Ríos de Londres, Ben Aaronovitch

BenAaronovitch

Hay un género que ha ido creciendo poco a poco, es el llamado género fantástico urbano. Cuando lo conocí me llegó principalmente de la mano de autoras románticas que iban poco a poco metiendo elementos paranormales en sus tramas bajo el creciente éxito de libros de este mismo estilo. Aún así no era un género enteramente femenino pues podíamos pensar en autores como Jim Butcher, aunque con muchas matizaciones porque el argumento de su serie sobre Harry Dresden tiene un estilo propio que lo separa de esta catalogación. Son similares –paranormal, magia, ciudad, primera persona – pero no iguales.

El caso que es que últimamente está proliferando en las estanterías de nuestro país, donde las novedades y tendencias llegan cada vez más rápido, una serie de libros que son la unión de la seriedad de Jim Butcher y de la simplicidad de todas las tramas románticas paranormales. Un ejemplo sería Kevin Hearne al que conocimos en Acosado. Otro sería Ben Aaronovitch que nos presenta con Ríos de Londres la primera novela de la serie sobre Peter Grant.

¿Qué nos encontramos en este libro? Pues una historia que nos cuenta las peripecias de un joven policía de padre músico y de madre africana, que se ve envuelto de repente en un caso en el que el asesino podría ser un fantasma. El policía se llama Peter Grant y pese a su edad, es muy joven, tiene un humor que destila sarcasmo por todos lados. La novela empieza con una muerte. Peter Grant y una de sus compañeras agentes, Lesley, están vigilando el escenario de un crimen. Allí nuestro protagonista termina encontrándose con un fantasma que le cuenta lo que pasó realmente. A partir de ese momento la tranquila vida del joven da un vuelco. Dentro de poco tendrá que decidirse su destino dentro del cuerpo de policía, él no esperaba gran cosa, aunque lo deseaba. Lo que nunca pensó es que terminaría convirtiéndose en el aprendiz del inspector Nightingale, un hombre misterioso que le enseñará los rudimentos de la magia. Seguir leyendo «Ríos de Londres, Ben Aaronovitch»