Pelafrutas japonés

Cada cultura es un mundo, tenemos diferentes maneras de pensar, de rezar, de cocinas y de pelar fruta… pero en quienes destacar por su “rarezas” son los japoneses. He de decir que sentido del humor tienen bastante y sentido del ridículo ninguno.
Lo que os voy a poner ahora es un trozo de un programa supongo que será de talentos, cada cual que juzgue. Es la manera oriental de pelar un plátano mientras hacemos ejercicio. Yo prefiero la tradicional.

Ejecutiva en apuros

Después de estar algún tiempo sin saber nada de Renée Zellweger vuelve a nuestras pantallas con Ejecutiva en apuros una típica comedia de contrastes.

En esta ocasión la rubia y escuálida actriz interpreta a  Lucy Hill una dura ejecutiva poseedora de una gran casa y de un coche último modelo que desea llegar a lo más alto dentro de la empresa con sede en la soledad Miami. Ahora por ser la única de la directiva que no está casada se le impone la tarea de ir a un pueblo de Minnesota donde poseen una pequeña fábrica de alimentos que desean modernizar introduciendo maquinaria y despidiendo a la mitad de los trabajadores.  Se marcha en pleno invierno lo que supondrá un gran constaste, se la de la calurosa Miami con sus elevados edificios a un lugar donde las temperaturas bajan muchísimo de cero y su paisaje nevado son grandes zonas llanas hasta donde se pierde la vista.

Evidentemente el humor que destila la película es el apropiado para la actriz, dulzón sin llegar a empalagar, pero quizá lo peor radica en la flojera del guión elaborado por C. Jay Cox y Ken Rance, quienes no dudan en sacar provecho de una manera simplista todos los tópicos ya vistos en multitud de cintas, y que lo desarrollan con mayor fortuna por cierto. El director Jonas Elmer tampoco ha sabido mantener el tipo creando una película un tanto desigual, que atrapa al principio cuando se vislumbra una lucha de poderes entre la ejecutiva y el representante sindical (Harry Cornick Jr) pero que va perdiendo fuerza a medida que se suceden las escenas supuestamente graciosas y que consisten en gestos de Renée, y en su aparente incapacidad de adaptarse a su nuevo entorno para regocijo de unos pueblerinos muy caracterizados como tal.  No hay nada  que sorprenda, es verla con el coche y saber qué pasará a continuación, quién la ayudará,…

La química entre ambos personajes es correcta pero nada más, ya que ha optado por la comedia romántica facilona  no dándole un toque más gamberro, sarcástico o irónico.  Gran parte se debe a la caracterización de ambos personajes,  nuestro protagonista ( Harry Connick Jr.) es un joven viudo con una hija, a la que Renée ayudará en su primer baile (¿he dicho que era previsible?)

Dado el contexto mundial de crisis industrial hubiera sido interesante que nuestra ejecutiva, o más bien, la solución del problema no fuera algo que se venía venir. Se ha recurrido mezclar una trama interesante con una romance no muy bien llevado.

Solo destacar a la secretaria en la fábrica, en un papel de “pueblerina ” típica, con un peinado imposible, muy hospitalaria y dada a cocinar para todo el mundo.

Ejecutiva en apuros es una típica comedia romántica que debes verla en el cine solo si eres fan de Renée donde la podrán encontrar en sus salsa en algunas escenas, en otras nos tocará sorportar sus inmensos tacones y su aire de superioridad.  Para el resto podemos esperar a alquilarla en dvd, o incluso esperar a verla un domingo por la tarde.

Por cierto, Renée debería empezar a pensar en otros tipos de papeles, ya no parece una jovencita.

La proposición

Margaret Tate (Sandra Bullock) es una poderosa editora temida por todos los empleados de la editorial, que no dudan en clasificarla de bruja y de mandarse mensajes entre ellos cada vez que asoma la nariz por la oficina en previsión de que no desate su ira sobre nadie. En una mañana relativamente normal, todo marchaba perfectamente, su ayudante Andrew (Ryan Reynolds) se ha presentado con su café y ha despedido a un incompetente. La sorpresa surge cuando descubre que los Estados Unidos no han aceptado su visado y tiene que marcharse a Canadá, su país de origen, durante un año dejando su puesto de trabajo al empleado que ha despedido momentos antes quien no dudó en insultarla delante de todo el personal.

