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“El dador de recuerdos” de Lois Lowry. Un sincero libro juvenil.

 

the giver

Jonás vive con su Unidad Familiar en una Comunidad, y se enfrenta a la Ceremonia de los Doce, en la que se le otorga la Misión que deberá desempeñar el resto de su vida. Pero Jonás es especial, tanto que se le concede uno de los oficios más honorables y respetados dentro de la Comunidad, él será el nuevo receptor de recuerdos. Sobre él recaerá el peso de recordar todos esos sentimientos, vivencias y experiencias que no tienen cabida dentro de la Comunidad. El antiguo Receptor pasa a ser el Dador que vuelca sobre Jonás todos los recuerdos almacenados del mundo pasado, y a partir de ese momento Jonás nunca volverá a ser el mismo. Poco a poco, Jonás, se va dando cuenta de lo que se encierra detrás de esa sociedad perfecta en la que le ha tocado vivir. Tendrá que tomar una solución desesperada. ¿Será capaz de realizarla?

El dador  de recuerdos o The giver es un libro ganador del premio Newberry, premio concedido anualmente por la Asociación Norteamericana de Bibliotecarios al mejor libro de literatura infantil y juvenil. Escrito en 1993 y editado en nuestro país en 1995 por Everest. A pesar de que ya cuenta con algunos años en su haber es una más que buena propuesta para los lectores más jóvenes porque es una historia que no está salpicada de todo los esquemas que el género juvenil ha soportado desde el éxito clamoroso de algunas novelas. Es una historia juvenil clara, bien escrita y con las pretensiones de entretener a la vez que aporta un mensaje esperanzador. 

El dador (título original en la versión de 1995) nos muestra una historia que atrapa desde el principio porque la autora ha decidido contar cómo es un “hipotético” mundo del futuro perfecto desde una óptica sencilla. Recordad que es literatura juvenil. La sociedad en la que vive Jonas es particular, ha alcanzado la edad adulta de los doce años y deberá saber cuál es su futuro. Ante él se abre un abanico de posibilidades, sus amigos tienen claro lo que desearían ser pero él, a pesar de haber sido voluntario en muchos trabajos no tiene claro qué es lo que le gustaría ser. Mientras llega el día de la ceremonia, donde su futuro será dictado, la autora nos va mostrando cómo es la sociedad en la que vive Jonás. Parece perfecta con sus calles, sus casas, su estructura social sin conflictos… hasta que a medida que avanzan las páginas vas mirando el sacrificio ignorado que supone para la gente este modo de vida.

Será Jonas en su puesto como nuevo Dador quien poco a poco se dé cuenta de que el mundo que él consideraba perfecto no es más que una simple fachada. En poco más de 175 páginas la autora ha creado un mundo que se desmorona a nuestros pies. Bien es cierto que desde el principio sospechamos que mucha oscuridad se esconde detrás de esta apariencia perfecta pero a medida que nuestro joven protagonista con sus  ojos claros lo va descubriendo al lector también comienza a entender estas sombras.

Con respecto a los personajes hay una gran divergencia, es indudable que Jonas a medida que el conocimiento, los recuerdos, las sensaciones… penetran en su memoria va cambiando su personalidad, haciéndola más flexible y crítica. Su familia es extraña a todas luces para el lector moderno. Sus padres no son sus padres reales ya que los hijos le son entregados a una pareja cuando así lo soliciten. Y solo pueden solicitar dos hijos. El control de la natalidad es absoluto y a medida que crecen los niños y los sentimientos empiezan a florecer se les corta de raíz. No hay emociones, no hay intimidad pues en la sala familiar se debe contar los sentimientos que uno ha tenido durante el día y los sueños de la noche. Todo está controlado, y cada “desviación” es corregida con dureza. El control que se ejercer sobre la sociedad es terriblemente absoluto, y comienza desde la infancia ya que no se les da a los recién nacidos un nombre hasta que se celebra la respectiva ceremonia; a medida que pasan los años los niños van adquiriendo derechos como ponerse coletas, una chaqueta con botones por delante, una bicicleta… es abrumador el control, la alienación de sus personalidades. Como lo es también que nadie contradiga esta sociedad ni siquiera en voz baja.

Así que no es extraño que en este mundo no hay risas verdaderas, no hay opción de equivocarse y todo lo “extraño” , lo peligros para esta sociedad perfecta es erradicado.Este punto se ve muy bien, pues al principio nos podemos encontrar con Ash su amigo de la infancia que pone la nota graciosa y que nos hace pensar en una novela juvenil al uso,  pero  a media que Jonas empieza a comprender la realidad que lo rodea  esta parte es olvidada por una cruda realidad.

Y luego qué ¿qué hacemos una vez que somos conscientes de que vivimos en un mundo gris? ¿qué puede hacer un niño de 12 años frente a una sociedad férrea? ¿qué puede hacer cuando comienza a “ver” de verdad como es lo que hay a su alrededor?

Un libro totalmente aconsejado que engancha con su prosa ligera y sincera, que no hace aspavientos de elementos de ciencia ficción y que está escrita con una gran sinceridad en sus planteamientos.

Si no os interesa leer el libro siempre podemos ir por la ruta fácil y ver la película estrenada hace unos años. Pero mencionar que la historia se ha transformado tanto que puede que las semejanzas entre el libro y la película sean tan escasas que lo único que las una es el título.

El dador de recuerdos.
Lois Lowry
Editorial: Everest
Género: FantásticoJuvenil
Páginas: 172
Más críticas/ compras: Amazon España, Casa del libro

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