Acción, Cine, Comedia

Crítica “Espías”

espía

Hay algo muy característico en las películas de Paul Feig, un director que se ha especializado en comedias dirigidas a un público principalmente femenino. Comedias que no podemos denominar románticas porque si bien en alguna ocasión a unido humor y amor, el eje central es mostrar que las mujeres también pueden disfrutar de un humor gamberro. Si Resacón en las Vegas es el ejemplo de nueva comedia masculina, cualquiera de las películas de Feig, son los de la comedia femenina. Lo demostró en La boda de mi mejor amiga, y en Cuerpos especiales, y ahora lo muestra con Espías, protagonizada por la incombustible Melissa McCarthy, actriz que ha estado en las dos películas antes mencionadas.

Espías nos cuenta la historia de Susan Cooper (Melissa McCarthy), una analista de la CIA que trabaja en las oficinas centrales de la agencia dando apoyo logístico a uno de sus más afamados agentes, Bradley Fine (Jude Law, El gran hotel Budapest, Sherlock Holmes 3). La relación laboral era perfecta -la sentimental no tanto puesto que si bien Susan estaba algo colada por Bradley, él la consideraba como una gran amiga- hasta que Bradley es asesinato por Raina Boyanov (Rose Byrne). Ahora la agencia deberá buscar otro agente que consiga averiguar dónde se esconde la bomba que el padre de Raina le dejó tras su muerte. 

Espías no pasará a la historia por su originalidad ni por tener una trama compleja con muchos giros inesperados, sino por ser una comedia bien dirigida pero vacía de contenido en la que la protagonista se convierte, ya no en un hermoso cisne -lo siento pero Melissa eso es imposible-, sino en la versión femenina de 007, desde el punto de vista de la meca del cine, evidentemente. Tiembla Daniel Craig.

La primera vez que vemos a Susan está sentada en una sala de ordenadores -una sala que atraviesa algún que otro problema- dándole instrucciones a Bradley Fine sobre como moverse en territorio enemigo. Ella es la clásica mujer de cierto sobrepeso que expurga sus penas a base de hacerse la graciosa y la tímida a partes iguales. A la muerte de Fine, Susan decide tomar parte de la misión de una forma más activa, ayudada por su jefa, Elaine Crocker (Allison Janney) que no ve en ella nada más que una oficinista con poco cerebro.

En los primeros momento de acción Susan se desenvuelve bien como agente novata, aunque la persecución y la pelea en el edificio abandonado ya nos puede dar una pista de hacia dónde se desarrolla la trama. A partir de ahí todo empieza a girar en torno a Cooper, quien va perdiendo su vergüenza y sus maneras de granjera del medio oeste a base de movimientos de pelo y de chistes. La historia avanza según avanza el personaje, de  modo que los personajes secundarios poco tienen que decir salvo si sirven para el propósito de encumbrar la sagacidad y la habilidad atlética de nuestra protagonista. Su amiga Nancy (Miranda Hart) se convierte en la amiga torpe y nada sofisticada de Susan; Raina Boyanov es el contrapunto malvado, su némesis; Karen Walker, una exitosa y hermosa agente de la CIA, representa la parte la traición que choca de frente con la dedicación y lealtad desmesurada de Cooper; Rick Ford (Jason Statham), es un agente de mucho temperamento pero  tiene muy malas maneras y es muy poco habilidoso en su trabajo; y  por último Bradley Fine, que representa el amor platónico que va a ayudar a Susan a convertirse en una agente de campo.  Y salpicando todo esta trama está el humor tan típico de este tipo de comedias que parece medirse por la cantidad de palabras malsonantes que dice la protagonista por minuto.

Con todos estos reparos no quiero decir que la película sea mala, sino que no merece todas las alabanzas que se han vertido sobre ella en algunos medios de comunicación, aunque bien es cierto que son medios estadounidenses, y su sentido de humor es muy peculiar porque se basan en que cuanto más digas F**** por frase más gracioso eres. Puede que esto tenga su origen en un efecto secundario del conservadurismo que pulula por algunas de partes de la sociedad de los Estados Unidos, pero el caso es que al espectador europeo no siempre le ve la gracia la vulgaridad de estas propuestas. Y menos si eres español, donde los tacos cumplen una importante función social, no siendo nunca la de hacer reír, o sino que se lo digan a nuestras madres.

Pero más allá de la vulgaridad del lenguaje Espías hay momentos divertidos y también bastantes escenas de acción que hacen que la película no llegue a ser excesivamente mala, sino que se queda en un regular. La ves una vez y ya está.

¿Recomendaría esta película? Sí, siempre y cuando te hayan gustado propuestas como las de La boda de mi mejor amiga, o Cuerpos especiales porque se basan en el mismo modo de entender la comedia.Sí, si te gusta la actriz y eres capaz de aguantar su presencia durante dos horas haciendo de las suyas. Sí, si no te importa que Jude Law o Jason Statham tenga un papel muy, pero muy secundario y que estén casi ausentes de las escenas de acción. Sí, si te puedes llegar a creer que Melissa McCarthy puede llegar a pelear mejor que Jackie Chan y a disparar mejor que John Wayne, sin haber sido entrenada en estas labores ni un solo minutos. Debe ser talento natural. Si has respondido a alguna de estas preguntas con un no, siempre hay más propuestas que ver.

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