Novela romántica

Reseña “El proyecto esposa”, Graeme Simsion

esposa

El Proyecto esposa, de Graeme Simsion, es un libro que viene avalado por una serie de premios literarios en su Australia natal. Presentado como una novela  hilarante, sorprendente e irresistiblemente romántica, su lectura era cuestión de tiempo.

Don Tillman es un profesor de genética en una universidad australiana. Sus mejores amigos -además de ser los únicos- son un matrimonio de reputados psicólogos que intentan ayudar a Don a entender el mundo que le rodea. Ahora que se acerca a una edad en la que el matrimonio se da por hecho, decide que es hora de buscarse una mujer y formar una familia, y para ello nada mejor que realizar un cuestionario -de dieciséis páginas- para que las mujeres con las que se cite lo rellenen y así comprobar si son perfectas para él. Durante la investigación se cruza en su camino una joven camarera, Rose, quien ha acudido a él para que la ayude a saber quién es su padre. Don no considera a Rose como una potencial esposa, pero a medida que se van metiendo más en la investigación del padre biológico de la joven comienza a sentirse muy atraído por ella, lo cual no es bueno porque Rose no cumple con ninguna de las características que desearía en una esposa. 

No puedo negar que El proyecto esposa es un libro divertido pero clasificarlo de hilarante, sorprendente e irresistiblemente romántico es un tanto excesivo, lo que nos lleva a pensar que dicha frase es más una cuestión de publicidad que de realidad. Aunque también podría considerar que mi sentido del humor no está muy en sintonía con el de este libro que ha conseguido que esbozara alguna que otra sonrisa pero nunca una carcajada. Sinceramente me he reído mucho más con cualquier novela de Terry Pratchett. En cualquier caso esta novela tiene elementos muy interesantes aunque también algún pequeño problema que hace que el resultado final no sea tan bueno como esperaba.

Voy a empezar por lo malo -siempre desde mi punto de vista-  porque define el resultado final. Quien me siga desde hace tiempo sabrá que suelo ser muy analítica con los personajes y la tramas, y que los pequeños detalles, los huecos que los escritores dejan sin resolver, me suelen incordiar bastantes porque considero que no permiten a la trama alcanzar la perfección. Con El proyecto esposa mi talón de Aquiles era que no entendía cómo era posible que teniendo Don como únicos  amigos una pareja de psicólogos, uno de ellos profesor en la misma universidad que nuestro protagonista, a ninguno de los dos -o a todos los demás secundarios- no se les haya pasado por la cabeza el hecho de que Don no es lo que podemos considerar una persona que encaje dentro de la normalidad. El algunas reseñas se lo presentaba como una copia muy peculiar de Seldom, el personaje de Bing Bang, pero no estoy muy de acuerdo porque Seldom tiene una patología que podríamos definir como “eminentemente egoísta”, está plagado de si mismo hasta extremos insospechados. Don Tillman no es así, se percibe desde el principio que su forma de entender el mundo no sigue los cauces habituales, y que sus relaciones sociales se circunscriben a lo mínimo porque muchas veces no entiende lo que piensan o sienten los demás porque su mente lo racionaliza todo. Que todo el mundo a su alrededor -vuelvo a recalcar que sus dos únicos amigos son psicólogos de prestigio- lo considere un hombre raro no habla muy bien del nivel educativo de Australia ni de su psicólogos. Sinceramente no entiendo muy bien porque no se le da un nombre a lo que tiene, no creo que haya nada de malo definir lo que padece, ya que hacerlo daría más contenido a la trama abriendo nuevas puertas y huyendo de la repetición de situaciones que se producen desde la mitad de la novela, aproximadamente. Que la historia esté contada por Don, en primera persona, no es una escusa para huir de lo que le pasa, no, si consideramos que él lo desea saber todo gracias a su prodigiosa racionalidad.

Puede parecer una cosa baladí el hecho de que Graeme Simsion no le dé un nombre a lo que tiene Don, pero es importante porque si no somos capaces de entender quién es realmente nuestro protagonista -con sus virtudes y defectos – no seremos capaces de disfrutar con plenitud de esta novela, porque al final todo se queda en que Don es un tío raro que hace cosas raras y punto. Cuando la verdad es que él es mucho más que eso.

Ya centrándonos en la historia, Don tiene claro que desea una esposa y para ello nada mejor que hacer un cuestionario que le permitirá encontrar a la mujer más compatible para él. En su búsqueda acudirá a diversas citas a ciegas que provocarán más de un malentendido por su parte. Es en los comienzos de su búsqueda cuando se encuentra con Rose, una camarera que necesita su ayuda para encontrar a su padre biológico. Y Don se mete de lleno en ello lo que dará para más de una aventura divertida.

Me ha gustado la relación entre Rose y Don, el autor ha sabido plasmarla muy bien, aunque en ya en el tercer cuarto del libro ya se notaba que la historia se estaba estirando demasiado. El modo en el que Don se va enamorando es muy paulatino, va poco a poco y eso que su atracción por Rose está ahí desde el comienzo, pero su racionalidad -aquí vuelve a aparecer- le dice que ella no tendría buenos resultados en su cuestionario así que la deja un tanto de lado como futura esposa pero no como amiga. La investigación para encontrar al padre de Rose es divertida y tiene un punto de aventura -hay que conseguir pruebas de ADN- que le va muy bien. Lo único cuestionable es su resolución que me lleva a pensar que no solo la psicología en Australia es nefasta sino también sus estudios sobre genética. Las universidades debería tener un mejor sistema de elección del profesorado.

El proyecto esposa pese a todo me ha gustado. Se lee rápido, tiene momentos divertidos -no de carcajada- y la historia de amor funciona bien. Lo único malo es la poca credibilidad que tiene el escenario en el que se mueve los personajes, tanto el principal como los secundarios. Aquí ni racionalidad vuelve a relucir.

Existe una segunda parte, con Don y Rose, casados viviendo en Nueva York, pero algunas de las reseñas no son muy buenas. Parece que es una segunda parte que se quiere aprovechar del tirón de la primera sin aportar nada nuevo, así que por ahora la dejaremos de lado.

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4 thoughts on “Reseña “El proyecto esposa”, Graeme Simsion”

  1. Yo también encontré que no se parece a Sheldon, porque es mucho más sentimental y empático… O sea, su relación con Daphne, por ejemplo. Yo creo que simplemente el libro es un poco caricaturesco, y hay cosas que no tienen sentido, pero ¡yo también lo disfruté mucho! Saludos 🙂

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