«La última sonrisa en Sunder City», Luke Arnold. Un mundo fantástico sin magia.

La última sonrisa en Sunder City de Luke Arnold es la primera entrega de la serie de fantasía que reúne en menos de trescientas páginas diversos géneros. Hay fantasía urbana, fantasía con un toque romántico, fantasía épica, fantasía detectivesca…. ¿Funciona está mezcla? No del todo.

La historia arranca con Fetch Phillips, un humano que vive en la ciudad de Sunder City, habitada por todo tipo de seres mágicos. Los únicos que no tiene magia, o no la necesitan, son los humanos que tienen un peculiar enfrentamiento con los que si la usan. La rivalidad y la desconfianza enTre ambas razas llevó a que se produjera una guerra, cuyo resultado fue la destrucción del río que permitía la magia en este mundo. Desde entonces no hay magia, y eso ha afectado a los seres que vivían con ella. Sunder City ha tenido que renovarse, y Fetch, como humano, como ser que pertenece a la raza que destruyó la magia, debe sobrevivir lo mejor que puede en esta caótica ciudad, y lo hace siendo un hombre para todo, o sea, un detective. Su último encargo es buscar a un viejo vampiro, un profesor de una peculiar escuela, del que no se sabe nada desde hace días.

Sunder City es una ciudad peculiar. Estamos en un mundo donde la magia ha permitido crear diversos tipos de seres: sirenas, vampiros, elfos, gnomos… imagina cualquier ser mitológico o que pertenezca al género fantástico y aquí lo encontrarás. Incluidos zombis. Y también hay humanos. Y todos viven más o menos en armonía, aunque existen muchas dificultades desde que no existe magia. Los elfos, por ejemplo, han perdido la capacidad de vivir cientos de años, y aquellos que acumulaban centurias, envejecieron en unas horas. Los licántropos terminaron siendo una mezcla de humano y lobo. Los vampiros, sin capacidad de absorber la sangre o o energía mágica, se están extinguiendo por no poder comer. Como se puede ver, cada criatura mágica está sufriendo de un modo diferentes, unos se adaptan, otros recuerdan tiempos pasados. Y aquí entra nuestro protagonista, Fetch Phillips, un humano que trabaja como detective en la ciudad.

En definitiva en esta novela hay muchos elementos que por separado son muy interesantes pero que unidos no terminan de cuajar del todo, no porque no pueden trabajar juntos sino porque Luke Arnold no consigue darle una unidad que tenga sentido porque explica demasiado. Si en algunas novelas de fantasía nos quejamos de que no se cuenta nada en la primera entrega, aquí es lo contrario. Hay demasiada información, mucha de ella innecesaria, o al menos no necesaria en este momento de la historia. ¿Es interesante saber cómo se crearon los vampiros? Pues si da valor a la parte detectivesca si es razonable su desarrollo, pero si solo está para aportan información histórica y llenar páginas lo único que hace es romper la fluidez de la trama.

No puedo negar que el mundo que Like Arnold ha creado es muy interesante, su tono negro, depresivo y sin esperanza es una muy buena base para crear algo soberbio. Parte de un mundo donde la magia lo hace todo, desde mover los coches hasta alargar la vida, y luego lo sacude, como en una buena trama post apocalíptica, para hacer desaparecer dicho poder. ¿Qué hacen los superviventes? Pues se las arreglan lo mejor que pueden. La ciudad de Sunder es un buen ejemplo de como reinventarse ante las adversidades. En este aspecto la novela gana puntos. Pero personalmente creo que el mayor problema es que Arnold intenta explica demasiado en esta primera novela. Demasiada información sobre el personaje principal y el mundo donde se desarrolla esta historia, y poco desarrollo de los personajes secundarios y de las diversas subtramas. De este modo no consigue cohesionar la novela, ni tampoco crear algo interesante porque solo hay un punto de vista que focaliza toda el desarrollo: el de nuestro protagonista. Y dicho protagonista, Fetch, tiene un punto de vista muy estrecho y nada nada original. ¿Quién no ha leído la historia de un personaje de fantasía urbana con un pasado trágico? Puedo mencionar a Harry Dresden de Jim Butcher, Alex Versus de Benedict Jacka, o Katye Daniels de Ilona Andrews, por poner un ejemplo de las últimas novelas que he leído de este género.

Fetch Phillips no es un personaje con el que llegues a simpatizar. Al menos yo no lo he conseguido. Solo se dedica a beber, a estar depresivo y a lamentar ser humano. Tiene poco más de treinta años y es un aguafiestas. Y como detective deja un tanto que desear. Estarás al mitad del libro y estás con la misma información que con la que arrancaste. Y las supuestas pistas que ha logrado conseguir las podía haber deducido en un minuto si se hubiera dedicado a pensar un poco. Fetch es un narrador que no se implica en la historia salvo cuando está contando su pasado, que sinceramente, nos importa un pepino porque no guarda relación con lo que sucede en la novela. ¿De verdad quiero saber el origen de todos los tatuajes que le rodean el brazo? No voy a decir que no tenga curiosidad porque cada uno tiene su significado, pero ¿me lo tienes que contar en la primera novela? ¿Por qué no desarrollar una historia más profunda con cada uno en las siguientes entregas de la serie?. Dejando el pasado y volviendo al presente, nuestro depresivo protagonista se decida a ir de un lado para otro con cara de el mundo me ha abandonado, pobre de mí sin que llegue a realizar una gran labor detectivesca. Sin duda es uno de esos hombres a los que le darías un par de sopapos para que espabilara un poco. O eso lo le compras un par de bonos para ir al psicólogo.

Otro elemento que no deja fluir a la historia es la manera de narrar de Luke Arnold. No es excesivamente mala en cuanto al estilo pero deja mucho que desear en el modo en que entrelaza las escenas. Hay momentos donde todo se alarga mucho, otros donde todo trascurre con rapidez. Escenas que no aportan nada. Otras que son interesantes se acaban con rapidez. Creo que un buen editor hubiera pulido estas deficiencias y hubiera dado la oportunidad a Arnold de crear algo más armonioso.

En términos generales no es una mala novela, es cierto que el estilo narrativo necesita pulirse un poco pero Luke Arnold tiene el germen para poder crear una manera propia de contar historias que enganche. La capacidad está ahí. Lo único que tiene que hacer es mejorar a sus personajes, darle a Fetch algo de profundidad y más capas de personalidad más allá de ser definido como el humano borrachín, sucio y desagradable de Sunder City. Con los personajes secundarios necesita recrearlos más, dar más visión de conjunto a la obra aunque esté contada en primera persona. Y con la historia solo tener confianza en su instinto.

¿Leeré la segunda entrega? Sí, ya que me han dicho que es mejor que la primera y creo que es una serie a la que hay que darle una segunda oportunidad.

En términos generales no creo que sea una mala novela. Como inicio de una serie y como escritor principiante no está mal. Hay recursos para seguir creciendo así que por el momento no descarto la serie. Y según puedo apreciar por la valoración de Goodreads, la segunda entrega es mejor.

LA ÚLTIMA SONRISA EN SUNDER CITY (Los archivos de Fetch Phillips)

Luke Arnold

Fantasía Urbana

Tapa dura, 288 páginas

Editorial Gamon, marzo 2021

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