Ciencia Ficción, Juvenil

Reseña “El gremio secreto de los libros”, Robert M. Sonntag

gremiolibros

Se cuenta por ahí que en el futuro, a medida que el hombre vaya evolucionando terminaremos siendo todos siendo calvos, para desesperación de las empresas de crecepelo. Parece que Robert M. Sonntag ha considerado esta idea como verdadera porque en su novela juvenil, El gremio secreto de los libros, la gente respetable, aquella que tiene una buena posición, dinero y privilegios tiene entre sus rutinas rasurarse la cabeza. Hombres, mujeres y niños. El motivo Sonntag no lo deja muy claro pero puede ser porque es una de las formas más visuales de demostrar quién es repetable -el calvo- de los que no lo son.  Los ciudadanos de la más baja clase que no tienen poder de parecerse a Vin Diesel, y a veces ni siquiera saben lo que es un peine. 

Más allá de la gracia que he me ha hecho la distinción tan superficial que el autor imagina para diferenciar a los ciudadanos de clase A de los ciudadanos de clase Z, en El gremio secreto de los libros se aúnan una cuantas ideas muy interesantes.

Estamos en el 2035 y ya no hay libros impresos, ni periódicos ni revistas. Todo el conocimiento se registra y se comparte vía telemática. Para nuestro protagonistas, Rob, esto no supone un gran problema porque le encanta la tecnología y además considera que leer un libro en formato de papel -más bien lo que no le gusta es el concepto de leer- es algo absurdo y sin sentido porque todo el conocimiento está en la red. Todas las historias que los libros han contado a lo largo de la historia están a disposición de todo el mundo, así qué sentido tendría comprar un libro tradicional y leerlo. No tiene sentido y por eso el trabaja para la corporación encargada de buscar todos los libros que aún existen en diferentes lugares de la ciudad,y luego ofrecerle dinero por dicho libro. A veces mucho dinero. Al principio él y su mejor amigo tenían mucho trabajo pero últimamente las cosas se han vuelto complicadas porque ya no quedan muchos libros que rescatar. Es en este momento cuando un hombre se acerca a Rob con una propuesta que hará que el mundo de nuestro protagonista  cambien por completo.

El mundo futurista creado por Sonntag es un mundo donde todos los ciudadanos respetables deben estar conectados, y tu vida es colgada minuto a minuto en Internet, en las diferentes redes sociales que uno posee para que los amigos virtuales puedan dar su voto. No hay intimidad porque todo se graba gracias a una maravillosa tecnología que en vez de hacerte libre te esclaviza porque al final desde que te levantas hasta que te acuestas toda tu vida está monotorizada por la tecnología que es controlada por una gran empresa que esconde sus malévolos planes detrás de una fachada innovadora: proporcionar a todo el mundo -más bien al que pueda pagarlo- todas las comodidades posibles y todo el saber humano en un par de toques.

Rob, nuestro protagonista, es un joven que después de terminar su carrera universitaria se encuentra viviendo con sus padres -su madre encerrada en una pequeña habitación siempre conectada con sus clientes e incapaz de relacionarse con su único hijo; su padre más comunicativo pero preocupado por su futuro en la empresa- y pasa sus días junto a su mejor amigos buscando libros en formato papel para poder escanearlos y pasar su contenido a la gran biblioteca digital. Más allá de las pequeñas preocupaciones diarias, como aumentar el número de amigos virtuales, o hacer que su video diario tenga más “me gustas” no tiene grandes preocupaciones. En este punto entra un personaje algo mayor y con mucho pelo que le lleva a un mundo donde la LITERATURA (sí con letras mayúsculas) empieza a cobrar sentido. Detrás de su trabajo, recolectar libros, hay unas oscuras intenciones que el Gremio Secreto de los Libros intenta evitar a toda costa.

Pero también se habla de las relaciones a distancia, del peligro que conlleva fiarse de todo lo que se cuelga en la red, de los ancianos que son visto como inútiles, de los que no quieren seguir la corriente que marca la mayoría. De sentirse solo a pesar de tener miles de amigos virtuales.

Esta novela es un libro juvenil, y de estar escrito en primera persona con un estilo muy poco elaborado El libro secreto de los libros es un libro que te puede llevar a pensar en la importancia desmedida que damos a la tecnología en la actualidad, sobre todo a la importancia que despierta en nosotros la opinión de personas que no hemos visto nunca, y que valoramos mucho más que las que nos puedan dar los que están a nuestro alrededor. No es difícil ver hoy en día grupos de personas centradas en las pantallas de sus teléfonos, ignorando todo lo que está a su alrededor y evitando así hablar con el que está a su lado. Tampoco es complicado observar como las redes sociales y otros sitios web se llenan de videos de experiencias que hace unos años se consideraban dentro del ámbito familiar e íntimo y que ahora se cuelgan sin ningún pudor para que miles de extraños lo vean y lo valoren. Sonntag ha cogido esta peculiaridad de nuestra sociedad y la ha trasladado al 2035 exagerando sus elementos primordiales lo que da origen a una división por estratos de la sociedad según sus poder tecnológico y a una empresa con deseos de controlarlo todo y que no duda en manipular e incluso asesinar para conseguir sus fines. Dos buenos elementos que se unen a la lucha por conservar el poder de la palabra escrita a través de aquellos que se dedican a rescatar los libros que aún quedan.

El gremio secreto de los libros es una novela que me ha enganchado. Sí, la manera de Sonntag de escribir es un poco simplista y quizá muchos aspectos de la trama podrían estar más elaborados, pero eso sólo satisfaría a los más adultos puesto el toque juvenil de la novela se perdería al aumentar la complejidad de la historia, así que por esa parte no nos podemos quejar. Tampoco podemos hacerlo por la elección del protagonista que, sinceramente, no es un héroe, ni al principio ni al final de la novela porque a Rob los libros tradicionales le dan un poco igual, o más bien no entiende por qué deben existir si todo el saber está en la red. El modo en que descubre lo que significa un libro, lo que aporta al que la lee la historia que en él se cuenta y lo que significa ser escritor es un aprendizaje no solo para nuestro protagonista sino para el lector.

Sin duda es un buen libro, no es los que te dejan un recuerdo imborrable pero si una buena novela que te lleva a pensar y amar aún más a los libros de papel. No sé si habrá segunda parte, el final deja abierta esta posibilidad de una forma muy tenue, pero sería interesante seguir leyendo las aventuras de Rob, ahora que se ha dejado crecer el pelo.

Como última anotación hará unos años un experto vaticinó el fin de los libros de papel a comienzo del siglo XXI. Para nuestra gran suerte sus predicciones se han quedado en el sueño roto de un tecnólogo porque el libro de papel tiene ahora más vida que hace unos años. O si no que me lo pregunten a mí que mi biblioteca aumenta de un modo considerabile para mi mayor disfrute y queja constante de mi escasa cuenta bancaria.

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