«Vivir la vida con sentido», Victor Küppers. O porque tienen sentido odiar los libros de autoayuda.

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Me gusta leer, leo prácticamente casi todo lo que cae en mis manos, aunque con el tiempo me he vuelto selectiva, no en cuando a escritores ya que últimamente me gusta descubrir nuevas voces, sino en los géneros que más me gustan y que menos me gustan. Quien me siga desde hace tiempo sabrá un poco mis preferencias pero puede que desconozca que hay dos géneros literarios que aborrezco, que con solo hablar de ellos me produce urticaria en las neuronas. Son los libros de auto ayuda y la «chica moderna» o en inglés, chick lit. Lo siento pero después de leer la Spohie Kinsella tengo una auténtica alergia a cualquier tipo de libro similar. Con respecto a los de auto ayuda, he leído algunos y siempre he llegado a la conclusión de que la «ayuda» es sólo para el autor que se hace rico a base de lectores que creen encontrar en sus páginas la solución a sus problemas.

Vivir la vida con sentido de  Victor Küppers fue una recomendación de una amiga, que amablemente me lo prestó,  supongo que con la esperanza de que pudiera aprender algo con su lectura, aunque considerando cómo ha acabado todo estoy pensando en demandarla por daños emocionales. Y la razón es que este libro se basa en la premisa de que si lo están leyendo es que hay un problema en ti, simplemente no eres un ser fantástico o sobresaliente, es más por norma general tu comportamiento es burdo, lo que te convierte en un maleducado, insensible y egoísta ser que debe cambiar su comportamiento si quiere alcanzar los niveles de «majestuosidad» imperantes en esta sociedad. 

Primero. Nadie es especial. Los seres humanos somos polvo de estrellas, y como tan nacemos, nos desarrollamos y morimos. Con suerte rodeados de la gente que nos quiere. Muy pocos sobreviven al paso de los siglos. Y los que lo hacen lo consiguen más por sus logros que por su carácter o personalidad. ¿Tan importante es  nuestra manera de ser? Si, pero tiene que ser nuestra manera de ser, no una que venga impuesta por la moda de la sociedad.

La vida cuenta con un esquema determinado que se puede modificar un poco si nos ponemos a ello. Venimos determinados por nuestros genes, por nuestra familia, por los amigos de la infancia, incluso por lo que comemos de niños -¿eres de Coca Cao o de Nesquik?-, y por las tragedias y alegrías que sacuden nuestra vida. Nuestra vida es nuestra vida y nuestro carácter es nuestro carácter. Aceptar eso es el gran objetivo de la vida, y el único que te ayudará a sobrellevarla. ¿Eres arisco? Pues lo eres, eso no te convierte en una mala persona. ¿Eres egoísta? Pues lo eres, esa cualidad tampoco te hace malo. ¿Eres grunón?¿Vago? ¿Estudioso? ¿Precabido? ¿Extrovertido? ¿Introvertido? ¿Ruidoso? ¿Tímido? Lo importante es saber cómo eres, reconocer tus defectos y virtudes, y con ello convertirte en una gran persona, querida y respetada por los que te rodean.

Los libros de autoayuda establecen que hay un tipo de persona ideal, y con una serie de pautas -además de comprar el libro, y los subsiguientes libros, audiolibros y demás- puedes lograrlo. El caso es que esas pautas van muchas veces en contra de tu propia naturaleza, de tu carácter, de tu modo de ser. Küppers considera que si tienes un actitud no buena puedes cambiar poco a poco. Y aquí viene lo que no me gusta de este tipo de libros ¿Quién eres tú para decirme que yo tengo algún defecto que debo cambiar? La generosidad, por ejemplo, debe ser algo que yo quiera hacer de modo propio, no debe ser aprendida, ni forzada. Si soy una persona seria ¿por qué tengo que sonreír todo el tiempo? Küppers considera que todos debemos ser felices y tener una sonrisa en la cara, de modo que si al comenzar la asignatura universitaria que imparte ve a alguien triste o con cara seria en su clase lo expulsa. ¿Qué? Puede que Küppers necesite leer un libro de autoayuda para entender que esa no es una actitud que se debe valorar. Denota soberbia y muy poco consideración por las circunstancias de sus alumnos.

