«Drácula», la banalidad de un clásico en Netflix.

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Se dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y desde que existe la televisión hemos visto como este dicho cobra una importancia desmedida.

Cada cierto tiempo los clásico necesitan reinventarse, adaptarse a los nuevos tiempos. Parece que el cambio de generación no se produce sino no se ha reinventado de nuevo Mujercitas, alguna película de las hermanas Austin o algo más sangriento como Drácula. Siempre es interesante ver cómo se adaptan estas historias aunque al final, nunca llegan a superar ciertas versiones. En el caso de Drácula, hace unos años Luke Evans se metía en su piel contándonos la historia de sus orígenes en Drácula: la leyenda jamás contada. No era una maravilla pero al menos sus guionistas intentaron explicar por qué un guerrero, un defensor de su tierra y sus gente decide aliarse con el mal. Aún pesaba mucho la versión de Francis Ford Coppola con Drácula de Bram Stoker,  una película que decidió contar la historia basándose más en la novela original y no en versiones adulteradas. La interpretación de Gary Oldman fue sublime, y consiguió dotar al personaje de una profundidad que aún no se a podido superar. Otro Drácula era el delHotel Transilvania, que tenía que lidiar con una hija que se enamoraba de un humano. Podemos seguir estableciendo referencias ya que hay más de trescientas adaptaciones del este personaje entre películas, series y documentales… Con todo esto quiero decir que conseguir algo nuevo de Drácula es imposible, porque es un personaje tan explotado que ya no le queda sangre. Pero al parecer a Mark Gattis y Steven Moffat ésto no les importa mucho. Seguir leyendo ««Drácula», la banalidad de un clásico en Netflix.»

«El Alienista», un crime escabroso a finales del siglo XIX.

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Se acerca el verano, las vacaciones y la posibilidad de gastar un poco de tiempo libro en actividades que más nos apetecen. Si hace unos días hablábamos de la serie de televisión “Grimm” que e podemos ver de un tirón, ahora toca hablar de algo diferente: una serie histórica ambientada a finales del siglo XIX, en Nueva York y que está basada en un libro de Caleb Carr titulado El alienista. 

A finales del siglo XIX, cuando solo quedan pocos meses para la llegada de un nuevo siglo un crimen horrible sacude la ciudad de Nueva York. El cuerpo de un niño ha sido descubierto en uno de los barrios pobres de la ciudad horriblemente mutilado. La escena del crimen ha sido retratada por el hábil pincel de John Moore quien pronto se pone en contacto con el doctor Laszlo Kreisler, un médico especialista en estudiar la mente criminal y que trabaja ayudando a los niños a superar sus problemas. Kreisler ve en la muerte del niño semejanzas con los asesinatos de dos hermanos que estaban bajo su custodia, muertes de las que se siente profundamente responsable de modo que sin tener en consideración los pensamientos de nadie se embarca en la misión de capturar al asesino  arrastrando a sus amigos en su búsqueda. 

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«Anne con una E», la renovación de clásico.

annetejasverdesHay historias que nunca mueren porque son contemporáneas. Algunas hablan de héroes vencedores de guerras, otras de valerosos caballeros que luchan contra molinos de viento o contra grandes imperios. Pero las hay más sencillas, más tiernas y emotivas. Las hay que llegan al corazon y Ana de las Tejas Verdes  es una de estas historias así que no es de extrañar que cada cierto tiempo podamos ver una nueva adaptación. En España pudimos ver a finales de los años ochenta la serie de televisión que la había cosechado un gran éxito en su país de origen, Canadá. Y algunos años antes disfrutamos de la adaptación animada. También ha habido varias adaptaciones para películas de televisión, una de ellas estrenada recientemente. ¿Qué tiene de maravilloso Anna de las Tejas Verdes? Es difícil de explicar pero seguramente es la misma calidez que nos hace enamoranos de Heide, o de la no tan conocida Polyanna.

Anne con una E se basa en una novela de Lucy Maud Montgomery publicada en 1908, que nos cuenta la historia de una joven sobre imaginativa huérfana que por error es enviada a una granja propiedad de los hermanos Cuthbert, que habían solicitado un niño para ayudarles en las labores diarias. Pero Matthew Cuthbert (R. H. Thompson) se encuentra en la estación del tren no con un chico sino con una dicharachera joven, Anne, que está más que emocionada ante su nueva vida. Cuando llegan a la granja, Marilla Cuthbert (Geraldine James) se lleva también una sorpresa pero está dispuesta a arreglar el problema enviando de nuevo a Anne, para desperación de la niña. Pero todo resulta bien y los hermanos Cuthbert decide adoptar a Anne, porque pese a todo ella merece una segunda oportunidad, y tener una familia que de verdad la quiera. Pero no será todo fácil porque para los mayores hermanos Cuthbert tenerla en casa es como tener un huracán de emociones y de imaginación. Nada será aburrido.

anneEsta nueva adaptación revisa el clásico, lo adapta respetándolo al máximo y juega con la historia sin cambiarla mucho a través de las interpretaciones de los actores principales. Tanto R. H. Thompson en su papel de Matthew, como Geraldine James como Marilla hacen una interpretación maravillosa tanto que resulta difícil recordar quién interpretó antes estos papeles. Mucho más difícil lo tiene Amybeth McNulty, quien interpretá a Anne, porque aún tenemos en la memoria a la actriz que la hizo popular en los años ochenta, pero después de verla unos minutos no podemos dejar de pensar que ella es Anne, con una E. Realiza una actuación excelente y llena de emoción que contrasta notablemente con la seriedad y buen hacer de los veteranos actores que la rodean, pero así es el papel principal, así es Anne, dicharachera, imaginativa, egoísta pero generosa, muy insegura, valiente, inteligente, con un vocabulario muy amplio y literario, y con un carácter que la hace ser la heroína de toda la historia. Y que no duda en usar en contra de su acérrimo enemigo, Gilbert Blythe.

Pero hay algo distinto en esta historia ya que requiere adaptarse a los nuevos tiempos, y eso supone ser más realista y dejar que la imaginación solo sea un recurso que usa Anne para huir de su desgraciada vida. En un mundo televisivo donde todo se ha visto- desde el anor más truculento a las escenas más sangrientas- no queda espacio para el sentimentalismo más profundo. Así que esta nueva adaptación, que corre de la mano de Moira Walley-Beckett, busca evitar las emociones más simples y se adentra en las entrañas de la historia para buscar «nuevos territorios» que explorar. Una labor encomiable considerando todas las adaptaciones que ha tenido la novela de Lucy Maud Montgomery. Para conseguir este logro han seguido la trama conocida por todos pero han incluido nuevos diálogos, escenas, y argumentos. Uno de los más interesantes es el que viene de los recuerdos de la abusiva antigua familia de Anne, que nos hace entender por qué le asusta tanto no ser aceptada y por qué se esconde en las historias que lee y que inventa.

No es fácil crear una serie de este tipo de guste por completo porque se requiere el punto justo para crear una historia que arranque emociones pero no de modo excesivo, y que sea realista a nivel histórico, aunque suponga poner en la mesa temas como el abuso infantil, o el trabajo de menores, pero sin oscurecer excesivamente la idílica imagen que tenemos de la hermosa comunidad de Avonlea que viven en la Isla del Príncipe Eduardo.

La primera temporada de Anne con una E la podemos ver en Netflix. Son siete capítulos que pasan en un suspiro. Por suerte habrá segunda temporada, algo que nos alegramos considerando el incierto final del último capítulo.