«Días de perros», Gilles Legardinier. Una historia de bondad domiguera.

días de perros Giles
El argumento de Día de perros  de autor francés  Gilles Legardinier es bastante simple. Adrew Blake, un rico empresario inglés viudo y que sobrepasa ampliamente los sesenta está cansado de la vida que lleva en la actualidad. Desde que murió su mujer y su hija se fue a vivir con su marido al extranjero todo parece que transcurre sin alegría en su vida, aunque la relación que tenía con su hija solo puede clasificarse de amistosa. Incapaz de soportar más esta situación decide dar un vuelco a su vida y se va a Francia a pasar una temporada y nada mejor que ir a una vieja casa regentada por una respetable viuda aparentando ser el nuevo mayordomo.
Días de perros es un libro de lo más normalito. Lo primero que me gustaría saber es por qué del título. Estoy segura detrás de esta frase hay algún significado oculto pero resulta chocante que en la historia no se presente ningún mísero chucho y si exista un gato que esconde muchos misterios. Y ya que estamos a dilucidar cuestiones extrañas ¿por qué esta portada? En fin, lo que queda claro es que quien decidió que la imagen iba bien para el libro no se había leído la historia, o ya que estamos el argumento. En cualquier caso poco importa el título o la portada porque lo interesante siempre es lo que hay escrito aunque en este caso el término no es algo que se pueda aplicar con plenitud a esta novela.

Si tuviera que explicar este libro el símil que me viene a la cabeza tiene que ver curiosamente con películas navideñas. Y eso que esta historia no trascurre en este festivo momento hasta el mismísimo final. La razón estriba en la naturaleza de la historia misma y en las sensaciones que despierta. Seguramente en una tarde aburrida de domingo, justo en el límite en el cual empieza a sabotear nuestro espíritu navideño podemos encontrarnos en la televisión las típicas películas estadounidenses en las que se revive el cuento de «vuelta por Navidad». O sea, un personaje vuelve o aparece por un pequeño pueblo y con sus buenas acciones y su buen humor hace que todo el mundo se vuelva maravilloso, tanto que si te despistas te puede salir un sarpullido por tanto amor que ronda la trama. Por suerte  Gilles Legardinier  no llega a tanto dulzor pero si reinventa al estilo francés la historia de un personaje que al llegar a un nuevo lugar consigue sacar lo mejor de todo el mundo.  Y este personaje es Adrew Blake.
Andrew Blake es un buen hombre, sincero y leal a su empresa y a su modo de vida, pero no es feliz. Viudo desde hace años aún siente la pérdida de su mujer a la que amó profundamente. Su hija lleva alejada de él  desde hace años y la empresa ya no le produce la satisfacción de antes. Sabe que algo tiene que cambiar y por ello decide ir a Francia -su mujer era francesa- y pasar unos meses de incógnito para volver a entender el sentido de la vida. Su destino es una antigua mansión, cuya dueña Nathalie, vive recluida en un duelo incomprensible; allí vive la cocinera, Odile, bastante arisca con todos excepto con su gato; Manon, es una joven que vive con su madre pero que limpia la mansión varios días a la semana; y Philippe, el jardinero y encargado de los arreglos de la mansión que tiene su propia casa en la propiedad. Cada uno de ellos vive su vida de manera independiente, relacionándose entre ellos de manera formal, pero cuando llega Andrew y empieza  a meter su nariz en todos los asuntos que puede todo comienza a cambiar.
No puedo decir que me haya disgustado el libro, la verdad es que he disfrutado con él porque, siendo sincera, no tenía grandes expectativas. Días de perros es un libro destinado a disfrutar sin presiones, a entretener durante unas horas y si el lector lo permite, a sacar alguna que otra sonrisa y a mostrar que se puede cambiar si se desea, no importa los años que uno tenga. Sin olvidar claro el mensaje de que mejor es ayudar a los demás. Es una filosofía muy Disney pero funciona en este caso porque Legardinier  usa un lenguaje sencillo  que se acomoda a la caracterización de los personajes bastante bien. Mi única pega es que Andrew Blake no se comporta un típico inglés, sino que su humor, su forma de ser y esa labia derrochadora cargada de referencias no suele ser algo típico británico.
Días de perros  es un libro perfecto para el verano, lo puedes leer tranquilamente sin que te aporte grandes preocupaciones o traumas con respecto al destino de los personajes. Además lo puedes dejar a un lado y retomarlo sin sentirte culpable.
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Días de perros
Gilles Legardinier
EDITORIAL: Editorial Planeta
TEMÁTICA: Novela contemporánea. Humor
PÁGINAS: 400
FECHA PUBLICACIÓN: octubre 2015
Más críticas/ compras:Casa del libro

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