Es fácil decir que la felicidad descansa en estar rodeado de cosas que te hacen feliz, y que si tu trabajo no te hace feliz, pues lo cambias. ¿Cambiarlo? ¿En España? Para una persona que es profesora universitaria y que tiene un complemento por mensual por hacer otras cosas -o sea su cuenta bancaria está saneada- pues debe ser muy fácil decirlo. Para aquel que tiene que alimentar a su familia con un sueldo mínimo y que sobrevive a base de la ayuda de los abuelos, no creo que sea tan fácil.

El caso es que los libros de autoayuda son como las revistas tipo Cosmopolitan, Vogue…, las segundas te imponen como ser físicamente -delgada, bien bronceada, pelo perfecto, piel inmaculada- y los primeros psicológicamente- felices, generosos, alegres…-, y ninguno de los dos valora que no todos somos iguales.

Hace unos días supimos que dos célebres personas se quitaron la vida. Ambos tenía relación con el mundo de la imaginación, una a través de diseños de moda y el otro a través de la cocina. Ambos sufrían una depresión. Ambos eran ricos, famosos y tenían el mundo a sus pies, pero eso no les impidió tomar la decisión de acabar con su vida. No sabemos las causas, ni el sufrimiento que sobrellevaron hasta el final. Lo que queda claro es que el suicidio es algo terrible. Generalzar los orígenes del suicidio no es bueno, porque cada persona carga con sus propias tragedias, pero la imposición de la sociedad en convertirnos en algo que no somos tiene un gran peso. Decía una gran psicóloga estadounidense hace unos años que una de las tragedias de nuestra sociedad es que parece que todos tenemos que ser extrovertidos, adaptarnos a un modelo ideal -de amiga, marido, esposa, hijo…- y que no había cabida para los introvertidos. Y que eso estaba provocando más de una tragedia. En este punto recomiendo en maravilloso libro Razones para estar vivo de Matt Haig.

En fin, que no me gustan los libros de auto ayuda, suelen estar llenos de letra muy grandes que relatan ideas muy simples, pero que se repiten por doquier hasta cubir unas doscientas páginas que se podrían resumir en unas dos hojas si somos generosos, pero dos hojas no se pueden vender como libros. Pero bueno, está es mi opinión, mía y solo mía. 

Puede que diversos lectores los libros de este tipo le ayuden a mejorar, o a encontrar unas pautas que le hagan más feliz pero la realidad es que si, tú como lector, crees que necesitas ayuda porque en tu vida hay algo que no te haga feliz, no busques la respuesta es un libro de este género, ve al médico de cabezera, relátale tus preocupaciones. Simplemente ponte en manos de un especialista, él podrá ayudarte muchísimo más.

Como última anotación. Esta crítica es puramente personal. ¿He dicho que odio los libros de auto ayuda? ¿Me pregunto si habrá un libro de auto ayuda que me ayude a no odiar los libros de auto ayuda? 

La vida con sentido

Victor Kuppers

Género: Autoayuda

Más críticas/ compras:Casa del libro

2 comentarios sobre “«Vivir la vida con sentido», Victor Küppers. O porque tienen sentido odiar los libros de autoayuda.

  1. Me gusta tu crítica, me parece muy profunda. Aunque no me he leído ningún libro de este señor ayer vi una charla suya por casualidad (me regalaron una entrada de repente)y salí con urticaria. Me parece que no profundiza nada y suelta ideas al azar, dejándose aspectos como la aceptación, la observación y la compasión totalmente fuera de su análisis sobre optimismo a la fuerza.

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