« El club del crimen de los jueves», Richards Osman. Un té demasiado amargo.

No es mi tipo de libro, creo que estoy demasiado influenciada por la literatura policial nórdica o la novela negra estadounidense, o la criminal italiana, francesa o japonesa porque no le he encontrado el punto a este libro. Es demasiado inglés, y no sé si eso es una insulto o una alabanza porque la novela ni siquiera vale un minuto del tiempo de mis sobreexplotadas para deliberar sobre dicha idea.

Con todos mis respetos no me gusta el té o las infusiones, al fin y al cabo es agua caliente con hierbitas flotando de dudoso gusto. Hierbitas que serán muy bonitas pero no dejan de ser hierbitas que dejan el agua con un color indefinido de sabor amargo. Por mucho que lo he intentado no me gustan y juro por Dios como Scarlett O´Hara en la colina de la mansión familiar que las he probado, pero no paso del primer sorbo. No. Como dirían los antiguos: agua de lavar calcetines. Pero tengo amigas a las que les encanta -amigos, se les quiere pese a sus dudosos gustos- y los ingleses han hecho un modo de vida con su té. Se lo beben con pastas de mantequilla y se quedan muy gustosos.

Este libro es como un té inglés, o te gusta lo inglés y como son o ésta será una novela que la dejarás por imposible. Sinceramente creo que no he encontrado en los últimos años un libro que demuestre como son los hijos de la Gran Bretaña y eso que me zampo mucha literatura inglesa en versión original. Y ahora toca la explicación.

Los protagonistas son una panda de viejetes de alto copete que viven en una residencia del alto copete. O sea, no son trabajadores de Tesco en sus últimos años de vida. No, es gente de dinero que pasa sus últimos años en una especie de pueblecito para viejecitos ricos. Como no tienen nada que hacer, recordad, es gente rica con mucho tiempo libre, la jardinería ya cuesta un poco, el té es a las cinco, los puzzles no dan para mucho, el sexo inexistente y la BBC no es muy buena pues hay que buscarse otra cosa. Lo tengo: resuelto asesinatos porque la policía en términos generales son unos inútiles. O sea, los miembros del club son las versiones modernas de señorita Marple en masculino y femenino, metiéndose las narices en donde no les llaman. Como los que te encuentras en Benidorm.

Existen dos policías. Una es una chica que tuvo sus problemas en Londres y ahora está en un lugar que no le gusta mucho. No es muy popular y con razón. Carece de encanto y tiene el carácter de un pepino agrio. El otro es un detective que cuenta con muchos problemas de autoestima y su caracterización te hace preguntarte qué pruebas hacen en el Reino Unido para ser policía, porque éste parece que no tiene muchas luces. Pero es algo normal, al fin y al cabo no puedes tener una pareja de policías serios y profesionales como los que describe Peter James, por ejemplo, que los que tienen que investigar el crimen son los viejecitos que son más listos que nadie.

No me he sentido identificada con ningún personajes y si llegué al final no fue por descubrir quién era el asesino sino si éste volvería a atacar y a cargarse alguno de los irritantes miembros del club.
Que el libro salte de perspectiva en perspectiva con capítulos cortos fue frustrante porque provocaba repeticiones o lo que es peor capítulos que no te contaban nada de nada. Y el ritmo es muy lento con escenas que no sirven para nada.

Y en cuanto al humor, pues, no. Como orgullosa gallega mi sentido emocional tira más hacia lo trágico pero cuando los gallegos nos ponemos en plan humorístico somos muy divertidos. El humor no es algo exento de mi naturaleza y lo puedo reconocer en sus multiples facetas y nacionalidades. Si me rio con el humor de los ruso creo que me puedo reír con cualquier cosa. Así que cuando dos de las viejecitas se van a la comisaria a buscar el apoyo de la joven policía para investigar el crimen les dicen al policia masculino de la recepción que a una de ellas le han robado la cartera, y para justificar que quieren hablar con su amiga no se les ocurre nada más que decir que quien ha sido objeto del robo es monja y claro, ya se sabe, que las monjas son todas unas vírgenes pusilánimes que no aceptan el contacto de los hombres para no romper su pureza, al fin y al cabo son las esposas de Cristo y es por eso lo que llevan el rosario porque cuando lo estiran les sirve para alejar a los lascivos y depravados hombres.

Mentiría si dijera que le lo leí todo, no, soy una más que orgullosa salteadora de capítulos. Es que el libro es un coÑazo.
No lo recomiendo salvo que te guste el té inglés. Yo soy más de café negro. O café con leche. O chocolate con churros.

Lo único bueno de todo es que no me compré en libro. Quien haya seguido mis aventuras literarias sabrá que los grandes éxitos los cojo con pinzas muy largas puesto que los charlatanes que te intentan vender cualquier cosa también existen en este mundo. Y como mi hermosa y bien dispuesta naricilla me decía que algo olía ha podrido en el mundo de Shakespeare lo pedí prestado en la biblioteca. Y esa es mi recomendación: antes de comprarlo intenta ver si el estilo te gusta leyendo un capítulo y algún trozo del medio. Considerando que hay lectores a los que les ha gustado y les ha dado la máxima puntuación, puede que seas uno de esos lectores.

EL CLUB DEL CRIMEN DE LOS JUEVES (Thrusday Murder Club, 1)

Richard Osman

Policial.

464 páginas. Publicado por Espasa, 8 de septiembre 2020

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