Detective privado, Novela británica, Novela histórica, Policíaca, Varios

Arrowood, Mick Finlay

arrowood

Londres, 1895. Sherlock Holmes es una auténtica celebridad en la ciudad resolviendo casos por doquier gracias a su gran intelecto. Su nombre está en las cabeceras de todos los periódicos y la policía acude en busca de su ayuda con mucha frecuencia. Pero Holmes no es el único detective privado de la ciudad, William Arrowood también es un gran detective -o eso dice él- gracias a sus dotes para interpretar la psicología humana. Ahora se presenta ante él un nuevo caso que le conducirá hacia el mundo  más sórdido de Londres.

Cuando la alta sociedad tiene problemas acude a Sherlock Holmes. El resto de la gente acude a Arrowood. Y esto es lo que hace una joven francesa que acude a casa del detective para pedirle que busque a su hermano desaparecido. Ella está convencida de que algo malo le ha ocurrido pues el joven trabajaba en la cocina de una casa de juegos de dudosa fama, Barrel of Beef, y no ha dado señales de vida desde hace días. Arrowood acepta el caso aunque sabe que la joven le está mintiendo desde el principio y que el dueño del local, Stanley Cream, ha jurado verle muerto a él y a su ayudante,  Norman Barnett, si volvían a meterse en sus asuntos. 

Arrowood es ese tipo de libro que sin ser una gran maravilla literaria -nunca ganaría un premio- te engancha desde la primera página si te despistas un poco. Y lo consigue porque tiene todos los elementos necesarios para hacerlo. Una buena historia que se enreda lo suficiente para ser entretenida, unos momentos de violencia con mafiosos, asesinos y terroristas que dan más de un susto, un misterio que descansa en las mentiras que todos cuentan, unos personajes bien construidos con los que te identificas y una ambientación bien planteada que no cae en una excesiva descripción del entorno. Estos elementos combinados en su justa medida consiguen crear una buena novela que además está bien escrita. Pero estos puntos no son exclusivos de esta novela, están presenten en otras muchas historias, así que ¿qué hace que Arrowood sea un libro que valga la pena leer? Sin duda la gran virtud del libro descansa en narrador que es el ayudante del detective, el señor Barnett. Si el narrador fuera su jefe, o un personaje desconocido el tono de la novela perdería cierto encanto.

Si hablamos de la trama, está bien planteada gracias a que hay bastantes elementos implicados y nadie cuenta la verdad, ni las motivaciones que los impulsan. El único sincero de todos es el propio Arrowood que desea desbancar a Sherlock Holmes del trono del mejor detective y que su fugada mujer vuelva con él. Incluso Barnett tiene su ración de secretos. Así que contamos con casas de juego, prostíbulos, callejones peligrosos, tabernas con olor a cerveza rancia, policías despiadados, irlandeses más despiadados… Me ha gustado la trama, hay cierta simplicidad en ella, pero al tener unos cuantos giros inesperados siempre te mantiene atento a ella.

En cuanto a los personajes, ya he comentado que el que sobresale es Barnett, y lo consigue por méritos propios. Destaca por su inteligencia, su paciencia -hay que tener mucha para ser empleado de Arrowood- y por no poner reparos al uso de la violencia cuando es necesario. Con respecto a su jefe, podríamos considerarlo una versión barata y desgastada de Holmes, pero ambos son muy diferentes y Arrowood brilla por sus propias características, aunque éstas no sean las mejores. De él destacamos su inteligencia a la hora de leer la mente humana, para él las claves de resolver un caso son entender a las personas y sus motivaciones, o sea, comprender su psicología. Que un detective lo haga a finales del siglo XIX resulta de lo más curiosos, mucho más si consideramos que Sherlock usa la razón y la lógica para resolver sus casos.

Bien es cierto que Arrowood se supone que es la parte pensante del grupo -es mayor, con una prominente barriga, algo calvo, su mujer lo ha dejado y tiene propensión por la comida y la bebida, y no hablamos del agua- y Barnett la muscular, la separación entre ambos no está tan clara. Sinceramente a veces da la sensación de que la novela se debería llamar Norman Barnett y no Arrowood, ya que el primero absorbe con excesiva facilidad la atención del lector, pero este hecho no perjudica el resultado sino que lo mejora.

Además de ellos dos, contamos con un amigo que tiene una tienda de armas, una hermana enfermera que ha vuelvo de la guerra de Afganistán, un niño pobre que vende magdalenas, un policía mayor, un criminal sin escrúpulos…

Arrowood me ha gustado mucho. Ha sido una gran sorpresa. Me recuerda a The Strings of Murder  de  Oscar de Muriel porque ambas comparte estar ambientadas a finales del siglo XIX, estar protagonizadas por dos personajes muy diferentes, y por tener la dosis justa de emoción, intriga y ambientación. No son novelas de diez pero te mantienen pegado a las páginas y al devenir de sus personajes desde el principio y eso no lo consiguen todos.

Sin duda recomiendo esta novela y espero que sea la primera de una serie porque no me importaría para nada seguir leyendo más aventuras de Arrowood y Barnett.

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