«Ready Player One», Ernest Cline. Hasta el moño de los ochenta.

Resulta curioso pero hoy he visto un reportaje del creador de Facebook puesto que ahora hace una campaña publicitaria sobre unas gafas de sol de cierta reconocida marca que son inteligentes. Si tienes una de ellas puedes grabar lo que veas, que te llamen… bla, bla, bla. Es decir, otra manera de dejar de ver el mundo real y vivir a través de una pantalla. A parte de que el dueño de Facebook me da cierto repelús, no sé muy bien como explicarlo, la idea de las gafas no me convence mucho, quien las use puede violar ciertas leyes sobre la intimidad y … unos bla, bla, bla y llegamos a Ready Player One porque su protagonista, Wade, vive a través de una gafas de realidad virtual. Pero me explico un poco más.

Estamos en el 2044 y el mundo se ha ido al garete. Guerras, hambre, paro, desastres naturales y otras desgracias asolan el mundo pero nada está perdido porque puedes disfrutar de tu vida su entras en OASIS, un programa de realidad virtual con millones de posibilidades para aprender, disfrutar y demás. Lo único que tienes que hacer es crearte una cuenta, tener el equipo necesario y listo. Si tienes algo de dinero puedes hacer que tu avatar tenga más posibilidades de viajar, de tener más equipamiento, etc. El creador de este mundo digital murió hace unos años y dejó toda su fortuna, con la empresa que creó este mundo, al que consiga ganar un juego que ha creado dentro de este mundo. Hay que buscar unas llaves, seguir pistas, y llegar al premio final que son millones de millones de dólares. Y para lograrlo hay que saberse la vida del creador desde que hizo el primer pis hasta que estiró la pata. Y eso parece que incluye las veces que fue al baño, o las que se rascó el sobaco.

Wade es un joven de dieciocho años que vive con su tía y su novio, a los que no les tiene nada de cariño. Pero tampoco hay que ser muy criticones con estos dos porque Wade se pasa el día pegado a una silla dentro de OASIS intentado encontrar las llaves, las puertas y el premio. Así que nada más despertar nuestro aguerrido portagonista se pone el traje y se mete en el mundo virtual. Va a clase, se reúne con sus amigos, o más bien con su único amigo, ve películas y series de los ochenta, e investiga la vida del creador de OASIS y todo lo relacionado con los ochenta del siglo XX. ¿Se puede saber cuándo comes, te mueves o haces de vientre si te pasas todo el día sentado en una silla? Por muy inadaptado que seas, por mucho que vivas en una asquerosa caravana y seas un joven que no ha tenido nunca novia -¿y se puede saber cómo vas a tener una novia de carne y hueso si te pasas el día con el culo pegado a una silla de realidad virtual?- sigues siendo un organismo vivo que necesita cubrir unas necesidades. Pues parece que nadie en el mundo virtual tiene ese problema. Aunque claro puede que se use una silla con una tecnología especial para ocuparse de esos problemas, pero sigo sin ver claro cómo arreglan lo de la retaguardia.

Más allá de estas cuestiones logísticos gran parte del libro está centrado en las andanzas de Wade en OASIS y deja el mundo real y sus problemas a un lado. ¿Soy yo la única que ve en eso un defecto de carácter? Por cierto, ¿alguien ha visto un video de un señor jugando a un videojuego? Hay jugadores que cuelgan sus partidas en la red, y después de encontrar algún que otro ejemplo gracias al algoritmo de Youtube puedo decir que es más entretenido ver el canal del señor fumando en pipa. No es divertido leer que Wade se va un lado, luego a otro, luego a otro, y luego a otro. Que mueve la mano para arriba, que la mueve para abajo. Que se enfrenta a este, luego al otro… supongo que jugar a los videojuego es como tener relaciones carnales, que es divertido cuando lo prácticas no cuando te lo cuentan.

Para añadirle algo de emoción al misterio hay referencias a los ochenta, son las pistas que nos llevan al premio. Vale, entiendo que el concepto de enterrar el misterio del premio bajo referencias de una época que el creador de OASIS vivió y adoró está muy bien, pero no hace falta que me temas la wikipedia de cultura popular de esta época en cada párrafo. Y puede que para un estadounidense muchas de las referencias sean conocidas si tienes una edad pero los que no somos de allí pues estamos un poco faltos de conocimiento. No me cuentes la historia de los cereales que no sé de qué me estás hablando. Pero eso no es lo peor, es que no quiero saberlo. Y eso hace que el libro baje muchos puntos porque si Cline hubiera sido más modesto a la hora de reflejar lo mucho que trabajó para documentarse pues la trama hubiera sido mejor, pero como una ametralladora te bombardea con datos sobre series, videojuegos, consolas, ordenadores, personajes… Ninguno de los cuales me interesa especialmente.

Personajes. Wade es lo que se puede considerar un pringado. Y con motivos. Solo hay que ver lo que la lía con Art3misa para ver que estar encerrado en un cuarto todo el día sin relacionarse con nadie no es bueno. Pero lo peor es que en él no hay nada que lo hagan especial, nada que le haga sobresalir del resto. No es un genio de las matemáticas o un prodigio de la informática. Podría seguir diciendo más cosas pero creo que con pringado lo resumo todo. Su mejor amigo es el tío guay, el lanzado, con aires de guapeas. Art3misa en la chica guerrera que quiere salvar al mundo. Idealista, de cabeza dura e insensible con los demás. Luego el duo de hermanos japoneses que realmente no tiene un papel muy relevante. El malo, es parte de una organización que quiere hacerse con el control del mundo virtual. Y ya está.

No es que esperara gran cosa de este libro. La idea de leer sobre un joven y la realidad virtual no era atrayente pero era una novela que Goodreads me recomendaba cuando hacía sugerencias sobre ciencia ficción. Lo único que puedo decir es que la mejor experiencias con este libro la he tenido leyendo las críticas con puntuaciones bajísimas. Es divertido veer cómo los lectores expresan sus descontento con mucho brío.

¿Recomendaría este libro? No, porque me parece un mal libro, no porque el concepto en sí esté mal, creo que la idea es original y tiene potencial pero su resolución es muy pretenciosa. Con cien páginas menos, reduciendo la absurda cantidad de referencias a los ochenta, seguramente la historia ganaría agilidad y no haría tan insoportables a sus personajes.

READY PLAYER ONES (Ready Player One, 1)

Ernest Cline

Novela Ciencia Ficción

Ediciones B, 462 páginas

Publicado Noviembre 2011

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