Treachery,S. J. Parker

traicion

No hay crimen más grandes en la época isabelina que la traición

Con esta frase en la portada ya podemos adivinar que la novela de S. J. Parker sobre el antiguo sacerdote italiano Giordano Bruno va a tratar de traición. Y si la historia tiene lugar en un emblemático puerto inglés sobre el supervalorado Sir Francis Drake tiene una flota de barcos dispuestos a atacar a los desalmados españoles, la palabra traición cobra un especial protagonismo.

Treachery es la cuarta novela centrada en Giordano Bruno, un antiguo sacerdote católico italiano que ha sido expulsado de la Iglesia -y perseguido por ella- después de haber escrito unos libros que van en contra de lo que la Santa Sede defiende. En una época en la que la lucha contra el protestantismo aún es importante defender la fe de Roma y de sus principios supone no doblarse ante ideas consideradas disidentes. Ante la falta de fe en sus ideales y la más que probable posibilidad de terminar en una hoguera, siendo él la atracción principal, Bruno decide huir a Inglaterra y ponerse al servicio de aquellos que le pueden dar algo. Se ha hecho amigo de Sir Phillip Sidney, un joven caballero inglés, que descata por no tener una gran fortuna y por ser uno de los preferidos de su majestad Isabel, lo que lo cataloga como aristócrata de la corte. Pero Sidney desea algo más y por eso arrastra a Bruno a Plymouth, donde la flota de Francis Drake está esperando para salir a saquear barcos y territorios españoles. Al llegar ambos descubren que ha ocurrido una muerte en uno de los barcos de Drake, un noble oficial ha aparecido ahorcado, en lo que parece un suicidio. Pero hay muchos cabos sueltos que requieren explicación, y por eso Drake le pide a Bruno que investigue qué se esconde detrás de esta muerte.

Treachery es uno de esos libros donde los españoles no salimos muy bien parados, más que nada porque la época y la localización lo impide. Estamos en plena época isabelina, los ingleses y los españoles están envueltos en una guerra no declarada. Los ingleses se dedican a piratear -aunque para ellos es algo bien visto- y a masacrar a los españoles, que para esos son enemigos, o sea traicioneros, crueles y por encima católicos. Y no hay figura más representativa de ese combate que la de Francis Drake que en este libro adquiere aire casi místicos. A la autora solo le faltó proponer a lo lectores una colecta para alzar un estatua en su honor porque lo elogia siempre que aparece, incluso cuando sale a relucir su condición de plebeyo.

Más allá de la visión halagadora de S. J. Parker a un pirata con licencia, Treachery es un libro interesante pero que adolece de una historia que atrape porque se entremezclan tramas secundarias importantes con otras que no conducen a ningún sitio. La verdad es que esto lo podemos decir de casi todos los libros de investigación criminal, pero es este caso esta estructura es demasiado típica, porque es la misma que te puedes encontrar en un capítulo de Bones o Castle, o sea, primero un crimen, el investigador empieza a husmear, un culpable, aparecen más pruebas, no es culpable, más pruebas, otro culpable, más pruebas… Además los dos narraciones principales se unen de vez en cuando, pero en vez de enriquecer en conjunto lo entorpecen. Estás tramas son la del asesinato-suicidio y luego la del libro robado en el barco español. Son dos partes importantes que dan forma la novela pero de un modo irregular porque no están bien cohesionadas. Casi hubiera sido mejor que la autora se hubiera centrado en una sola, y que la desarrollase completamente. A veces crear elementos que distraigan al lector de  encontrar al verdadero culpable no es buena idea y este puede ser un ejemplo. Además debemos considerar este libro es  parte de una saga, y que si bien se puede leer por separado en él aparecen personajes que han tenido especial relevancia en anteriores aventuras. Y muchas de las decisiones del protagonista se basan en experiencias pasadas, ya vistas en las anteriores novelas. Con esto no queremos decir que sea necesario haberse leído los dos anteriores, no es así, pero este libro supone la conclusión de algunos asuntos y el comienzo de otros.

Si la trama de asesinato y la manera de resolverla no me terminó de gustar, si he disfrutado de la caracterización de los personajes, que aunque típica, es lo suficientemente correcta para que la lectura se haga agradable. Me ha gustado el protagonista y eso que algunas de sus decisiones cuestionan su inteligencia. Me hubiera gustado que su amigo, Sidney, hubiera tenido más importancia, y que ambos actuaran como un equipo de detectives que resuelven el caso a base de ingenio y de conversaciones en las que se discuten sus diferentes puntos de vista, o por decirlo de otro modo, catolicismo versus protestantismo. En cuanto a los secundarios, tenemos un buen conjunto de ellos. Unos más importantes que otros. Curiosamente los que más me gustaron son los que menos aparecen.

Treachery no ha sido una mala lectura aunque en determinados momentos la historia se hizo pesada. En cualquier caso y pese a estar correctamente escrita no creo que me anime a leer más de esta autora prefiero otro tipo de escritor, como C. J. Sansom. 

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