En un arrebato de inspiración asegura a su jefes que no será necesario que se vaya pues está enamorado de Andrew, su ayudante, y que se van a casar. Éste por su parte ve así la oportunidad de sacar provecho a la situación pues puede conseguir ser editor después de tres años siendo ayudante de Margaret,  y de ese modo publicar una novela que piensa que será todo un éxito.

Pero antes de que acepten a Margaret en el país deberán pasar unos días en casa de Andrew, en Alaska, donde se celebrará los noventa años de la abuela del joven. Será en momento perfecto para hablar el uno del uno y prepararse para la entrevista con el de inmigración.

Pero nada sale como lo esperaban.

Sandra Bullock regresa con lo que mejor se le da, la comedia, si bien es cierto que es también una gran actriz dramática no correctamente explotada. Me gusta como actriz, la conocí en Speed, y he seguido su carrera. Su vuelta a la comedia es todo un acierto y a pesar de ser ciertamente historias muy típicas, tienen un toque de frescura que solo  ella es capaz de aportar .

Además de los actores principales destacamos a Malin Akerman, Craig T. Nelson (protagonista hace años de una de las mejores comedias de la televisión), Mary Steenburgen  (Regreso al futuro II, III) y Betty White (la madre de las Chicas de Oro medio sorda)

La proposición está dirigida por está Anne Fletcher, a quien le debemos  “Step up. Bailamos” o “27 vestidos”, comedias muy  ligeras y que sirven para pasar el rato. Así que a la hora de enfrentarnos a esta cinta ya sabíamos que no nos encontraríamos con una obra de arte, pero esperábamos que nos entretuviera, como así ha hecho. El guión es de Peter Chiarelli.

La historia he de confesar que comienza muy bien, con Margaret en plan Rambo de oficina, una mujer sin sentimientos y muy fría a lo ojos de todo el mundo. Luego está Andrew, sufridor ayudante de la “bruja” durante tres años, y que espera ansioso una oportunidad para ser editor. En la oficina se crea toda la farsa de la relación entre ambos que se mantiene ante un peculiar y puntilloso agente de inmigración. Es después cuando Andrew toda más riendas de la situación, que se manifiesta en hacer que ella se arrodille para pedirle matrimonio a la vez que le saca algunas concesiones.

La llegada de la pareja a la cuidad natal de él también está bien planteada, nos muestra a nuestra protagonista como una joven urbana con tacones de infarto que no es capaz de moverse en un medio tan rural.

La cinta comienza a perder intensidad cuando llegan a la casa de los padres de él, desde ese momento la previsibilidad se hace cada vez mayor, y la trama oscila entre la ser pura comedia a cargo de Margaret y algo de romance. La comedia tiene su punto álgido en la escena del perro blanco y el águila, realmente muy divertida.

Lo malo es que el romance no está bien planteado, las escenas de ellos dos juntos no dan pie a que se encuentren como personas, solo cuando están a punto de dormir se dedican a hablar un poco pero no van más allá, de día están casi siempre separados. Es esta la parte más floja, una no termina de creerse que en dos días se enamoren.

La cinta es agradable de ver, entretenida, pero deja con un poso de desaprovechamiento total. El gran empuje del comienzo se pierde totalmente a media que pasan los minutos y la guerra de sexos que podíamos esperar cuando Andrew obliga a ponerse a Margeret de rodillas en medio de Nueva York desaparece  en ese mismo instante.

Con respeto al desnudo tan mencionado de uno y de otro, como se puede esperar no es más que un publicidad y no hay que asustarse de nada.

La proposición es en definitiva una agradable comedia romántica con momentos divertidos que aspira solo a entretener.