Novela fantástica, Varios

Regimiento monstruoso, Terry Pratchett

regimiento monstruoso

Pequeño y montañoso, Borogavia está regido por una duquesa a quien nadie ha visto en décadas y por los rígidos preceptos del dios Nuggan, para quien todo es una Abominación (los estados vecinos son una Abominación, que las mujeres sepan escribir es una Abominación, como también lo son el ajo, los pelirrojos, las camisas de tres botones, los niños, el chocolate, el color azul celeste…)

Además, Borogavia está en guerra desde hace tanto tiempo que ya nadie recuerda cuándo ni por qué empezó. Apenas quedan jóvenes que reclutan y, aprovechando la situación de emergencia nacional, Polly decide alistarse para buscar a su hermano Paul, desaparecido en combate. Para ello deberá acomenter una Abominación blasfema: disfrazarse de hombre.

Regimiento monstruoso es el último libro publicado de Terry Pratchett en nuestro país. Aquí tenemos que retomar la queja de que al igual que pasan con otras novelas o autores llegan con mucho retraso a nuestras manos. Este libro por ejemplo fue escrito en el 2003.

Independientemente de cuánto tarden en llegar las novedades, con Terry Pratchett solemos hacer excepciones ya que con tal de tener uno de sus libros en las manos sus más fervientes seguidores olvidan todo el retraso.

Tanto para aquellos que sean seguidores como los que no han leído nada de él, Regimientos monstruosos es una estupenda oportunidad de adentrarnos en el particular mundo de Mundodisco, pero recordando en este caso, que esta novela no forma parte de ninguna de las series que conforman este particular universo. Es una novela independiente aunque aporta algunos datos que permiten identificar que estamos en una novela incluida en Mundodisco, como es la presencia de algunos personajes de la Guardia de Ankh-Morpork.

Analizando ya el libro, y empezando por su argumento, se nos presenta como protagonistas a una joven, Polly, quien trabaja con su padre en la taberna que poseen, La Duquesa. Sabedora de que como mujer no tiene ningún derecho y que si muere su padre ella podrá quedarse en la calle o vivir según los caprichos de sus familiares varones, decide tomar una drástica decisión que va en contra de su dios: Se hará pasar por hombre y buscará a su hermano Paul para volver juntos a la posada.

Después de conseguir huir sin problemas consigue alistarse y así, casi sin darse cuenta, forma parte de un regimiento donde hay un vampiro, un Igor, un troll, y unos soldados muy peculiares, incluyéndola a ella misma. Y cada uno de ellos tiene sus propios secretos. Al mando está en sargento Jackrum, cuyo estómago es como un ecuador pero que sabe mucho de la guerra. Polly pronto descubre que nada es lo que parece.

Uno de los grandes aciertos de la novela, no solo es la forma narrativa tan ágil que tiene Pratchett a la hora de plantear tanto a los personajes como a la trama, sino el gran sentido del humor que desprende cada frase. El autor no duda en burlarse de todo y en exagerar elementos que en principio son serios, como la religión, la creencia en un dios, que  desvirtúa para  crear un país donde su dios Nuggan reniega de casi todo considerándolo una Abominación. No le gustan los gatos, los pelirrojos, ciertas hortalizas (que no se plantan pese a que la gente se muera de hambre)… hasta rechaza el color del cielo, por lo que los habitantes de Borogavia no deben mirar hacia el cielo despejado.

Lo absurdo de este elemento también se refleja en la visión que se tiene de esta guerra: no tiene ningún sentido y no lleva a ninguna parte. Aquí la guerra se mira desde el punto del vista de quien lo ha perdido todo por su culpa y no es capaz de entender por qué continúa. En este sentido es interesante la reflexión que hace Polly casi al final de la novela.

En este particular país es donde vive nuestra protagonista, Polly, aunque lo correcto sería decir una de ellas, pues una novela muy coral.  Ella decide cortarse el pelo y alistase en el ejército para encontrar a su hermano, en un acto de rebeldía que va más allá de una simple búsqueda y que permite que vaya creciendo como persona y como soldado más allá de ser una mujer.

A medida que pasa las páginas, se suceden las escenas donde los reclutas se van integrando llegando a formar un buen regimiento con unos planes muy particulares.  Incluso más que sus propios integrantes: tenemos un vampiro que pertenece a la élite de la sociedad, muy pagado de si mismo, irreverente y que hizo un juramento de no beber sangre por lo que ahora es un adicto al café (el problema surge cuando se le acaba); tenemos un Igor, un fiel servidor que se asemeja a un Frankestein, porque sus cicatrices, sus puntos y porque es capaz de coger partes de un difunto y cosérselas a otro vivo que las necesita, sería en cirujano del grupo; está un inmenso troll poco hablador pero de buen corazón que cubre la retaguardia; dos soldados que se llevan muy bien y que tienen tendencias pirómanas; un soldado que habla con La Duquesa (que se supone que está más que muerta); tenemos al teniente Blusa que es algo torpón, solo conoce la guerra por los libros que ha leído de generales ya muertos y su máxima aspiración es hacer algo prodigioso para que una prenda de ropa lleve su hombre … Y está el sargento Jackrum que se las sabe todas después de estar años en el ejército y que no duda en mentir con tal de seguir en él, pese a que lo han licenciado.

Un libro sin duda muy recomendable si deseas pasar unas horas divertidas leyendo las aventuras de unos soldados muy peculiares en una guerra ciertamente absurda. El final sorprendente y que te deja con ganas de leer más.

Con respecto a la saga Mundodisco ya supera la treintena de novelas, en concreto treinta y nueve con la última publicada este septiembre en inglés. Y sigue creciendo.

Mundodisco se puede dividir en diferentes elementos argumentales que agrupan varias novelas, como Las Brujas, Los Magos…

Por último os dejo el párrafo donde Polly después de salir de la posada, y ya disfraza de chico se dispone a caminar como uno

” Vamos a ver… los brazos extendidos a los lados del cuerpo como si estuvieran cargando con un par de sacos de harina… hecho. Mecer los hombros como si me estuviera abriendo paso a codazos por entre una multitud… hecho. Las manos un poco cerradas y trazando círculos rítmicos como si estuvieran girando dos manecillas independientes sujetas a la cintura… hecho. Mover las piernas de forma distendida y simiesca…hecho…

Funcionó bien durante unos metros hasta que algo le salió mal y la confusión muscular resultante la hizo caer dando una pirueta encima de un arbusto de acebo. Después de eso, renunció. “

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