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Reseña “Las delicias de Ella”, Ella Woodward

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En la actualidad vivimos en un constante bombardeo de noticias culinarias. Estudios científicos indican que la margarina es perjudicial, otros que es beneficiosa. Y lo mismo ocurre con la ingesta de huevos, de azúcar, de grasas, de hidratos… Siempre hay expertos que demonizan un producto y otros que lo alaban. Últimamente el gran tabú culinario viene de la mano de la lactosa y del gluten. Incluso sin tener reacciones perjudiciales a esos dos elementos se ha comprobado como en los últimos años los productos libres de ambos han elevado sus ventas considerablemente. No tanto porque existan más personas que no puedan consumirlos sino porque las sanas están evitando su consumo. Existe un estudio muy interesante de este fenómeno en los Estados Unidos, que analiza en profundidad por qué personas sanas evitan un alimento que no es es perjudicial simplemente por la desinformación que reciben diariamente.

Más allá de esta moda -puede que pasajera o no- siempre es muy educativo adentrarse en un nuevo modo de cocinar. Evitar dos productos como la leche y la harina cierra muchas puertas pero también abre otras.

Y ahí surgen Las delicias de Ella. Este libro de cocina nace de la mano de Ella Woodward, una joven británica aspirante a modelo con apenas veinte años que sufría una enfermedad crónica que iba a limitar sus vida para siempre. En un intento de controlar los síntomas decide mejorar su alimentación, lo que le llevó a investigar en la red y a ir poco a poco aprendiendo a cocinar. En un deseo de mostrar sus progresos y compartir sus experiencias diarias en la cocina, Ella decide crear un blog, Las delicias de Ella, de gran éxito en su país de origen. El secreto era optar por una cocina sana, con ingredientes naturales que evitaran tanto los productos con gluten como los productos con lactosa. Su éxito la llevó a que una editorial se interesara por sus recetas y de ahí al libro que está en nuestras manos.

Las delicias de Ella es un libro típico de recetas de cocina, con la salvedad que el prólogo no cuenta la importancia que ha tenido la abuela, la madre o el padre en su elección de ser cocinero, ni tampoco se habla cómo se llegó a crear la pastelería famosa que da origen al libro, ni de lo bueno que son las recetas tradicionales, Ella habla de su experiencia, de cómo pasó de ser una adolescente que no sabía freir un huevo a ser una cocinera de cierto prestigio a raíz del descubrimiento de su enfermedad crónica. Es importante esta explicación porque es lo que fundamenta todas la recetas que vienen a continuación.

Una vez concluida la explicación el libro se aleja de particular y comienza en recorrido clásico de cualquier libro de cocina. Comenzamos con el apartado de imprescindibles, o sea descubrimos aquellos elementos que debemos tener en nuestra cocina. Aquí ya empezamos a comprobar que Ella es una cocinera muy particular cuyos gustos puede que difieran mucho con los del lector – personalmente no me entusiasma la leche de coco, o el aceite de coco- aunque el mayor problema es que considera básicos algunos ingredientes que son imposibles de encontrar en un supermercado de barrio. Por muy deliciosos y celestiales que sean los dátiles de Medjool es imposible encontrarlos en mi ciudad.  Lo mismo ocurre con la pasta de tomate -que no es lo mismo que la salsa de tomate-, con el tamari o con la pasta de miso, o con el sirope de arce. Ingredientes que parece básicos para Ella. ¿Se podrá realizar sus recetas sustituyendo algunos de sus ingredientes? puede que sí pero el resultado seguramente no será lo mismo.

El siguiente paso son las recetas básicas, como el puré de manzana al que añade sirope de arce -una bomba de azúcar concentrado-, la leche de almendra, o de arroz. También nos indica cómo cocinar quinoa, trigo sarraceno, o arroz integral.

Una vez que tenemos las recetas básicas llegan los utensilios imprescindibles. No puede faltar el robot de cocina, la batidora… El siguiente paso son las recetas que vienen estructuradas según los ingredientes principales. Primeros lo granos, las nueces y semillas, las legumbres, los vegetales, la fruta y los batidos y los zumos. Por último un pequeño apartado que nos da indicaciones para hacer una comida perfecta, con diversos menús.

Las recetas de Ella no son difíciles y a pesar de que ella asegura que se hacen muy rápido algunas requieren su tiempo. Esta sencillez es un buen punto para la cocina pero en cierto momento te das cuenta de que todas las recetas parecen de aperitivo, no hay ninguna que sobresalga por su contundencia. Seguramente para sentirse saciado deberás  preparar un par de propuestas porque de otra manera terminarás con hambre. Esto incluso vale para los que no sean grandes comilones. Pero este no es el gran problema desde mi punto de vista.

Estoy un poco decepcionada con este libro porque si bien tiene recetas interesantes también abusa en exceso de los aceites -de coco, de almendra…- y es poco variado en cuanto al uso de ingredientes. O bien usa la pasta de miso para todo o bien los dátiles, que pone incluso en el pastel de zanahoria o en los plátanos asados. ¿Comprenderá Ella que puede que existan personas que no les gusten los dátiles por muy Medjool que sean? Yo soy una de ellas.  

Las delicias de Ella es un título que le va muy bien porque Ella repite en cada página que todo está delicioso y estamos ante una de sus comidas preferidas, algo que está muy bien pero parece no darse cuenta de que puede que sus gustos no sean compartidos por todos. Otro elemento en contra es que para seguir sus recetas se necesita cierto poder adquisitivo -algunos de los ingredientes son caros y se tienen que adquirir o en tiendas especializadas o bien en tiendas digitales- y mucha tolerancia a las grasas y aceites de los que abusa en exceso. Personalmente cuando compré este libro pensé que sería una colección de cien recetas sin carne y evitando productos con gluten y con lactosa. Sería un recetario que optaría por una comida mucho más sana, con recetas que podría modificar un poco incluyendo estos elementos prohibidos,  pero no ha sido así. No es un libro de cocina que recomendaría.

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2 thoughts on “Reseña “Las delicias de Ella”, Ella Woodward”

  1. Pues una pena porque no pintaba mal (aunque yo tomo muchos lácteos y gluten, para algunos miembros de la familia tengo que cocinar sin lácteos). Pero por lo que comentas, paso, porque eso de las grasas a cañón no me va. Y de vez en cuando me como algún dátil pero me empalagan enseguida.
    Me da mucha rabia cuando se venden libros de cocina, que no suelen ser baratos precisamente, con “mentiras de marketing”, por llamarlas de alguna manera. Como un libro que compré de Nigella Lawson y que supuestamente era de cocina sana y ligera, y estaba lleno de grasas y azúcares, incluso en ensaladas.
    Un beso.

  2. Yo también me compré uno de Nigella Lawson y no todas las recetas era aptas para mi estómago. Supongo que es una cuestión de estilo culinario porque al fin y al cabo son ingleses y el uso de grasas, salsas y demás está muy extendido. Yo lo que suelo hacer es adaptarlas al estilo mediterráneo y los resultado mejoran muchísimo pero al final te la da sensación de que para hacer ese plato no te hubieras comprado el libro.

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