«When the Tiger came down the mountain», Nghi Vo. Fantasía con tigres comedores de hombres.

When the tiger came down the mountain es una novela muy corta, de apenas ciento treinta hojas, pero eso no impide que tenga peso por si misma. Si el algo destaca esta historia es por su densidad.

Comentar que me encontré esta novela de causalidad, a través de una recomendación de Goodreads. Me gustó el argumento y el hecho de que estuviera inspirada en una mitología asiática, y aunque la escritora fuera estadounidense, sus orígenes familiares se remontan a esta parte del mundo, así que espera que hiciera un buen trabajo.

Pero esta novela viene un problema añadido. Forma parte de una serie. PUede parecer banal pero en diversas ocasiones si no lees lo que ocurre en el libro anterior estás un poco perdido. Y a mí me ha pasado con este libro.

Tampoco me ayudó a implicarme en la trama que los personajes tuviera nombre peculiares, no es un problema de la cultura en la que está inscrita, sino mío. Mi eurocentrismo explotó en todo su esplendor. El caso es que no sabía muy bien quién era quién en ciertos momentos, y como la brevedad de la novela era tal, no pensé en hacer un pequeño resumen de personajes. Quizá si me hubiera implicado más con la historia desde el principio puede que me hubiera animado a hacerlo.

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«Princess Floralinda and the Forty Flight Tower », Tamsyn Muir. La reinvención de un cuento.

Tamsyn Muir es una autora que consiguió fama gracias a la serie sobre Gideon La Novena, de la serie La tumba sellada. Novela de reconocido prestigio y con unos cuantos galardones detrás dentro del género de la fantasía. Pero además de esta serie Muir es responsable de otra novela: Princess Floralinda and the Forty Flight Tower. Tengo la primera entrega de su serie como opción de futura lectura en Goodreads, así que es normal que en cierta manera, llegara a este libro. Y como estoy muy vaga para zamparme una novela de más de cuatrocientas páginas, pensé que la mucho más reducida Floralinda, podría ser una buena opción para ver si me gusta el estilo de esta autora. Además la portada es preciosa. Sí, me han engañado otra vez con una portada muy bonita.

Este es un peculiar libro que si tengo que definir sería con la conjunción de palabras: fantasía feminista. Sí, ahora es momento de cerrar esta página e irte a tomar un café si odias esta denominación, aunque si lo miras por el lado positivo eso significa que existe un contrapunto, o sea, una fantasía masculinista que podría contar con el sanguinario Jorg Ancrath, protagonista de Príncipe del mal de Mark Lawrence como un buen representante. Y sin tan sanguinario tendríamos a los protagonistas de la maravillosa Reyes de la Tierra Salvaje de Nicholas Eames.

Dejando de lado que la evolución no es un camino recto sino que es tortuoso con rutas que no llevan a ningun lado «Princess Floralinda and the Forty Flight Tower» es fantasía porque hay una princesa descerebrada, hadas, brujas, dragones… Y es feminista porque la princesa, ante la incapacidad de los príncipes de subir los cuarenta pisos para rescatarla -el dragón del suelo se los zampa antes-, debe tomar cartas en el asunto, así que la princesa va bajando piso tras piso, luchando y ganando batallas.
El caso es que Floralinda es una princesa descerebrada al principio de la novela y sigue siendo una princesa descerebrada al final de la novela. Lo único que la salva de todas las situaciones es una increíble suerte o que en uno de los pisos superiores estuviera repleto de salamandras venenosas, a las hada que le acompaña encuentra un uso adecuado.

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«Battle Born», Amie Kaufman. Un cuento políticamente correcto.

El fin de la serie Elementales. Dragones, lobos y humanos.

Hace unas semanas, un poco antes de la entrega de ciertos premios cinematográficos, un presentador de un programa de noche de Estados Unidos, hacía una reflexión sobre el cine actual, sobre cómo ahora parece que debe regirse por ciertas reglas que hacen que los espectadores salgan de las salas sintiéndose unos miserables privilegiados. También justificaba porque una de las películas más vistas era la de un mono contra un lagarto gigante.

El caso es que en la literatura también se sucede este fenómeno al menos en la literatura de Estados Unidos. Hay que ser políticamente correcto y abarcar todos los aspectos posibles para tener a todo el mundo contento. Menos al lector. Considerando que una de las últimas polémicas ha sido porque el Principe Azul besaba a la pobre Blancanieves sin su consentimiento, entenderán el panorama que se vive en los Estados Unidos, tanto en el cine como en la literatura.

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