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“Dunkerque”, cine bélico sin sentimientos.

dunkerqueSe acercan las nominaciones a uno de los premios más importantes del mundo cinematográfico, los Óscar 2018, y como todos los años la polémica sobre quién está, quién debería estar o quién no debería será el factor común que aunará a todas las categorías. Más allá de que muchos de los nominados y premiados lo estén por cuestiones de mercado no cabe duda de que siempre habrá una representación de lo mejor del cine. Aunque no gane.

De las películas que seguramente estarán entre las nominadas estará Dunkerque del director Christopher Nolan (Liga de la Justicia, Batman v Superman, Interstellar) que nos relata la trágica huida de ejército británico de suelo inglés en los primeros momentos de la II Guerra Mundial. No es un relato fácil porque la guerra, los muertos y la tragedia siempre acompañan a estos acontecimientos pero por alguna curiosa razón Nolan ha conseguido despojar de toda humanidad -y con ello de todo sentimiento- a la narración que en muchas ocasiones parece un documental. Documental que no cuenta al final toda la verdad porque la participación francesa en la huida no se cuenta, ni tampoco otros detalles histórico. Y como mencionó un crítico francés ni siquiera se sabe quién es el enemigo porque nunca se menciona. O que se podría verla solo mirando el avance porque lo cuenta todo. La verdad es que la historia no siempre está contada tal y como ocurrió sino que depende de quién ganara la batalla, o en este caso de quién pone el dinero.

Dunkerque. Estamos al comienzo de la II Guerra, en 1940 y el ejército británico se ve obligado a huir del continente ante el imparable avance del ejército inglés. El último bastión está en un pequeño pueblo costero, Dunkerque, en donde esperan miles de soldados para ser embarcados de regreso a casa. Pero el gobierno inglés no puede arriesgar su flota por lo que el rescate se realiza con muy pocos medios. Parece que muchos soldados, aquellos que aún esperan en la playa, deberán luchar o ser hechos prisioneros. Entre estos soldados encontramos a un joven Tommy (Fion Whiterhead) , Alex (Harry Styles), a un soldado francés… ellos están entre los miles de hombre que intentan salvar la vida, y en ocasiones lo consiguen a base de sacrificar a sus propios compañeros. En la huida no queda sitio para la compasión sino es una carrera desesperada por salvar la vida.

En la playa también está el comandante Bolton (Kenneth Branahg) quien trata se coordinar los buques disponibles para salvar a todos los hombre que puedan. Pero es complicado porque la aviación alemana no deja de bombardear la playa, y muchos barcos, incluso aquellos que son de la Cruz Roja, son hundidos. El comandante Bolton es el reflejo de la impotencia que en ocasiones asola a los mandos del ejército que deben luchar o huir con lo poco que tienen.

En ayuda de los ingleses solo acuden dos aviones del ejército, uno pilotado por Collins (Jack Lowden) y otro por Farrier (Tom Hardy), que será el único que llegará a la playa francesa, aunque no en muy buen estado. Su actuación será imprescindible para salvar a los soldados.Es el heroísmo en estado puro. Un heroísmo no caótico sino razonado y con plena consciencia de que todo puede acabar en un instante.

Por último están todos aquellos que acuden a ayudar a los soldados británicos cuando se sabe que están en peligro y que nadie va a ir a ayudarlos. Este papel recaen en los cientos de marineros o en los que poseen barcos de recreo que no dudan en cruzar en Canal de la Mancha para ayudarles. Este papel está representado por Mr. Dawson , que va a acompañado por su hijo y un amigo. En su camino se encuentran un soldado único superviviente de un hundimiento. La violencia, la desesperación por sobrevivir volverá a mostrar su cara.

Son cuatro puntos de vista diferentes que se van entremezclando no de manera linea. Nolan decide mezclan las tramas de una forma aparentemente caótica, con escenas que saltan de un lugar al otro sin que tengan relación entre ellas. Solo es al final cuando el hilo que las mezcla a todas comienza a formarse. Lo que Nolan ha hecho es jugar con los tiempos de cada una de las historias y distorsionarlos un poco, de modo que la trama no discurre siguiendo una línea temporal clara sin que va dando saltos hacia adelante o hacia atrás según lo requiera la narrativa. Aporta cierta confusión, porque no sabes que va a pasar pero en conjunto es un recurso que funciona bien.

Sorprendente también son los efectos especiales -seguro que se ha llevado gran parte del presupuesto- con grandes escenas, aquellas que tanto le gustan a Nolan, al que le encanta trabajar con espacios abiertos – grandes escenas con muy buenos horizontes- y con lugares reducidos -interior de los barcos, o de la cabina del avión-; en ambos casos la disposición de la cámara es perfecta. De lo mejor de Nolan que siempre nos regala grandes escenas visuales. Destaca también la fotografía -sería raro que no tuviera una nominación- porque es gris, oscura, casi de día lluvioso, triste en su conjunto. No hay nada en ella que abrigue esperanza. Simplemente gris y deprimente.

Las actuaciones bien, como siempre Branagh metiéndose en el papel, y Hardy sobresaliendo aunque solo se le vea la cara. Grandes actores. Del resto del elenco, detacar a Mark Rylance (El puente de los espías) uno de los mejores secundarios de la actualidad, puede robar escenas a cualquiera son su sola presencia. Los actores más jóvenes están bien, poco se puede decir de ellos porque sus diálogos son casi inexistente, son meros cuerpos en movimiento.

Dunkerque tiene un director que sabe muy bien lo que quiere, con muy buen ojo para los encuadres, actores que siempre están perfectos, un presupuesto enorme que permite recrear hasta el mínimo detalle histórico del momento y aún así, es una película carente de emoción. Verla en la pantalla grandes es impresionante no solo por la grandeza de las imágenes sino porque banda sonora, en ciertos momentos muy wagneriana, acompaña a lo que vemos y pese a ello, en mi caso, no he logrado sentir simpatía por ninguno de los personajes, salvo por los aviadores. Y el motivo es que Nolan se ha centrado tanto en que la película fuera perfecta técnicamente que se ha vuelto a olvidar de que lo importante es la historia, y ahí es donde siempre falla. Lo hizo con Interstellaruna película grandiosa de ciencia ficción excesiva en duración e insustancial en contenido; en Batman vs Superman volvió a demostrar que puede crear grandes escenas que dejen al espectador pegado a la butaca pero permite que los personajes deambulen en una historia que no llega a ninguna parte. Algo mejoró en La Liga de la Justiciapero aún así los personajes siguen sin tener alma.

Estamos ante una película que modifica la historia -los hechos tal y como ocurrieron- en post de un divertimento vacuo. Pero este es el cine que los grandes estudios realizan actualmente, simplemente un espectáculo sin contenido. Por desgracia Dunkerque parece  confirmar que las grandes producciones históricas, aquellas en las que muchos ponemos nuestras esperanzas, no son ajenas a la influencia de las películas palomiteras. Una auténtica pena.

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1 comentario en ““Dunkerque”, cine bélico sin sentimientos.”

  1. Pues sí, totalmente de acuerdo. Visualmente una película perfecta, pero le falta alma, le falta personajes potentes, por los que llegues a sentir algo aunque sea en algún momento.
    Besotes!!!

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