Novela nórdica, Policíaca, Varios

Río Negro, Arnaldur Indridason

rio_negroHe de confesar que los libros de Arnaldur Indridason me parecen unos libros sumamente interesantes y a la vez divertidos. No son dos términos que se conjuguen muy bien cuando hablamos de novela nórdica de intriga policial cuyo eje central suele ser una muerte violenta, pero es que este autor me siempre consigue hacerme sonreír.

Río negro es la novena novela centrada en el detective Erlendur (Las marismas, La mujer de verde, La voz, El hombre del lago, Invierno ártico, Hipotermia) aunque curiosamente en este libro él no parece por ningún lado ya que su última investigación lo afectó mucho y ha decidido tomarse unos días libres dejando a todos preocupados por su destino y las posibilidades de que se arroje  desde un acantilado para conversar con los peces. Pero si Erlendur no está como protagonista, entonces quién lleva el peso de la trama.  En este caso es Elínborg, la subordinada de Erlendur, felizmente casada y madre de unos cuantos hijos.

La trama arranca cuando el de un joven degollado aparece en su casa del centro de Reikiavik. No ha habido lucha. No hay arma. Los únicos indicios que encuentra la policía son un chal de mujer y unas pastillas que sugieren una oscura historia de violación y venganza.

A partir de aquí, y sin la ayuda de Erlendur, Elínborg será la responsable de la investigación que como en toda buena novela nórdica avanza a un ritmo pausado.

Quien conozca los anteriores trabajos de Arnaldur Indridason sabrán como este escritor maneja la trama y a los personajes y porque ambos elementos lo han convertido en uno de los referentes, no de la literatura negra nórdica, sino de la novela policial a nivel mundial. Mucho se puede decir de Indridason: nos puede gustar su estilo narrativo, su manera de describir los personajes o el modo en que los nueve a lo largo de la trama, pero no podemos negar que es uno de los grandes y una lectura imprescindible para los que aman este género. Al menos debemos leerlo una vez y ver si nos gusta.

¿Qué tienen los libros de Indridason que los haga especiales? Dejando de lado su maravillosa manera de narrar, sin duda lo mejor de él es la precisa y fría ambientación de su país de origen. Sabemos que Islandia los asesinatos no son comunes. Hay unos trescientos mil habitantes y para casarse muchos de ellos tienen que indagar en un registro genealógico para comprobar que no se enamoran de su primo. Es una población pequeña y austera que vive en una isla muy cercana al Polo Norte. Austeridad en su paisaje rocoso. Austeridad en su clima frío y gris. Austeridad en su gente y en su modo de comportarse. Indridason es capaz de reflejar estas tres características en sus libros, y eso hace que sus novelas contengan un tono gris triste y desolador. A medida que te introduces en su lectura deseas que en algún momento se produzca algún evento que dé alegría a algún personaje, o que salga un rayo de sol… pero es una falsa esperanza. Aunque en esta novela al no estar Erlendur con su inagotable aura depresiva –la acarrea desde que perdió a su hermano en su niñez- ese ambiente tan poco festivo no es tan pesado gracias a la bien llevada familia de Elínborg, y eso que tiene sus problemas con su hijo mayo.

Y como en Islandia no hay tanto asesinato cuando se produce uno es todo un evento. Y ahí entra la policía a investigar. Resulta curioso la manera en que los policías indagan en busca del asesino porque en Río Negro Elínborg lleva todo el peso de la investigación, siendo apoyada en muy contadas ocasiones por algún que otro compañero, y por el equipo forense. El resto del tiempo se dedica a ir de casa en casa, preguntando e intentando averiguar la verdad. Me resulta muy curioso el hecho de que vaya sola, sin que nadie la acompañe. No es que necesite de ayuda –los islandeses no son gente muy violenta por naturaleza- pero es que en casi todas las investigaciones los policías se juntan por pares, o está el detective jefe acompañado por un subordinado.

Centrándomos un poco en la trama, ésta está muy bien planteada. Creo que es lo mejor de libro porque indaga en un problema muy grave y perjudicial: la violación. Pero no aquella cargada de violencia, sino la silenciosa, la que llega a través de una droga y que te impide, al menos, intentar defenderte. En este caso no podemos sentir pena por el asesinado, ya que sinceramente no era una buena persona pero merecería ser juzgado y condenado, aunque Indrason no duda en criticar el código penal de su país, puesto que las penas no son muy elevadas en este tipo de delitos, algo  que se deberían modificar. Lo único negativo que puedo decir de la trama es que supe quién era el asesino desde que éste asomó el hocico, así que no fue una sorpresa descubrir su identidad. Aquí la frase de que “lo más importante no es llegar a la meta sino disfrutar del viaje” cobra un gran sentido.

En cuanto a los personajes, muy bien dibujados como en todas las novelas de Indrason. No se le pueden poner pegas.

Y ahora viene la parte graciosa del libro. Desde que empecé a leer a este autor islandés siempre me ha llamado la atención la manera que tiene de narrar los diálogos. No puedo dejar de pensar en que son propios de una novela televisiva emitida a la hora de la merienda. Todo de muy tú a tú. Sé que Islandia no tiene muchos habitantes, y que si se indaga un poco todos están relacionados con todos pero ese no es motivo para que un policía se presente en casa de posible sospechoso o de una víctima y se ponga a charlar con él o ella como si fueran amigos de toda la vida. En plan “colega” total. Además resulta raro o chocante que la policía de esta gran isla no sepa lo que es el secreto que acompaña  toda investigación porque  Elínborg, por ejemplo, le cuenta todo lo que sabe a una víctima de un antiguo caso de violación apenas recién conocida.  Creo que esta forma de entender el crimen, muy en plan casero, es parte del encanto de los libros  de la serie de Erlendur.

Río negro es un buen libro de intriga, previsible en su discurrir pero con una trama solvente y bien pensada. Los personajes presentan muchos matices y eso siempre profundiza la historia. Pero Elínborg no es Erlendur de modo que en la novela se aprecia una ausencia que puede venir más de las sensaciones del lector que de carencias en su narrativa. En cualquier caso una lectura muy disfrutable aunque seguramente no excesivamente memorable. En el siguiente libro de la serie tampoco estará su protagonista sino que el que llevará el peso de la investigación será otro de sus subordinados. Habrá que esperar pues otra historia más hasta que el viejo policía vuelva a aparecer.

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