predecible y por eso también es muy frío. Sólo en determinados momentos se puede apreciar algún momento dramático -la escena de la bañera y la de la escalera- que ayuda a mantener al espectador atento a la historia.

Quizá la historia, tal y como nos la han contado, no sea emocionante -en la vida real no todo son emociones o grandes dramas familiares- pero los actores que dan vida a los protagonistas hacen un trabajo tan bueno que es imposible no salir satisfecho del cine. Eddie Redmayne hace un gran trabajo, sobre todo en la primera parte, en la que brilla con soltura. El deterioro físico de Hawking hace que se quede en un segundo plano más tarde, lo que permite a Felicity Jones brillar con vida propia. Sus transformación de mujer enamorada a mujer sufridora se percibe en miradas y pequeños gestos de cansancio. Un gran trabajo. Están secundados por actores buenos actores como Emily Watson (La ladrona de libros), David Thewlis o Harry Lloyd.

La teoría del todo es una buena película, no tan dramática como podría parecer, pero eso puede ser un punto a su favor a la hora de atraer a aquellos que desean ver una buena historia real que no cae en el dramatismo más barroco. Lo mejor sin dudas las interpretaciones que seguro que darán alguna candidatura a los Òscar, y puede que algún que otro premio importante como así ha sido.

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2 thoughts on “Crítica “La teoría del todo””

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