“Una magia más oscura”, V.E. Schwab. Una fantasía que interconecta mundos

una magia más oscura

Una magia más oscura de V. E. Schwab tiene sin duda una de las premisas más interesantes de los últimos años dentro del género fantástico y aún así no ha terminado de convencerme. ¿Por qué? Porque V. E. Schwab es una escritora de fantasía de “andar por casa” en el sentido de que escribe fantasía siguiendo un modelo que no ahonda demasiado en los personajes o en el escenario en el que se mueven. Es simplista en sus contextos y quizá por eso tiene tantos lectores que la alaban, porque es fácil de leer y sabes qué pase lo que pase nada le ocurrirá a tus protagonistas.

Hace cientos de años existían cuatro mundos que tenían como elemento común el uso de la magia y la ubicación de una ciudad en el mismo lugar: Londres. Pero ahora todo es distinto. El Londres Gris carece de magia y cuenta con un rey loco: el rey George III. En el Londres Rojo es parte de un gran imperio que se extiende por el continente y que conserva algo de magia. En el mundo del Londres Blanco la magia también existe y es utilizada por dos hermanos para gobernar sin cuartel su mundo, controlando la mente de los que los desafían, si no los matan primero. Por último, está el Londres Negro, o estaba porque desapareció cuando la poderosa magia que existía el él lo destruyó.

Han pasado cientos de años y ahora las puertas entre los mundos están cerradas para la mayoría de la población. En el Londres Gris incluso carecen de conocimiento de sus existencia. Solo aquellos con una magia especial pueden abrir puertas. Kell, criado por los reyes del Londres Rojo es uno de los pocos que pueden conseguirlo, y por eso es utilizado como mensajero entre los reinos. Esos viajes los usa para coleccionar objetos que lleva a su mundo, aunque sabe que está prohibido. En uno de sus viajes una persona le entrega una extraña piedra y a partir de ahí se embarca en una aventura para salvar a su reino sino también la realidad tal y como la conoce.

Una magia más oscura  tiene una premisa muy interesante que no siempre es tratada en la fantasía. Es cierto que existe todo un género que se centra en la existencia de mundos paralelos, pero muy pocos libros juegan con la trama de personajes que se mueven entre ellos con total libertad. Lo más habitual es ver como un personaje corriente es empujado a otro mundo y allí se ve obligado a salvar su pellejo si quiere regresar a su hogar. Es sin duda el clásico cuenta de El mago de Oz, que vemos por ejemplo en la serie de la Torre Oscura de Stephen King. En este caso hay cuatro mundos que son identificados por el protagonista según su color. El Gris sería el mundo que nosotros conocemos. El Rojo es el de Kell. El Blanco es de los hermanos malvados, los mellizos Dane. Y el Negro es la no existencia, o la presencia de la magia más pura que corrompe todo. Y aquí otro punto interesante, la magia no es vista como la gran salvadora, la que puede arreglarlo todo sino que es el origen de los problemas, porque corrompe a las personas y su  liberación provoca destrucción y muerte. Y por eso para activarla necesitas sangre.

Bajo estas premisas tenemos a Kell, un Antari, uno de los pocos magos que puede cruzar entre los mundos -al parecer existe otra persona que puede hacerlo y que sirve a la corte del Londres Blanco-,  con gran talento pero sin aspiraciones en la vida puesto que lo único que hace es ir de un mundo a otro entregando cartas y llevándose recuerdos de cada viaje, algo que por cierto está prohibido. En este punto hubiera sido interesante que Schwab ahondase en la razón por la cual existe una necesidad de correspondencia entre los monarcas de los diferentes mundos, que explicase mejor cómo se interconectan todos esos Londres. ¿Comparten un destino común? ¿Qué la magia sea diferente en cada uno es importante? … hay algunas preguntas que no sabemos si tendrán respuesta en los siguientes volúmenes o es algo que la autora no ha desarrollado. En cualquier caso hay cierta fragilidad en este escenario, no porque carezca de fuerza, sino porque le falta profundidad. Es como un mundo a medio “cocer”. Quizá esta sensación la tengo porque suelo leer libros de fantasía épica más “espesos”, de autores como Brandon Sanderson o Joe Abercrombie donde el escenario fantástico es otro personaje más.  Aquí sinceramente me ha sabido a poco.

En cuanto a los personajes está Kell, el protagonista, un joven a medio “cocer” también. En uno de sus viajes de trabajo le entregan una piedra negra que realza la magia, sabe que pertenece al Londres Negro y nada bueno sale de allí, por ello su debe es destruirla antes de que haga más daño. No es un héroe, sino más bien un joven que se ve abocado por las circunstancias. Si por él fuera saldría corriendo en la dirección contraria. No me ha apasionado especialmente este personaje, no porque no tenga tendencias heroicas puesto que  sufre con unas cuantas peleas a vida o muerte, sino porque hay algo lánguido y vacuo en él. Quizá “superficialidad” venga porque  su compañera de aventuras, una joven del Londres Gris, llamada Delilah Bard tiene aspiraciones de gran heroína de acción. Ladrona, asesina pero con su corazoncito su deseo es ser pirata – ¿me estás tomando el pelo? – y viajar por el mundo. Schwab la ha caracterizado como una joven muy fuerte y decidida, sin familia, ladrona a tiempo completo, que se disfraza como joven para hacer sus fechorías. Si Kell me pareció un personaje a medio “preparar” -le falta un toque de experiencia y algo de mala leche-, Delilah por el contrarío no he gustó desde el comienzo. No creo que sea un personaje que marque la trama, que consiga que sus acciones cambien la historia. Lo que ella hace lo podría hacer otro  personajes secundario sin grandes dificultades. El resultado es que Kell y Lila no consiguen que impliques con ellos, que te preocupes por su futuro. Son como dos actores que no tienen chispa juntos, y mucho menos separados. Que te preocupes más por Holland, el antagonista, es un mal presagio.

Y si hablamos de la trama es tramposa. El libro son cuatrocientas páginas que bien se podrían reducir a unas trescientas. Hay diversos momentos en que la historia se alarga en exceso, o en las que la escritora introduce personajes secundarios que no llevan a ninguna parte. Y es una pena porque la idea de base es buena: mundos paralelos, peligro, magia negra, sangre…

Considerando las buenas referencias Una magia más oscura no me pareció una novela fantástica grandiosa. Está en la línea de fantasía juvenil-adulto sencilla, de fácil lectura, con personajes poco profundos, ciertas dosis de acción y un exceso de páginas.

UNA MAGIA MÁS OSCURA (Trilogía Sombras de magia,1)
V. E. Schwab
Editorial: Minotauro
Género: Fantasía, Juvenil
Páginas: 400 
Comprar/más críticas: Casa del libro, Goodreads