Novela, Varios

Reseña “Tinkers”, Paul Harding

tinkers

Tinkers  de Paul Harding es un libro extraño, construido a base de pequeños retazos de pensamientos, sentimientos y locuras imaginativas que pueden desconcertar a más de un lector.

George, asiste al derrumbamiento de su casa mientras está tumbado en su cama. Pero su casa, que construyó en parte con sus propias manos, permanece en pie. Las paredes se mantienen estables, el techo oculta la luz del sol… nada ocurre en el hogar de George, porque lo que él está viendo es el derrumbamiento de su propia vida. A George le quedan pocas horas de vida.

No es muy fácil encontrar un libro que hable de la muerte, o de la cercanía de la muerte del modo en que lo plantea Paul Harding. Es verdad que podemos encontrarnos con novelas en las que el protagonista debe enfrentarse con el rostro de la muerte pero generalmente son novelas de tipo juvenil o para adultos jóvenes que explotan las enfermedades terminales y el primer amor. Una unión que ha logrado muy buenos resultado tanto en la literatura como en el cine. Pero la muerte como el último paso que debe experimentar un anciano, que ha vivido su vida plenamente, es más extraño. Y quizá por eso esta novela tiene un principio que puede atraer a más de un lector.

Atraído también se sentirán por la manera narrativa de Paul Harding, ganador de un Premio Pulitzer, que no duda en recorrer un tortuoso camino lleno de giros y líneas rectas. Giros porque no hay un argumento lineal en un sentido temporal. Harding no se ve atrapado por las convenciones que impone una trama que se debe desarrollar en un marco temporal concreto, y aunque puede resultar absurdo plantearlo de este modo, cuando él decide escribir la historia de George, al que conocemos en sus últimos días, no lo hace desde su nacimiento hasta el fatal desenlace sino que va saltando de un evento a otro, a veces de un modo confuso, como si dejara que el propio protagonista contara su vida según los recuerdos que le van surgiendo. Para complicar un poco más el argumento, o para darle más sentido, asistimos a la vida del padre de George, Howard, un hombre que se dedica a vender productos para el hogar en las primeras décadas del siglo XX. De aquí viene el título del libro, Tinkers, que podríamos traducir de un modo muy liberal como comerciante.  La vida de Howard se mezcla con la de George de un modo extraño.

Al principio de la novela George es el protagonista, asistimos a su pasión por los relojes que luego convierte en un pequeño negocio, a sus pensamientos… y muy poco a su vida familiar curiosamente. Luego damos un salto hacia atrás para conocer a Howard, su trabajo, su peculiar visión de la vida, su enfermedad, su relación con la familia. Su historia se desarrolla de una manera más narrativa, con un principio, un final, con personajes que se desarrollan e interaccionan. Mientras el libro avanza, te preguntas qué ha pasado con el George adulto, hasta que aparece casi en el último tramo de la novela, en la que volvemos a dar un salto hacia el presente pero también hacia el pasado, pues conocemos un poco más del abuelo de George, el padre de Howard. ¿Complicado? Puede parecerlo pero no lo es. Paul Harding ha sabido unir todo este entramado aparentemente caótico en una novela que si bien es atípica –no definirla de este modo no sería correcto- resulta muy atractiva. Y lo ha logrado gracias al estilo narrativo que ha impuesto, un estilo muy bueno, en el que las ideas y los hechos fluyen de un modo libre. A veces da la sensación de que el autor se ha puesto delante del papel y ha dejado que la historia tome el control sin que él haya sido capaz de imponer una estructura natural de inicio-desarrollo-desenlace.

¿El resultado? Sorprendente. Soy consciente de que esta novela no gustarán a todo el mundo porque en ocasiones se hace difícil de digerir pero hay algo en ella que resulta muy atractivo, incluso encantador por la tristeza que transmite. Por una parte por el estilo narrativo tan libre que tan cercano a la realidad cotidiana. Si alguien nos preguntara por nuestra vida seguramente la iniciaríamos desde nuestros primeros recuerdos e iríamos avanzando pero de vez en cuando, cuando un peculiar momento o pensamiento surge en nuestra cabeza, la narración se vería interrumpida perdiendo la trama temporal o incluso la argumental. Le debemos añadir una gran calidad narrativa. Paul Harding sabe cómo se debe escribir una buena novela. Y por último, la propia historia que demuestra que la muerte o la vida es un caótico conjunto de cosas envuelta en sentimientos no siempre brillantes. La verdad es que no hay nada alegre o esperanzador en esta novela, salvo quizá el hecho de que George muere rodeado de su familia. Quizá eso es lo único a lo todos que debemos aspirar.

Tinkers  es una muy buena novela pero no apta para todos los lectores, aún así muy recomendable si deseamos leer algo diferente que nos haga meditar sobre nuestra propia vida y sobre el destino al que estamos todos abocados.

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